lunes, 15 de diciembre de 2014

De Nuevo con Covides

El pasado 28 de noviembre tuvimos la oportunidad de volver a catar los productos de Bodegas Covides en Bodega Selección de Alicante, con ocasión de presentar las nuevas añadas de algunos de sus vinos, y sobre todo, la presentación de su cava 50 Aniversario.
Ya hemos hablado en una anterior entrada de esta cooperativa, formada por unos 650 socios que cultivan alrededor de 2300 Ha repartidas entre más de 50 municipios del Alt y Baix Penedés y el Garraf, para una cosecha media anual de 24.000.000 de Kg de uva, así que no vamos a repetir datos, y vamos a centrarnos directamente en lo catado en una presentación nuevamente dirigida por María Galup, enóloga y directora técnica de la bodega.
Empezamos por el que ellos mismos consideran su cava más comercial, a pesar de ser un Brut Nature, que no son del gusto de todos los consumidores. Casteller Brut Nature se elabora con las variedades tradicionales de la DO Cava, siempre con al menos un 50% de Xarel·lo y un con tiempo en cava que depende de la añada. En esta ocasión se nos presentó un cava de color amarillo pajizo muy pálido, con reflejos verdosos, brillante y con una burbuja fina y continua. Aromas de buena intensidad a bollería, pan tostado y flores blancas. En boca, totalmente seco, con un carbónico marcado, fresco y amargoso, ligeramente cremoso. No es una cava espectacular, pero no me disgusta para un aperitivo e incluso para una comida ligera.
Seguimos con el cava insignia de la casa, el Duc de Foix Brut Reserva Especial, al que el aporte de un 30% de Chardonnay le da un toque distinto al habitual en los vinos de esta región. Amarillo pajizo, algo más intenso que el anterior, y con una burbuja muy fina y continua, elegante. La nariz se mostró inicialmente menos intensa que la de su predecesor, con tostados, ahumados y un punto cítrico que acompañaban a los típicos aromas de levadura y pan tostado. En boca es seco, muy cremoso y envolvente, frutal y complejo, con un muy buen final. Me gusta bastante este cava, serio y bien presentado.
El siguiente espumoso en catar casi en primicia fue el cava que María ha elaborado para celebrar los 50 años de Covides; una producción muy limitada que no será fácil de comprar en tiendas. El Cava Edición Especial 50 Aniversario, es un brut elaborado con un 50% de Chardonnay, 25% de Xarel·lo y 25% de Parellada, con un período de maceración pelicular para la mitad de la Chardonnay y la Xarel·lo, y tres años de crianza en rima. Viste de color amarillo a limonado pálido, brillante, muy bonito, con una burbuja muy pequeña y continua. En nariz es complejo y elegante, ahumados, cítricos, mantequilla dulce, pan tostado, levaduras. En boca, cremoso, con recuerdos ahumados y tostados, carbónico muy elegante y bien integrado y con un cargo final. Un cava muy rico, serio, que creo que no gustará demasiado a los bebedores habituales de los cavas más sencillos y comerciales,  y que me ha gustado mucho.
Terminamos la cata de espumosos con el cava rosado que elaboran. Casteller Brut Rosado es un cava 100% Trepat, de color cercano al asalmonado pálido, y con una burbuja algo más grande pero de buena continuidad. Aromas de frutillas rojos, mantequilla dulce y algo de tostados, y paso por boca con muy buena acidez, seco, frutal y amargoso. Es un cava interesante, aunque me había gustado más cuando lo catamos en la anterior presentación.
Terminamos catando la nueva añada de dos vinos tranquilos de la bodega, recién embotellados. Empezamos con Duc de Foix Xarel·lo 2014, elaborado con el añadido de un 4% de Moscatel. Amarillo muy pálido con reflejos verdosos, reveló en nariz pera, jazmín, melocotón y algo de piel de uva. En boca se mostró seco, frutal y floral, algo graso y con un puntito amargoso. Me pareció menos explosivo que el intenso 2013, pero más serio.
Terminamos con el Duc de Foix Rosado 2014, un rosado 100% Cabernet Sauvignon, de color rosa frambuesa, muy brillante y bonito. En nariz, frambuesas, alguna nota vegetal y recuerdos de golosinas. En boca frutal, seco y con menos sensación de golosina que la anterior añada. Un rosado bebible, más interesante que el 2013, con menos sensación de chuche, lo que ha hecho que me gustara más.
En resumen, vinos que no creo que pasen a la historia de los grandes vinos mundiales, pero que son agradables de beber, con detalles interesantes, y que pueden tener su momento y compañía. Mención aparte para el cava 50 Aniversario, que me pareció un vino muy serio y bien elaborado, y como la anterior vez, al Duc de Foix Brut Reserva Especial.

martes, 25 de noviembre de 2014

Póker de Vinos Navarros

Los primeros registros documentales del cultivo de la vid y la elaboración de vino en Navarra datan de la época romana, y su importancia se mantuvo durante la dominación árabe. En los siglos XIV y XV Navarra era una importante elaboradora y exportadora de vino, alcanzando su máximo auge en el XIX, aunque luego la filoxera destruyó más de 48000 de las 50000 Ha de cultivo.
La DO Navarra se constituyó en 1932 y publicó su primer reglamento en 1967. En la actualidad la superficie de cultivo de la DO es de 11500 Ha repartidas en cinco zonas de producción: Valdizarbe, Tierra Estella, Ribera Alta, Baja Montaña y Ribera Baja. Los suelos son en su mayoría calizos y con poca arcilla, con una altitud entre 250 y 560 metros sobre el nivel del mar.
Por algún motivo que no soy capaz de precisar, yo asociaba los vinos navarros con vinos de elevada acidez, algo ásperos y difíciles, salvo claro está los famosos dulces y rosados elaborados en esta región y que tan conocidos son. Pero tras ponerme en contacto con Jesús Ramón López (La Guarda de Navarra), un distribuidor apasionado de los vinos de su tierra, pude probar una interesante selección de vinos preparada por él, y que me ha servido para hacerme una visión algo más global de lo que actualmente se está haciendo en la DO Navarra.
El primero de los vinos que probé es un niño mimado del amigo Jesús. Gallico Crianza 2010 (DO Navarra, tinto con crianza 50% Merlot, 45% Tempranillo y 5% Syrah-Cabernet; Bodegas Gallico) es un vino de color apicotado con ribete granatoso. Nariz alegre, franca, con frutos rojos maduros, matorral, alguna nota láctica y animal. En boca tiene una acidez fresca, un paso muy agradable, un tanino muy pulido y un sabor muy rico. Sin duda un vino alegre y de los de disfrutar.
Otro de los vinos que vinieron a casa de mano de Jesús fue el Blaneo Syrah 2011 (DO Navarra, tinto con crianza 100% Syrah, Pagos de Araiz). Es un vino que la bodega elabora cada año con el varietal que consideren el más adecuado para refleje el espíritu de la bodega en su vino más emblemático. Viste de color cereza con bonitos reflejos violáceos. La nariz es intensamente especiada, con notas balsámicas, frutas rojas y aromas como de ceniza. En boca es algo goloso, frutal, con un tanino muy dulce. Muy rico, me gustó, aunque eché de menos algo más de acidez.
Y si algo de acidez eché de menos en el Blaneo, todo lo contrario en el Mácula 2006 (DO Navarra, tinto con crianza, 60% Merlot y 40% Cabernet Sauvignon, Bodegas Tándem). De color rubí granatoso muy bonito, reveló una nariz licorosa, balsámica, con fruta negra, tabaco y fondo espaciado, buena complejidad. En boca le noté una acidez algo subida; frutal y de cuerpo medio, tiene un tanino dulce que deja un final muy agradable. Me gustó, pero esa acidez desentonaba un poco.
El último de este cuarteto de vinos navarros me había creado muchas expectativas por todo lo bueno que había leído sobre él de la mano de Joan Gómez o Jorge Sibaritastur. Y estas expectativas se vieron superadas con creces. El Terroir 2009 (DO Navarra, tinto con crianza 100% Garnacha, Domaines Lupier) es un vino de color rubídeo granatoso de capa media baja. La nariz es sencillamente espectacular, continuamente cambiante, dejando salir lavanda, cuero, caramelo de violeta, frutas del bosque, hierbas aromáticas, tierra mojada, incluso algo que me recordó al cacahuete; impresionante. En boca es fresco, frutal, con una acidez alegre, con un punto rústico que me encanta y un tanino presente que deja un final agradablemente secante. Un vino con mayúsculas, sin ninguna duda. Fantástico.
Cuatro buenos vinos cuatro, cuyo disfrute debo agradecer de nuevo a Jesús, con un Gallico alegre y pizpireto, un Blaneo y un Mácula interesantes y un espectacular El Terroir, del que pienso hacerme con alguna botella más, así como de su hermano La Dama, y conocer un poco más esta bodega.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Estrenándome con los Blancos Secos de Burdeos

Burdeos es una región vinícola famosa sobre todo por sus vinos tintos a base de Cabernet Sauvignon y Merlot, y por sus blancos dulces elaborados en las zonas de Sauternes y Barsac basados en la Sémillon afectada por la podredumbre noble. Pero también se elaboran en Burdeos vinos blancos secos, sobre todo con Sauvignon Blanc, con aportes de Sémillon y Muscadelle.
Clarence Dillon adquiere Château Haut-Brion en 1935 y establece lo que será el Domaine Clarence Dillon. En 1983 adquieren el Château La Mission Haut-Brion y sus crus asociados, los Châteaux Laville Haut-Brion y Laville Haut-Brion. En 2002, el príncipe Roberto de Luxemburgo, bisnieto de Clarence Dillon, es nombrado director general de la sociedad, y en 2005 toma la iniciativa de crear la marca de vinos premium de Burdeos Clarendelle. Actualmente Clarence Dillon Wines, aparte de los famosos Château Haut-Brion y Château La Mission Haut-Brion, disponen de una amplia gama de vinos grand cru de Pessac-Léognan, Médoc, Pomerol y Saint-Émilion.
La gama Clarendelle nace con la intención de poner a disposición del público una serie de vinos de marca manteniendo la filosofía y las ideas de calidad de sus famosísimos compañeros de empresa. Los vinos son elaborados por el personal de Clarence Dillon Wines conjuntamente con el equipo de los Châteaux Haut-Brion y La Mission Haut-Brion. Actualmente se distribuyen en unos 30 países, y a diferencia de la mayoría de vinos bordoleses, salen a la venta “cuando están listos para beber”. El catálogo de la marca Clarendelle consta de cuatro vinos, Clarendelle Rouge, Clarendelle Blanc, Clarendelle Rosé y el blanco dulce Clarendelle Amberwine.
El vino que probé el otro día, fruto de una reciente adquisición, fue el Clarendelle Blanc. Se elabora principalmente con Sémillon y Sauvignon Blanc, con pequeños aportes de Muscadelle en algunas añadas. Clarendelle Blanc 2012 (AOC Bordeaux, blanco con crianza con sus lías; 71% Sémillon, 24% Sauvignon Blanc, 5% Muscadelle; Clarende Dillon Wines) es un vino de un bonito color amarillo pajizo claro con reflejos oro pálido. Tiene una nariz elegante, de intensidad media, con jazmín, fruta tropical y de hueso y algún recuerdo de ciruela claudia. En boca tiene una buena acidez con un punto de dulzor que no me esperaba encontrar, es muy frutal y con un agradable amargor final. Un vino rico, dulzón, elegante aunque no muy complejo. Yo lo bebí con pescado, pero creo que iría muy bien con algo de foie o incluso queso azul no muy intenso. A ver qué tal evolucionan las dos botellas que me quedan, aunque no creo que merezca la pena dejarlas mucho tiempo olvidadas en la vinoteca.

martes, 28 de octubre de 2014

[yellow tail]: Australia en el Hipermercado

De vez en cuando me gusta darme una vuelta por los lineales de vinos de las grandes superficies para ver lo que hay. A veces se encuentra uno con alguna sorpresa agradable en forma de un vino interesante a buen precio, pero esta vez no ha sido el caso.
La familia Casella llegó a Australia procedente de Sicilia en 1957, llevando consigo la experiencia de varias generaciones de productores de vino. En 1965 adquirieron unos terrenos cerca de la población de Yenda, en las afueras de Griffith en Nueva Gales del Sur, y empezaron su labor de viticultores. En 1969 fundaron la bodega Casella Wines, y en 2001 lanzan la marca de vinos [yellow tail].
La filosofía detrás de la marca [yellow tail] es la de ofrecer vinos sencillos y de precio asequible, orientados a quien quiere disfrutar de una copa de vino con los amigos sin mayores complicaciones. Actualmente los vinos de esta marca pueden encontrarse en 50 países, siendo el mayor exportador australiano de vino. La gama [yellow tail] incluye más de 30 vinos, desde espumosos hasta los más serios Reserve, e incluso una sangría.
De una de mis visitas a una gran superficie se vinieron conmigo a casa dos vinos de esta marca, el Merlot y el Shiraz.
[yellow tail] Shiraz 2012 (Nueva Gales del Sur, Australia; tinto joven 100% Shiraz, Casella Wines)
se elabora fermentando las uvas en contacto con roble y permitiendo una cierta elevación de la temperatura con la intención de lograr una mayor extracción de tanino y color. Se trata de un vino de color granatoso, de capa baja, muy limpio. En nariz es intensamente espaciado, con fruta negra que va dando paso a una fruta más roja y recuerdos de ceniza. En boca es ligero y frutal, con un sabor rico y un tanino muy delicado. Tiene una nariz interesante y un sabor agradable, pero no pude evitar tener la sensación de que me estaba bebiendo algo artificial.
[yellow tail] Merlot 2012 (Nueva Gales del Sur, Australia; tinto joven 100% Merlot, Casella Wines) se elabora de forma similar al Shiraz. Es un vino de color rubídeo granatoso de capa baja. En nariz es licoroso, con fruta dulzona, maderas y un ligero especiado. El paso por boca es ligero, frutal, con buena acidez y algo secante al final. Me gustó más que el Shiraz, pero tampoco me dijo gran cosa.
En resumen, dos vinos de los que desconozco detalles de su elaboración, y no sé si quiero conocerlos. Podrían tener un pase como vino de diario, sobre todo el Merlot, pero yo no creo que repita.

domingo, 26 de octubre de 2014

Uvas Nómadas 2013: Garnacha de Ávila

Elisa de Frutos y Rubén Salamanca son los responsables de Vinos Malaparte, una pequeña bodega fundada en 2004 Cuéllar, Segovia, y elaboran vinos a partir de 3,5 Ha de viñedos propios plantados con Tempranillo, Syrah y Moscatel de grano menudo.
En 2013 se embarcan en un nuevo proyecto: elaborar vinos en otras regiones de la geografía nacional y con distintas castas, utilizando el sistema de crowfunding o micromecenazgo para la financiación. Llaman a este proyecto “Uvas Nómadas” y en su primera edición deciden vinificar unos 1500 Kg de Garnacha de Ávila para producir un total de unas 1300 botellas.
El viñedo finalmente elegido es un viejo viñedo de Garnacha plantada en suelo granítico muy pobre en el paraje de Robladillo, localizado en Cebreros. Vendimia manual el 5 de Octubre, fermentación alcohólica en barricas usadas de roble de 300 litros con levadura autóctona, maloláctica y crianza de 6 meses en las mismas barricas. Estabilización por el propio frío segoviano, clarificación con clara de huevo y embotellado sin filtrar el 27 de agosto de 2014. La producción total fue de 1353 botellas, etiquetadas con un diseño en el que se nos pidió nuestra opinión a quienes participamos en el proyecto, a quienes se nos dio asimismo la oportunidad de incluir en la etiqueta una palabra de nuestra elección.
Por fin, las botellas que nos correspondían a cada micromecenas llegaron a casa acompañadas de la camiseta conmemorativa del proyecto, y después de unos días de reposo en la vinoteca no pude resistirme y esperar más tiempo para empezar a probarlas.
Al descorchar y servir Uvas Nómadas 2013, nos encontramos en la copa con un vino de un precioso color picota de capa media, con reflejos amoratados, muy brillante y atractivo. La nariz es de buena intensidad, sugerente, muy floral de entrada, con recuerdos de matorral y frutos rojos y con interesantes notas terrosas. En boca el vino tiene una acidez fresca, que ayuda a compensar los 15,5º que tiene y que se notan pero sin molestar en absoluto; es frutal, sedoso, de buen trago y muy rico. Apetece beber una copa tras otra.
Un proyecto muy interesante y en el que me ha encantado participar. La siguiente aventura es Uvas Nómadas 2014, y el reto es elaborar un vino joven con Tinta de Toro. Yo ya me he apuntado, y os invito a todos a participar con vuestro mecenazgo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Curso de Quesos del Mundo y sus Maridajes (II)

El viernes pasado asistimos en Bodega Selección de Alicante a la segunda jornada del curso de quesos del mundo y sus maridajes. En esta ocasión la propuesta fue viajar al norte de España para probar quesos de Galicia, Asturias, Navarra y Castilla León, con un invitado especial de las islas Baleares. Así, probamos un queso de tetilla gallego (leche de vaca, pasta blanda), un queso zamorano (curado, leche de oveja), Idiazábal (Navarra, curado y ahumado de leche de oveja), Cabrales (queso azul, Picos de Europa) y un balear queso de Mahón (leche de vaca, pasta prensada).
Para explorar el maridaje con los quesos se nos presentaron 4 vinos. Divinus 2006 (DO Pago Guijoso, blanco con crianza 1005 Chardonnay, Sánchez-Muliterno) es un vino de color amarillo dorado, con una nariz rebosante de ahumados y frutos secos, que dejaba aparecer algo de fruta en segundo plano, con alguna nota de oxidación, y que en boca se mostró seco, con una acidez correcta, alguna nota cítrica de pomelo y de nuevo frutos secos; no es un vino que me entusiasme, al menos no con esta edad. El rosado de la sesión fue el Parató Rosado 2013, un rosado de Pinot Noir del que ya hablamos en una anterior entrada. Galicia estuvo representada por la Ribeira Sacra, con el Regina Expresión 2009 (DO Ribeira Sacra, tinto con crianza 100% Mencía, Regina Viarum), de color picota de capa alta, algo apagado, con ribete granatoso; en nariz torrefactos, fruta muy madura y algún barniz, y en boca secante, marcando las notas ahumadas; no me entusiasma este vino. La región levantina estuvo representada por un tinto jumillano, Equilibrio 4 2013 (DO Jumilla, tinto roble 100% Monastrell, Bodegas Sierra Norte), con un color picota brillante muy bonito, con ribete violáceo; floral, fruta muy madura y quizá algo de regaliz, y en boca amargos, seco, frutal y de buena acidez; está bien sin ser espectacular. Y ya pensando en el cabrales, teníamos un generoso, Aranda Cream (DO Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry - Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda - Vinagre de Jerez; generoso dulce, Palomino y Pedro Ximénez, Álvaro Domecq), vino de color ámbar oscuro de capa baja, con una nariz punzante, plena de yodados y avellanas tostadas y con un buen dulzor en boca, pero nada empalagoso, marcando la parte de fino que tiene.
El Chardonnay fue el vino propuesto para maridar con el queso de tetilla, pero en mi opinión la potencia del vino se lleva por delante al queso, aunque al final dejan en boca una sensación agradable. Con el queso de Mahón se resalta la acidez del vino y se llevan muy bien; rica combinación. La unión con el queso zamorano resulta en un encuentro potente pero agradable, igual no para todos los paladares, pero que a mi me ha gustado mucho. Con el Idiazábal de nuevo una conjunción potente, pero el ahumado del queso no me va muy bien con el ahumado del vino.
Pasamos a probar los maridajes con el Pinot Noir vinificado en rosado. El tetilla y el rosado catalán se llevaron bien, frutosidad + grasa que se conjuntan y donde la acidez del vino limpia la boca para otro bocado; bien. Con el queso balear, se crea un agradable amargor en boca, con una buena conjunción de frutosidad y sabor del queso, me gustó. El queso de Zamora es muy potente para este vino, se desvirtúan los dos, no se llevan bien. Con el queso navarro, de nuevo potencia y ahumados del queso que hacen desagradable el vino; no.
El tinto gallego se propuso como complemento al queso zamorano. Con el tetilla, el vino hace que el queso desaparezca totalmente, no hay color. Con el queso de Mahón se dejan querer, pero no es una combinación que yo elegiría. Bien con el queso para el que se había escogido, el de Zamora, buena potenciación de sabores y persistencia. No está mal con el Idiazábal, pero se potencian mucho los ahumados del queso; se deja combinar pero nada más.
El último vino tranquilo, el Monastrell jumillano, era el propuesto para el queso de Idiazábal. Con el queso de tetilla no combinan para nada, mucho amargor en boca y desaparición del queso; definitivamente no. La cosa mejora algo con el queso de Mahón, pero siguen apareciendo unos amargores desagradables. No me entusiasmó la combinación con el queso zamorano, aunque mejoran algo las sensaciones en boca al cabo de un rato. Bastante bien con el queso de Idiazábal, los ahumados del queso hacen resaltar la fruta del vino; bien.
Por último, esa maravilla de queso que es el Cabrales. En este caso un Cabrales artesano que estaba sencillamente delicioso y del que no me pude resistir a traerme a casa un par de cuñas. Ni intentar maridarlo con otro vino, así que fuimos directamente a por el Cream, y el resultado fue fantástico para mi gusto; al ser un vino algo más seco que por ejemplo un Pedro Ximénez, se conjuntaba muy bien con el queso, y aunque se mantenía la potencia del Cabrales, la texturas y sabor en boca eran deliciosos. Muy buena recomendación.
Muy interesante sesión, con mejores quesos que vinos e interesantes resultados de armonías.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Mi Primer Barolo

Barolo es una de las DOCG más conocidas y famosas de Italia, y debe su nombre a la familia Falletti, marqueses de Barolo, que iniciaron en sus viñedos la producción de este vino. Localizada en la región del Piamonte, al sudeste de Alba, el territorio de Barolo comprende 11 municipios y los vinos acogidos a esta DOCG se elaboran exclusivamente con la casta Nebbiolo.
Para muchos, el Barolo es el mejor vino de Italia, y la Nebbiolo la variedad de uva con mayor entidad de ese país. Tradicionalmente eran vinos con elevada acidez y tanicidad, elaborados mediante largas fermentaciones y maceraciones, con períodos de crianza de cinco o más años en viejos toneles, y necesitaban al menos 10 años en botella para poder disfrutarse. Actualmente, los elaboradores llamados innovadores elaboran su vino con fermentaciones y maceraciones más cortas, potencian el uso de barricas pequeñas y un embotellado más precoz, con el resultado de unos vinos más afrutados y de disfrute más temprano.
La historia de la bodega Marchesi di Barolo se origina en 1807, y está directamente relacionada con la de la propia familia Falletti. Las instalaciones de la bodega histórica se encuentran en la ciudad de Barolo, en un edificio con vistas al Castillo del Marqués Falletti. Actualmente en manos de la quinta generación de la familia Abbona, Marchesi di Barolo controla aproximadamente 120 Ha de viñedos y produce vinos de las principales variedades autóctonas de Langhe, Roero y Monferrato. En su catálogo encontramos 10 gamas de vinos, que engloban Barolo, Barbaresco, Barbera d’Alba, Dolcetto d’Alba, Langhe y otros.
El vino que he podido disfrutar, y que casualmente había viajado conmigo desde Bolonia, es de la gama La Tradizione. Se elabora con uvas de viñedos situados en colinas de suelos arcillosos y calcáreos, con capas de arenisca y cubiertos por arena de cuarzo. Despalillado, prensado, fermentación a temperatura controlada y maceración de unos 8 días, tras lo cual es vino es trasegado a tanques de cemento también con control de temperatura, donde la fermentación maloláctica comienza de forma espontánea y se extiende a lo largo de dos meses. El vino es envejecido durante 2 años, una parte en barricas de roble de Eslavonia y la otra parte en barricas de roble francés, y luego reposa durante otros 12 meses en botella.
No sabía muy bien cuanto tiempo guardar este vino, pero Juancho Asenjo me señaló que era un Barolo básico de una buena añada, y que no merecía la pena darle mucho más tiempo de guarda, por lo que hace un par de semanas decidí descorcharlo y acompañarlo de un caprpaccio de vacuno y un risotto de setas. El Marchesi di Barolo Barolo 2007 (DOCG Barolo, tinto con crianza 100% Nebbiolo, Marchesi di Barolo) es un vino de color granate de capa baja, en cuyos reflejos asomaba algún teja. En nariz me resultó un vino tremendamente interesante, con una buena evolución en copa, mostrando aromas de alquitrán, flores marchitas, notas mentoladas, licoroso por momentos, y con apuntes dulzones y de fruta negra madura. En boca reveló una acidez viva, un cuerpo medio pero con peso y presencia, un tanino muy dulce y un final muy agradable de duración media.
Un vino muy rico, interesante y complejo, que maridó de maravilla con el carpaccio, y que ha hecho que me pique el gusanillo de probar otros Barolos. Claro que la cosa tiene su miga, porque no son vinos precisamente muy baratos.