jueves, 7 de enero de 2016

Fin de Año 2015 y sus Vinos

La celebración de Fin de Año es una de las pocas ocasiones anuales que tengo para regresar a casa de la familia, estar con ellos y compartir tiempo, alegrías, risas, comidas y bebidas. Y como hago ya desde hace varios años, intento que todos los vinos que bebemos en Nochevieja y Año Nuevo sean gallegos. Este año no iba a ser menos, así que me armé con varias botellas de distintas DO gallegas y los dispuse para nuestro disfrute. La excepción han vuelto a ser los espumosos, ya que aparte de mi devoción por el champagne, no he probado ningún espumoso gallego que acabara de convencerme (sólo he probado espumosos de Albariño, aclaro).
Para los aperitivos, un espumoso italiano que se está volviendo tradición en nuestra cena de Nochevieja, y que es una apuesta segura. El Cantina Alice Bel Colle Moscato d'Asti 2015 (DOCG Moscato d'Asti, espumoso 100% Moscatel, Cantina Alice Bel Colle) es un vino de color amarillo pálido, con aromas de piel de uva y frutas dulces y algún recuerdo de miel, y que en boca es fresco, ligero y con un dulzor comedido. Muy rico, la botella voló.
Empezamos el desfile de frutos del mar, y para acompañarlos apareció por la mesa uno de mis Rías Baixas preferidos. Leirana 2012 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Forjas del Salnés) es un vino que para los lectores de este blog no necesita presentación. De color amarillo alimonado, mostraba ya una cierta edad. Nariz franca y de buena intensidad, con piel de manzana reineta, fruta de hueso, flores blancas y destellos amielados. El paso por boca es ligeramente graso, con una muy buena acidez, frutal y largo. Como siempre, muy bueno. Albariño: vinos para consumir en el año; sí señor, sí.
Seguimos con las delicias de la ría de Arousa acompañadas por un vino sin DO, elaborado según criterios ecológicos y biodinámicos en un precioso pazo en San Amaro, provincia de Ourense, en los lindes de la DO Ribeiro, de la mano de una malagueña, Pilar Higuero, y sus secuaces. A Pita Cega 2013 (Sin DO, blanco con crianza en depósito; Albariño, Treixadura y Otras; Lagar de Sabariz) es un vino de color amarillo pálido muy delicado. En nariz es puro campo, hierbas de monte, manzanilla, puntas cítricas y tenues recuerdos de la lavanda que tanto abunda en sus viñedos de origen. En boca se reveló ligero, de buena acidez, fresco, frutal, muy rico. He tenido el placer de conocer personalmente a Pilar y a parte de su familia, tanto humana como animal y vegetal y les recomiendo a todos la experiencia. Y el vino me gustó mucho más que cuando lo caté con Pilar en la bodega el pasado verano. Ha crecido con el tiempo, lo cual me hace pensar que la botella que me queda descansará un tiempo más en la vinoteca.
Hizo su aparición la carne, y con ella un tinto de un elaborador de esos de los que todos los que bebemos vinos que se salen un poco de los círculos habituales hemos oído hablar y hemos leído muchas cosas, pero de quien no había podido probar nada. Súper Héroe 2011 (DO Ribeiro, tinto con crianza,  Ferrol, Caiño, Bastardo Negro, Sousón y otras; Viños de Encostas) es el básico de Xosé Lois Sebio, se elabora con uvas de cepas viejas de varios viñedos y tiene una crianza de 14 meses en barricas de 500 litros de tres vinos. Nos encontramos con un vino de color apicotado muy intenso, con ribete amoratado. Aromas de muy buena intensidad, florales, con fruta sobre todo roja, terroso y con algún tostado. En boca es un vino muy atlántico, fresco, con buena acidez y buen paso, y dejando recuerdos de cacao y torrefactos. Gustó mucho a todos en la mesa, y me ha recordado que tengo que hacerme con ellos y ponerme a la faena con los vinos de Sebio.
Para los brindis y la celebración llegó el champagne, y en esta ocasión descorchamos uno que había probado hace ya un tiempo comiendo en un restaurante y que nos había encantado. Egly-Ouriet Les Vignes de Vrigny Premier Cru (AOC Champagne, espumoso 100% Pinot Meunier, Egly-Ouriet) es un blanc de noirs con 42 meses de crianza, de color amarillo pálido y una burbuja finísima y elegante. En nariz destacan los frutillos rojos, la mantequilla, el pan tostado y los recuerdos de levadura. En su paso por boca es frutal, con una muy buena acidez y un carbónico perfectamente integrado. Un champagne muy rico de un elaborador al que creo que también voy a seguir.
La noche no dio más de sí, así que el otro tinto que había llevado, Eidos Ermos 2012, se quedó para otra ocasión, pero para la comida de Año Nuevo, despachamos un blanco de Monterrei que nunca me falla. Quinta do Buble 2014 (DO Monterrei, blanco joven 100% Godello, Adegas Quinta do Buble) viste de color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz muestra fruta blanca, notas herbáceas y jazmín, y en boca tiene una acidez viva, es frutal y con un agradable punto amargoso al final. No es un vino tremendamente complejo, pero como dije, nunca me falla.
Para reyes desfilaron por la mesa vinos de Xurxo Alba, representados por Albamar 2014, Fusco 2014 y un fantástico Albamar 2009, pero eso ya me lo guardo para mí.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Cata Degustación Navideña 2015.

Ayer tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la cata de Navidad de este año. Más de 20 vinos a disposición de los asistentes a la degustación, entre espumosos, blancos y tintos de distintas regiones y DOs.
Empezamos en la mesa de espumosos y blancos catando varios vinos que no conocía. Queen of Kings Brut Nature Sauvignon Blanc (Espumoso 100% Sauvignon Blanc, Bodegas Francisco Gómez) es un vino ecológico de color amarillo pálido, con aromas como de reducción al principio, que daban paso a tostados y fruta blanca; en boca es seco, frutal y algo justo de acidez; aburrido. Santa Digna Estelado Rosé Brut (Valle Central, Chile; espumoso 100% uva País, Miguel Torres) es un vino de comercio justo, con nariz poco expresiva donde destacan los frutillas rojos y alguna punta herbácea, y que en boca es seco, frutal y con un buen carbónico; mejor boca que nariz, interesante. Pasando a los blancos tranquilos, empezamos con Capellanía 2010 (DOCa Rioja, blanco con crianza 100% Viura, Marqués de Murrieta), de color amarillo pajizo pálido, nariz con fruta blanca madura, tostados finos y manzanilla, y un paso por boca seco graso, cítrico y con tostados; me gusta mucho este vino, pero me parece notar un cierto cambio hacia una mayor frutosidad si lo comparo con añadas anteriores. Terminamos los blancos con un Rías Baixas, La Val 2014 (Do Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Bodegas La Val), de color amarillo pálido, aromas de fruta muy madura, hierbas aromáticas y matices salinos, y con un paso por boca algo secante, con buena acidez y algo amargoso; se deja beber y poco más.
Pasamos a los champagnes, donde nuevamente omití catar Moët & Chandon, pasando directamente a G. H. Martel Rosé Brut (AOC Champagne,  20% Chardonnay, 50% Pinot Noir, 15% Pinot Meunier, 15% Coteaux Champenois Rougue; G. H. Martel), que vestía un bonito color rosa asalmonado, mostró una nariz intensa con tostados, frutos rojos y algo de mantequilla dulce, y en boca es frutal, de buena acidez, no demasiado seco y con un carbónico muy bien integrado; me gustó, muy bueno. Lanson Black Label Brut (AOC Champagne, 50% Pinot Noir, 35% Chardonnay y 15% Pinot Meunier; Lanson) reveló una nariz poco intensa con avellanas, frutas blancas y flores, y en boca es seco, cítrico y con buen carbónico; está bien. Cattier Brut Antique Premier Cru (AOC Champagne, 40% Pinot Meunier, 35% Pinot Noir, 25% Chardonnay; Cattier) nos dio en nariz pan tostado, cítricos y frutas blancas, con buena acidez, frutal y un carbónico fino; rico pero sin deslumbrar.Pinot Meunier; Lanson) reveló una nariz poco intensa con avellanas, frutas blancas y flores, y en boca es seco, cítrico y con buen carbónico; está bien.
Empezamos la ronda de tintos con Yugo Reserva 50 Aniversario 2009 (DO La Mancha, tinto con crianza 100% Tempranillo, Cristo de la Vega), un vino de color granate de capa baja, licoroso, maderas y barnices, vainilla y fruta muy madura, siendo en boca suave y pulido, ya de bajada pero aceptable y rico. Jaldún Reserva 2008 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Altos del Marqués) tiene color granatoso de capa baja, licoroso, con fruta madura, espaciado y balsámico en nariz y ligero, con buena acidez y tanino aún algo secante en boca; no me disgustó. Me sorprendió LAN Gran Reserva 2007 (DOCa Rioja, tinto con crianza 85% Tempranillo, 10% Mazuelo, 5% Garnacha; Bodegas Lan), de color rubídeo con ribete aún joven, nariz elegante con fruta roja y negra, tostados y grafito, y en boca tiene buena acidez, tanino sedoso, es frutal y con buen final; me gustó este vino. Valtravieso Reserva 2000 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, Tinto Fino, Cabernet Sauvignon, Merlot; Valtravieso) tenía ya un color acaobado, con aromas algo ajerezados, fruta negra al fondo y recuerdos animales, en boca es ligero, con tanino aún presente y acidez correcta; un viejuno de calidad. De una bodega cuyos vinos me suelen gustar, probamos Clos D’Englora AV14 2009 (DO Montsant, tinto con crianza, 37% Garnacha tinta, 7% Garnacha peluda, 28% Cariñena, 11% Merlot, 12% Cabernet Sauvignon, 5% Syrah; Baronia del Montsant) es un vino de color granatoso con ribete rubí, con una nariz sugerente de fruta roja y negra, caramelo y pizarra, y que en boca es frutal y algo justo de acidez; puede llegar a cansar, pero está rico. No voy a hablar de otros tintos catados, ya que no hay mucho que decir sobre ellos.
Como cada año, terminamos en la mesa de los grandes, las estrellas de la noche, donde había este año cuatro muy buenos vinos. Ogga Reserva 2008 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Santalba) es un vino de color picota profundo, con ribete granate; tiene una nariz seria e intensa, con cacao, frutos negros, tostados y cuero; en boca es potente, sabroso, frutal, con buena acidez y un tanino aún por pulir; me gusta mucho este vino. Delicia de Baco Reserva 2003 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Señorío de Villarrica) viste de color granatoso asomando ya algún caoba; en nariz hay maderas, barnices, fruta escarchada y café; en boca es serio, con buena acidez y frutosidad y final algo secante; no está mal. Valbuena 5º Año 2010 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, Tempranillo y Merlot; Vega Sicilia) es un vino de color picota muy muy profundo con ribete amoratado; en nariz hay tabaco, cacao, frutos negros y cuero; el paso por boca es intenso, con gran cuerpo, algo secante y muy largo; un vino que creo que necesita aún años de botella; ahora mismo no me gustó demasiado aunque me parece un vino de mucha calidad. Me guardé para el final un vino que nunca me falla, Castillo Ygay 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza 89% Tempranillo, 11% Mazuelo; Marqués de Murrieta), de color picota con ribete rubí, con una nariz elegante, con fruta negra muy madura, maderas, notas terrosas, hierbas y notas minerales; en boca es fino, serio, frutal, con buena acidez y soberbios taninos; un verdadero vinazo que aún mejorará.
Como cada navidad, una buena cata degustación, de la que destacaría sobre todo Capellanía, G. H. Martel Rosé Brut, Ogga 2008 y el fantástico Ygay 2005.

martes, 8 de diciembre de 2015

El Pequeño de los Barton.

Los Châteaux Langoa y Léoville Barton junto con Château Léoville-Las Cases y Château Léoville-Poyferré, formaban parte en su día de la propiedad conocida como Leoville. Pertenecen a la irlandesa familia Barton desde 1821, cuando Hugh Barton compra el Château Langoa. Actualmente, Léoville posee unas 50 Ha y Langoa 17 Ha en la AOC Saint-Julien, con suelos compuestos fundamentalmente de grava y arcilla, y con una elevada proporción de viñedos viejos. Tanto Léoville Barton como Langoa Barton se elaboran en las mismas instalaciones y con los mismos métodos de vinificación, que incluyen vendimia en el momento de máxima madurez, fermentaciones a temperatura controlada de 30-32ºC en depósitos de madera de 20000 litros durante unos 5 días con dos remontados diarios, seguidas de unas maceraciones de alrededor de dos semanas. La maloláctica tiene lugar en los mismos depósitos, y la crianza tiene lugar en barricas nuevas en un 60% para Langoa.
Château Langoa Barton 2008 (AOC Saint-Julien, 3ème Cru Classé; tinto con crianza, 67% Cabernet Sauvignon, 27% Merlot, 16% Cabernet Franc; Châtea Langoa Barton) es un vino de color picota de capa alta, con ribete rubí. La nariz es elegante y con cierta complejidad, destacando las moras, grosellas, cacao, recuerdos ahumados y notas balsámicas. En boca tiene una buena acidez y un cuerpo medio, con buena presencia de la fruta y un final aún algo secante. Me ha parecido un vino rico y elegante, que quizá aún necesite algo más de tiempo para pulir el tanino secante y desarrollar más complejidad, pero que ya se disfruta mucho.
Langoa es el menor de los hermanos Barton, y si bien Léoville Barton me pareció más fino y elegante, me parece que Langoa es también una muy buena adquisición.

domingo, 25 de octubre de 2015

Experimentos en casa: quesos, blanco y generoso.

Ya sé que mucha gente no da importancia, o incluso menosprecia la cuestión del maridaje o "emparejamiento" entre vinos y comidas. A mí personalmente sí que me gusta buscar la mejor conjunción, y aunque suelo ser bastante clásico en lo que a elecciones se refiere, en ocasiones me apetece probar y experimentar cosas. Creo que un buen entendimiento entre los platos servidos y el vino potencia sabores, realza sensaciones y aumenta el disfrute, que a fin de cuentas es de lo que se trata.
Teniendo por casa algunos quesos, decidí preguntar al que llamo mi sanedrín vinícola en Twitter su opinión sobre los vinos que mejor irían con ellos, y la opinión mayoritaria giró en torno a blancos con cierto paso por madera y vinos del marco de Jerez que no fuesen las elaboraciones más básicas como finos o manzanillas. Así pues, y teniendo en cuenta que la tabla de quesos iba a estar formada por queso de cabra semicurado, queso de oveja curado, mature Cheddar y Gruyere, me fui a por un par de vinos de los que me habían sugerido para ver cuál de ellos hacía mejor los honores a los lácteos.
Me habían propuesto un blanco con madera, y aunque quise ir a por Capellanía, un blanco que me gusta mucho, no lo pude encontrar en los dos sitios a los que fui, por lo que me traje a casa un Azpilicueta Blanco 2014 (DOCa Rioja, blanco con 3 meses de crianza, 100% Viura, Bodegas Azpilicueta). Resultó ser un vino blanco no muy complejo ni intenso, de color amarillo pálido con reflejos acerados; nariz fresca, con fruta blanca y flores blancas en primer plano y alguna nota cítrica, y que en boca se mostró frutal, con buena acidez y leves recuerdos del paso por la barrica. Un vino sencillo y fácil de beber.
Siguiendo las sugerencias jerezanas, me traje a casa un Oloroso Alburejo (DO Jerez-Xérès-Sherry, generoso 100% Palomino, Bodegas Pilar Aranda). Me encontré con un vino de color caoba de bapa media baja, con una nariz menos intensa de lo que me esperaba, donde destacaban los aromas a maderas y avellanas sobre un fondo yodado, y que en boca se mostró seco, con recuerdo de frutos secos y ebanistería, intenso y potente.
Pasando ya al tema que nos ocupa, la reunión con los distintos quesos mostró diferencias significativas. El blanco riojano se llevó muy bien con el queso de cabra semicurado, realzándose sensaciones gustativas y táctiles, y bastante bien con el queso de oveja, con el Cheddar la cosa no fue tan agradable, ya que se marcaba mucho amargor en el vino, y con el Gruyere la verdad es que no destacaría nada. En cuanto al oloroso, es cierto que no se llevaba mal con ningún queso, pero su potencia sápida era tal que casi borraba de la boca cualquier recuerdo del queso degustado inmediatamente antes; quizá con el mejor con el Gruyere.
Me gusta hacer estos experimentos de maridaje en casa, y en este caso si tuviese que elegir uno de los dos vinos para estos quesos me quedaría con el blanco, aunque como también me sugirieron en la red social mencionada, un blanco más potente, tipo el Capellanía que originalmente buscaba, hubiese completado mucho más el conjunto.

martes, 20 de octubre de 2015

Belondrade y Lurton 2013: Un Gran Verdejo.

Mis amigos y conocidos del mundillo vinícola saben de mi poca querencia por los verdejos de Rueda. No es que crea que no se hacen buenos vinos en esa DO, y valgan como ejemplo Javier Sanz 1863, Finca Montico o Blanco Nieva Pie Franco entre algunos otros, pero la verdad es que la inmensa mayoría de Rueda Verdejos que he probado son vinos insulsos, con los mismos aromas, sin apenas distinción entre ellos. Por otro lado, de todos es sabida la deriva hacia las grandes producciones frente a la calidad que ha decidido tomar su CRDO. En fin, que es muy raro que ante una carta de vinos me decida por un Verdejo.
Hace unos días, cenando en el restaurante del hotel donde estábamos pasando unos días de escapada en el puente del Pilar vimos en la carta un vino del que había leído grandes cosas, y me decidí a probarlo a ver si estaba de acuerdo con todo lo bueno que de él se decía.
En 1984, un francés afincado en Nava del Rey presentó un Verdejo 100% criado en barrica con sus lías. En el año 2000, Didier Belondrade inaugura una bodega en el término municipal de La Seca y poco a poco va ampliando su catálogo con un rosado 100% Tempranillo y un blanco joven 100% Verdejo.
Belondrade cuenta con 30 Ha de viñedo propio dividido en 19 parcelas, con suelos formados por cantos rodados, arcilla y caliza en distintas proporciones. Cepas con edades entre los 30 años para el vino principal y de ocho años para Quinta Apolonia, y viñedos a unos 750 metros de altitud. Vendimia en verde cuando es necesario para controlar la producción, cultivo respetuoso con el medio, y actualmente ya con certificación ecológica.
El vino insignia de la casa, y el que probamos en esta ocasión, fue el Belondrade y Lurton 2013 (DO Rueda, blanco con crianza 100% Verdejo, Belondrade). Vendimia manual en cajas de 10 - 12 Kg, doble selección manual en viñedo y en mesa, fermentación espontánea controlada con levadura autóctona, sin uso de levaduras comerciales, y crianza de 9 meses con sus lías y con battonage en barrica de roble francés de 300 litros, de las cuales un 20-25% son nuevas. Reposo de unos 5 a 6 meses en botella antes de salir al mercado.
Disfrutamos de un vino de color amarillo pajizo con reflejos dorados, muy limpio y brillante, y que ya mostraba buena densidad en copa. La nariz se reveló muy frutal, sobre todo piña y lichis, con jazmín, algún deje amielado y recuerdo de su crianza con sus lías. En boca es un vino de muy buena presencia, seco, amargoso, frutal, graso y muy largo.
Un vino que realmente nos impresionó y que deja claro que haciendo las cosas bien sí se pueden conseguir grandes vinos en esta región.

lunes, 12 de octubre de 2015

Un Tinto Chicharrero

Suertes del Marqués es una pequeña bodega familiar tinerfeña fundada en 2006 con la idea de elaborar vinos de calidad diferenciada. Cuentan actualmente con 9 Ha de viñedo en la finca “El Esquilón”, ubicada en la zona conocida como Las Suertes en las medianías del Valle de La Orotava, con 21 parcelas entre los 350 y los 700 metros de altitud sobre el nivel del mar, plantadas sobre todo con cepas centenarias a pie franco de Listán negro y blanco y otras variedades autóctonas como Vijariego, Baboso, Tintilla o Albillo. Con la idea de interferir lo menos posible en los procesos naturales de elaboración del vino, todos los procesos son manuales, con uso de levaduras autóctonas, fermentación en depósitos de acero inoxidable y tanques de cemento sin revestir y crianzas en fudres de madera de origen borgoñón. La bodega elabora dos gamas de vinos, la gama Suertes del Marqués compuesta por cinco tintos, dos blancos secos y un semiseco, y la gama 7 Fuentes, que consta de dos vinos tintos.
El vino de la bodega que hemos probado y disfrutado fue el 7 Fuentes 2012 (DO Valle de la Orotava, tinto con crianza 90% Listán Negro y 10% Tintilla, Suertes del Marqués). Se trata de un ensamblaje de uvas procedentes de varias parcelas con suelos franco arcillosos de origen volcánico, con distintas exposiciones y entre los 400 y los 650 metros sobre el nivel del mar, con una edad media de los viñedos de entre 10 y 100 años. Vendimia manual, fermentación alcohólica con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable con remontados diarios, maloláctica 60% en depósitos de hormigón de 5700 litros y el resto en barricas de roble de 500 litros y crianza de 8 meses, 60% en depósitos de hormigón y 40% en barricas de roble francés. Se trata de un vino de color picota bien cubierto, con ribetes rubideos muy vivos. La nariz es de buena intensidad y muy atractiva, con cacao, fruta roja ácida, fruta negra bien madura, notas terrosas y quizá algo de hierbas de monte. En boca tiene una acidez fresca, de cuerpo medio, buena presencia, tanino muy dulce, sedoso y con un final muy agradable.
Mi primer tinto tinerfeño ha resultado ser un vino fresco, con cierta complejidad y muy rico. Me ha gustado mucho, y creo que tiene una muy buena RCP. Repetiré sin duda, y espero ir probando el resto de vinos de la casa.

martes, 4 de agosto de 2015

Barolo Cascina Nuova de Elvio Cogno

La Azienda Agricola Elvio Cogno está situada en la colina de Bricco Ravera, cerca de Novelo, en Langhe. Fue construida en el siglo 18 y está rodeada de 11 hectáreas de viñedo. La familia Cogno lleva cuatro generaciones elaborando vino en Langhe, y actualmente sus vinos están acogidos a las DO Barolo, Barbaresco, Langhe, Barbera d'Alba y Dolcetto d'Alba.
El Elvio Cogno Barolo Cascina Nuova 2007 (DOCG Barolo, tinto con crianza 100% Nebbiolo, Azienda Agricola Elvio Cogno) es el Barolo básico de los cuatro vinos que dentro de esta DOCG elabora la casa. Procedente de un viñedo de 1,5 Ha situado a unos 380 metros de altura, la producción es de 15000 botellas de un vino que pasa por una fase de crianza de 24 meses en grandes barricas de roble de Eslavonia y un posterior afinado de 6 meses en botella. Nos encontramos con un vio de colores atejados y caobas, evolucionado, de capa baja, pero bonito. La nariz es de intensidad media, dejando paso en primer lugar a aromas como de brandy (¿oxidación?) y luego a petróleo, guindas en licor, flores secas y puntas licorosas. En boca se mostró como un vino muy redondo y sedoso, conservando una acidez correcta, fluido pero con presencia, con un tanino muy pulido y un sabor muy rico. Un vino ya con años, menos complejo y potente de lo que me esperaba, pero que gustó mucho y que dio claras muestras de calidad. Lo bebimos el día 3 de agosto de 2015 para acompañar un menú elaborado en casa consistente en ensalada caprese, crostini de jamón ibérico y Grana Padano y risotto de setas e ibérico, a los que acompañó de maravilla.
Mi segundo Barolo, y nuevamente un vino que no me ha decepcionado. Con mejor boca que nariz, no creo que guarde mucho más la segunda botella que tengo, y creo que le enfrentaré a algún plato más contundente de la gastronomía italiana.