domingo, 4 de diciembre de 2016

Vinos del Grupo Marqués de Murrieta

El pasado día 30 de Noviembre tuvimos la oportunidad de asistir a una de las mejores catas a las que he ido últimamente. Organizada por la Asociación de Sumilleres y Enófilos de la Ciudad de Alicante tuvo lugar en Bodega Selección una cata de algunos de los mejores vinos del grupo Marqués de Murrieta, incluido el recientemente bendecido Castillo Ygay Blanco 1986, al que Luis Gutiérrez otorgó 100 puntos para la publicación de Robert Parker.
La cata estuvo dirigida y comentada por Antonio Barrios, director comercial de Marqués de Murrieta, quien nos transmitió la historia del grupo y su filosofía en cuanto a viticultura y elaboración. Antonio tiene una buena capacidad de conectar con los asistentes, lo que nos permitió debatir sobre temas como los negativos derroteros de las dos principales DO de vinos blancos de España (Rueda y Rías Baixas) o sobre eso que se ha dado en llamar "vinos de autor" o "vinos de alta expresión", que para mí significa: "vamos a coger uvas casi sobremaduras, hacer fuertes extracciones, largas maceraciones y crianzas en madera nueva... y a echarles un chorrito de Cabernet Sauvignon. ¡Voilà, un vino moderno!".
El Castillo de Ygay fue construido por Don Luciano de Murrieta a mediados del siglo XIX, siguiendo el modelo de los Châteaux bordeleses, y allí se empezó a elaborar el primer vino fino de Rioja, Marqués de Murrieta, en 1852, aplicando técnicas bordelesas de elaboración y crianza. La finca Ygay, origen de los vinos riojanos del grupo, tiene unas 300 Ha de viñedo rodeando el castillo, plantado con  Tempranillo, Garnacha, Mazuelo, Graciano, Cabernet Sauvignon y Viura, lo que permite a la bodega un control total de la viticultura, que actualmente es integrada, buscando el máximo respeto por el terruño y con la mínima utilización de tratamientos sistémicos químicos, utilizándose por ejemplo la confusión sexual para el control de plagas. El Pazo de Barrantes está situado en el Valle del Salnés, y es propiedad de la familia del Conde de Creixell desde 1511. La finca cuenta actualmente con 13 Ha de viñedo rodeando el pazo, plantadas en su totalidad con Albariño, y elabora entre 180000 y 200000 botellas.
En 1983, la familia Cebrián, propietaria de Pazo de Barrantes, adquiere la bodega riojana, y nace el grupo Marqués de Murrieta, que elabora actualmente tres tintos, tres blancos y un esquivo rosado de baja producción, además de la nueva estrella Ygay Blanco, que se ha elaborado sólo unas 11 veces en los más de 100 años de historia de la bodega riojana. Para esta cata, Antonio nos presentó 5 vinos, intentando reflejar todo el abanico de estilos que elabora el grupo.
Empezamos con Pazo de Barrantes 2015 (DO Rías Baixas, blanco con reposo con sus lías, 100% Albariño, Pazo de Barrantes). Vendimia manual en cajas de 18 Kg, despalillado, prensado suave y lento, fermentación en inox con temperatura controlada a 10ºC durante 30 días y reposo con sus lías finas durante 3 meses, para ser embotellado tras un suave filtrado. El resultado es un vino de color amarillo pajizo pálido con reflejos color oro claro, muy bonito y brillante, mostrando cierta densidad al agitar la copa. En nariz revela inicialmente piel de manzana reineta, que va dando paso a pera madura, ciruela claudia y albaricoques, y que con tiempo en copa empieza a mostrar el carácter de las lías y a dejar entrever aromas cítricos. En boca es un vino graso, amargoso, frutal, con una acidez viva, que en el postgusto deja largos recuerdos de pera y manzana. Un albariño de corte comercial, pero serio, bien elaborado y muy gastronómico, y que aún necesita al menos un año de botella.
En el orden de cata propuesto por Antonio siguió un tinto, Marqués de Murrieta Reserva 2011 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 89% Tempranillo, 5% Mazuelo, 4% Graciano, 2% Garnacha; Marqués de Murrieta). El vino emblema de la bodega, elaborado tras vendimia manual, despalillado y estrujado, fermentación por separado de cada variedad en inox y con control de temperatura con un encubado de 8 días durante el que se realizan remontados y bazuqueos; prensado suave tras el descube y crianza de 20 meses en barrica de roble americano, siendo al menos 8 meses en barricas nuevas; tras el embotellado, mínimo de 12 meses de crianza antes de salir al mercado. Tenemos un vino de color picota de buena capa, brillante y limpio, con un ribete donde aún asoma el violeta. Aromas de buena intensidad, destacando a copa parada los tostados y las maderas finas, que van dando paso poco a poco a la fruta negra muy madura, café torrefacto, regaliz y balsámicos; tras una buena aireación se va conjuntando y haciendo más elegante. En boca tiene un ataque marcado por la madera, con una buena acidez y un final aún secante, dejando por vía retronasal recuerdos tostados y de fruta madura. Es un vino aún muy joven, que necesita tiempo de botella y mucha aireación para mostrar todos sus detalles. Un buen vino, algo alejado del carácter más clásico de añadas como 2005 y 2006, y que sigue la línea marcada a partir de la añada 2007. Creo que puede evolucionar muy bien.
Pasamos a catar otro blanco nacido en La Rioja, Capellanía 2011 (DOCa Rioja, blanco con crianza, 100% Viura, Marqués de Murrieta). Se elabora con frutos procedentes de la finca Ygay, en una parcela situada a 485 metros de altitud. Vendimia manual, estrujado y prensado, fermentación en inox a 10ºC y crianza de 15 meses en barricas de roble francés nuevo. Viste de color amarillo dorado pálido, muy bonito y brillante. La nariz es fresca, rica en fruta de hueso, fruta blanca muy madura y notas ahumadas. El paso por boca es fresco, algo graso, mínimamente secante y con un final muy agradable. Me pareció un gran Capellanía, menos complejo y menos marcado por la crianza que añadas anteriores como 2005 y 2006. Un cambio de estilo que comenté con Antonio, y con el que estuvo de acuerdo, aclarándome que se debe sobre todo a un cambio de barricas. Creo que es un paso hacia un estilo más comercial, que indudablemente abre el abanico de potenciales consumidores, quizá a cambio de perder algo de la personalidad que tenía. De nuevo, un vino muy de comer.
El siguiente vino es el resultado del interés del grupo en elaborar un vino de corte más moderno, más en la línea de los anteriormente mencionados "vinos de autor". Con frutos procedentes del pago Canajas, viñedos centenarios de la Finca Ygay plantados en suelos arcillo-calcáreos a 465 metros de altitud, y tras aclareo de racimos que limita la producción a 1 Kg por planta y con estricta selección, se elabora Dalmau 2012 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 70% Tempranillo, 155 Cabernet Sauvignon, 15% Graciano; Marqués de Murrieta). De nuevo vendimia manual, fermentación de cada variedad por separado durante 11 días, el Tempranillo en depósitos pequeños de acero y el Graciano y el Cabernet en pequeños tinos de roble, y crianza de 19 meses en barricas nuevas de roble francés Allier. Con estos mimbres se teje un vino de color picota muy cubierto e intenso, con bonito ribete rubí. Nariz intensa, con aromas de madera de cedro, pimienta negra, fruta más roja que negra, incienso y recuerdos de cantos rodados. En boca es seco, con una acidez muy viva, tanino potente, buena presencia de fruta en retronasal, denso e intenso, con un final elegante. Muy bonita evolución en copa hacia aromas de toffee y café con leche. Un vino de calidad, con mucha presencia, potente, que creo que maridaría muy bien con caza de pelo y con chocolate con sal, y que con años de botella puede evolucionar hacia una complejidad muy interesante.
Terminamos la sesión con la vedette principal de la noche, el vino que todos queríamos probar, al que acababan de premiar con esos 100 puntos, lo que lo ha puesto en boca de todos, y que ha hecho que su precio sea inalcanzable para la mayoría de los mortales. Las uvas proceden del pago Capellanía, situado en la finca Ygay, a unos 485 metros de altitud. La vendimia tuvo lugar en los primeros días de Octubre y fue lenta y progresiva, buscando siempre la óptima madurez de la uva, que mostraba para la Viura una elevada acidez y una graduación potencial de 13,5º. Los racimos enteros fueron estrujados y posteriormente prensados en prensa vertical de doble husillo, para posteriormente fermentar en tinos de roble americano. Reposó guardado en las profundidades de la bodega durante 252 meses en barricas de roble americano, y posteriormente durante 67 meses en depósitos de hormigón, para ser embotellado finalmente en Enero de 2014. Se elaboraron sólo 8125 botellas de Castillo Ygay Blanco 1986 (DOCa Rioja, blanco con crianza, 97% Viura, 2% Malvasía; Marqués de Murrieta). Este vino, ya de leyenda, tiene un color amarillo alimonado intenso muy bonito, con preciosos reflejos color oro; ya te conquista por la vista. Al acercar la copa a la nariz sin agitación previa, aromas yodados y tostados que se despliegan con elegancia; tras agitar van apareciendo amielados, flores secas, avellanas, frutas blancas, y tras ir evolucionando en copa, especiados. Al probar el vino, la sorpresa en forma de acidez tremendamente viva y cítrica, inesperada para mí en un vino sometido a esta crianza; despliegue de frutas, grasa, densidad; llena completamente la boca y se queda durante mucho mucho tiempo, dejando aparecer incluso al final algunos anisados. Yo no sé de puntuaciones, ni sé lo que es un vino perfecto, pero sí sé que este Castillo Ygay Blanco 1986 es una maravilla de vino, espectacular, que necesita años de botella para desplegar todo el potencial que tiene, que creo que puede evolucionar hacia una deliciosa aparición de miel, orejones y demás. Sencillamente impresionante.
Una gran sesión de cata, en la que disfrutamos de muy buenos vinos, muchos de ellos aún en pañales y necesitados de tiempo de botella, y de un vino de quitarse el sombrero, que me gustaría poder volver a probar dentro de unos 10 años. Gracias a Antonio Barrios por dirigir la cata y hacerla instructiva, entretenida y favorecer un dialogo enriquecedor.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Mi Cumpleaños y mi Burdeos Cru Classé

Como ya viene siendo una tradición personal desde hace algún tiempo, celebro mi cumpleaños dándome un homenaje con un cru classé bordelés. En esta ocasión el elegido vino desde Pauillac.
Pauillac es una comuna francesa del departamento de la Gironda, entre los pueblos de Saint-Julien al sur y Saint-Estèphe al norte. La superficie total de la región es de unos 22 Km2, de los cuales 12 corresponden a viñedo. En esta superficie se elaboran hasta 18 cru classés, incluidos 3 de los 5 premier grand cru classés de 1855. Los vinos de Pauillac son potentes y elegantes, con una expresión compleja y especiada, que necesita varios años para expresarse en plenitud.
En 1689, Pierre Desmezures de Rauzan compra algunos viñedos cerca de Château Latour para crear Enclos Rauzan. Estos viñedos forman parte de la dote de su hija Thérèse cuando contrae matrimonio con el Baron Jacques Pichon Longueville en 1694, año en el que se funda la bodega Pichon Longueville. En 1850 la propiedad es dividida en dos partes, el Baron Raoul Pichon de Longueville crea con la suya la bodega Pichon Baron, mientras que sus tres hermanas, con la parte que les corresponde, crean Pichon Comtesse. En 1851 en Baron Raoul inicia la construcción del château de estilo renacentista que es ahora el Château Baron de Pichon Longueville. En 1987, la bodega es adquirida por el grupo AXA Millésimes que se embarca en un proceso de renovación y modernización de las instalaciones.
La bodega Pichon Baron posee actualmente 73 Ha de viñedo plantado en suelos de grava, pobres en nutrientes y en agua, que hacen que los frutos de los viñedos tengan producciones bajas pero de gran calidad. Las castas se reparten entre 62% Cabernet Sauvignon, 33% Merlot, 3% Cabernet Franc y 2% Petit Verdot, y los viñedos han sido meticulosamente divididos en parcelas separadas. La edad media de las cepas es de 30 años, con una densidad de plantación de 9000 cepas por Ha. La vendimia es totalmente manual en cestas, para proteger al máxio la calidad del fruto, y se hace una selección estricta de las uvas, sobre todo para el Grand Vin, Château Pichon Baron.
El vino que disfrutamos este año, pues, fue el Château Baron de Pichon Longueville 2007 (AOC Pauillac, deuxième cru classé, tinto con crianza, Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc; Château Pichon Longueville). Elaborado tras despalillado, maceraron en frío y fermentación entre 25-27ºC durante 14-15 días, con crianza de unos 20 meses en barricas nuevas (80%) y de un vino (20%). El resultado es un vino de color rojo granate, algo apagado, con ribete granatoso. Despliega aromas intensos y elegantes, con madera de cedro en primer lugar y a copa parada, para ir apareciendo luego la tinta china, mina de lápiz, grosellas, arándanos, incienso... En boca tiene muy buena acidez, es sedoso, elegante, quizá un punto mineral, con un tanino muy fino y pulido y un gran final de muy buena duración. Me ha parecido un gran vino, a pesar de ser una añada menor en Burdeos, y que está en un momento fantástico para beber, aunque puede estar en la vinoteca aún bastantes años.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Presentación de Champagne Billecart-Salmon

Billecart-Salmon es una maison de Champagne fundada en 1818 por el matrimonio Nicolas François Billecart y Elisabeth Salmon. A pesar de su volumen de producción y su larga historia de cerca de 200 años, sigue estando en manos de una sola familia, que va ya por la sexta generación.
Con la bodega situada en Mareuil-sur-Aÿ, cultivan hasta un total de 100 Ha y controlan un total de 200 Ha de viñedo repartido en 40 crus en Epernay, Montagne de Reims, el Vallée de la Marne y la Côte des Blancs. Poseen además un histórico viñedo de apenas 1 Ha, el  Clos Saint-Hilaire, herencia de la familia en el que se han recuperado métodos ancestrales de viticultura, y del que procede una de sus cuvées más prestigiosas. Con el fruto procedente de estos viñedos se elaboran unos dos millones de botellas de un total de 11 cuvées. La elaboración para los champagnes non vintage incluye fermentación en inox con control de temperatura, mezcla de vinos de tres añadas y largas crianzas en rima, aunque se empiezan a incorporar vinos base con fermentación y/o crianza en barrica, como se hace para los cuvées vintage.
En la presentación de ayer, pudimos catar y degustar tres champagnes de la gama Collection, los non vintage de la casa.
Empezamos con el Billecart-Salmon Brut Réserve (AOC Champagne; Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier en proporciones similares) tiene no menos de 36 meses de crianza en rima. Es un vino de color amarillo pálido con reflejos verdosos, con una burbuja muy fina y continua. En nariz, aromas de avellana, brioche, flores blancas y destellos cítricos. El paso por boca es seco, cremoso, con el carbónico marcado pero para nada molesto, con notas tostadas y un tenue amargor combinado con recuerdos cítricos. Me pareció un champagne muy gastronómico.
El Billecart-Salmon Blanc de Blancs Grand Cru (AOC Champagne, 100% Chardonnay) se elabora con uvas procedentes de viñedos Grand Cru de Avize, Chouilly, Cramant, Mesnil-sur-Oger y Oger; es una mezcla de vinos de sólo dos añadas y tiene una crianza en rima de al menos 48 meses. Tiene un color amarillo pálido muy brillante de reflejos acerados, con una burbuja fina y elegante. La nariz no es demasiado compleja, muy cítrica, con puntas tostadas y de fruta blanca. En boca tiene una muy buena acidez, siendo tremendamente cítrico, con un carbónico muy integrado y un final muy agradable que invita a otra copa. Un champagne menos complejo que el anterior, pero de calidad. Me pareció un buen vino de aperitivo que quizá gane complejidad con un tiempo en botella.
Terminamos con el que posiblemente sea el más conocido de los champagnes de esta casa, el Billecart-Salmon Brut Rosé (AOC Champagne; 40% Chardonnay, 40% Pinot Meunier y 20% Pinot Noir que se vinifica en tinto; mínimo 48 meses de crianza en rima). Es de un precioso color asalmonado pálido, muy provenzal, con reflejos cobrizos, y con una burbuja más abundante que sus compañeros de cata. La nariz viene marcada por las frutas rojas ácidas, con tostados tenues y recuerdos de campo. En boca es muy frutal y seco, algo amargoso, con cierto peso, carbónico elegante y final largo y agradable. En ocasiones parecía que asomaba un vino tinto tranquilo ligero. Muy buen champagne, capaz de enfrentarse a un menú completo.
Estos tres champagnes básicos de Billecart-Salmon me parecen vinos de calidad, disfrutables como copa de aperitivo, acompañamiento para una tarde tranquila o para enfrentarlos a una comida completa. El rosado es un vino que repetiría, pero en general no son mi estilo preferido de champagne.

martes, 1 de noviembre de 2016

Cepas de la Culebra Crowfunding

Cepas de la Culebra es un pequeño proyecto vitivinícola creado para elaborar y comercializar los vinos elaborados con el viñedo familiar plantado en los años 40 en Riofrío de Aliste, Zamora. Se trata de unas 2 Ha de viñedo compuesto por Mencía, Tempranillo y Palomino, sobre unos suelos de arenisca, limo y arcilla con algo de pizarra; baja fertilidad, ligero y con escasa capacidad de retención de agua. Las cepas están conducidas en vaso, y se intenta practicar una viticultura sostenible, intentando mantener los tratamientos al mínimo y sin ningún sistema de riego. La vendimia es manual en un solo día, y se intenta realizar una vinificación tradicional, con la mínima intervención posible.
Como participante en el proyecto Cepas de la Culebra Crowfunding 2015, recibí botellas del Cepas de la Culebra Crianza 2013, y de Cepas de la Culebra Edición Especial Crowfunding 2012 y 2015, junto con unas preciosas tarjetas de la artista Larisa Hancu, quien también se encargó del diseño de las etiquetas.
Cepas de la Culebra Crianza 2013 (Sin DO, tinto con crianza, 90% Mencía y 10% Tempranillo y Palomino; Cepas de la Culebra) fue vinificado con fermentación espontánea sin control de temperatura ni adición de levaduras durante 4 semanas, y tuvo una crianza de 12 meses en barricas de 225 litros de roble americano (nuevas) y francés (usadas de 2º y 3º año), embotellándose en Febrero de 2015. Mostró un color rubí muy bonito, de capa media, brillante. En nariz reveló aromas de fruta muy madura, maderas y regaliz, y en boca es un vino fluido, ya con la acidez algo justa, con recuerdos de la madera y algo alcohólico. Creo que esta botella pudo tener algún problema con el calor en su viaje hasta casa, pero me queda otra para comprar. Aun así, un vino que más joven no debió estar mal.
Cepas de la Culebra Edición Especial Crowfunding 2012 (Sin DO, tinto con crianza, 90% Mencía y 10% Tempranillo y Palomino; Cepas de la Culebra) se elaboró mediante fermentación con hollejos usando levaduras seleccionadas, sin control de temperatura, que se prolongó durante 3 semanas. Posteriormente crianza de 20 meses en barricas de 225 litros de roble Francés de 2º año y embotellado en Noviembre de 2014. Viste de color rojo rubí de capa media con ribete rubídeo. A copa parada mostró una nariz muy frutal, apareciendo luego balsámicos, cacao y caramelo. El paso por boca es frutal, fluido, con acidez correcta y tanino muy pulido. No está nada mal, aunque ya está en la curva descendente.
Cepas de la Culebra Edición Especial Crowfunding 2015 (Sin DO, tinto con crianza, 90% Mencía y 10% Tempranillo y Palomino; Cepas de la Culebra) empezó su creación con vendimia manual el 3 de octubre de 2015. Fermentación espontánea sin control de temperatura ni adición de levaduras durante 4 semanas y crianza de 5 meses en barricas usadas de 225 litros de roble americano, siendo embotellado en Mayo de 2016. Color picota bien cubierto con ribete virando a rubí. Nariz potente, algo alcohólica, con fruta negra madura, balsámicos y café. En boca muestra buena carga frutal, acidez correcta, cuerpo medio y un final aún secante que necesita afinarse en botella. Un buen vino, frutal y potente.
Tres vinos que me parecieron agradables y disfrutables, que sin ninguna duda deben someterse a un buen jarreo y aireación, ya que todos ellos mejoraron tras 24 horas con VacuVin. No me han parecido vinos de larga guarda, y creo que deben poder disfrutarse más tras sólo un período de afinamiento en botella. Tengo una botella de cada uno para contrastar, sobre todo el Crianza 2013, que como digo creo que sufrió en el transporte y se merece otra oportunidad.

domingo, 16 de octubre de 2016

Cata Degustación Octubre 2016 en Bodega Selección

Viernes 14 de Octubre. Cata mensual en Bodega Selección. Oportunidad de probar muchos vinos que no conocía y de los que alguno me ha llamado bastante la atención.
Dentro de los blancos, empezamos con Albayda 2014 (D.O.P. Vinos de Calidad de Granada, blanco fermentado en barrica y con crianza sobre lías, Sauvignon Blanc y Chardonnay; Bodegas Fontedei) un vino de color amarillo pajizo, aromas de intensidad media con fruta blanca, herbáceos y algún anisado, buena acidez, amargoso y algo graso; no está mal pero no me entusiasma. El Aprendiz 2014 (D.O. Tierra de León, blanco joven 100% Albarín Blanco, Leyenda del Páramo) viste de color amarillo pálido, la nariz es de intensidad media, con tostados, fruta de hueso y recuerdos herbáceos, y en su paso por boca es seco, cítrico y muy vivo; me gustó este vino, interesante. Seguimos con un blanco elaborado 100% con una casta muy poco cultivada, Monroy Blanco 2015 (D.O. Vinos de Madrid, blanco joven con reposo con sus lías, 100% Malvar, La Casa de Monroy) se mostró de color amarillo alimonado pálido, con aromas dulzones, de ciruela, melocotón y algo floral, y que en boca reveló una buena acidez, con un deje dulzón y buena carga frutal; un vino diferente que me llamó la atención y me gustó. Terminamos el desfile de blancos con un vino de corte bastante más comercial, Viñas del Vero Clarión 2015 (D.O. Somontano, blanco joven plurivarietal, Viñas del Vero) tiene un color amarillo limón claro, nariz muy marcada por tostados que apenas dejan pasar algo de fruta blanca y un punto cítrico, y en boca graso, frutal y de paso fácil; me pareció que había mucha discordancia entre la nariz y la boca en un vino que no me entusiasmó.
Tras los blancos, un par de rosados que no están mal. Fuenteseca 2015 (D.O. Utiel-Requena, rosado 80% Bobal, 20% Cabernet Sauvignon; Sierra Norte) tiene un color fresa pálido, acercándose a la piel de cebolla, la nariz viene marcada por los frutillos rojos y notas lácticas dulzonas, y en boca es muy frutal, seco y de buena acidez; no está mal este rosado. El Aprendiz Rosado 2015 (D.O. Tierra de León, rosado 100% Prieto Picudo; Leyenda del Páramo) es de un color frambuesa muy bonito, la nariz es floral, con frutas rojas frescas y un punto herbáceo, y en boca es fresco, frutal, con un toque dulzón; rico, me gustó este vino.
Empezamos los tintos con varias elaboraciones que no conocía. M de Monroy 2014 (D.O. Vinos de Madrid, tinto roble 80% Garnacha y 20% Syrah; La Casa de Monroy) es un vino de color picota de capa alta con ribete rubídeo, aromas de la barrica, fruta roja madura y puntas florales; paso por boca frutal, de buena acidez y final algo secante; no está mal, pero el final no es muy agradable. De la misma bodega, La Casa de Monroy Petit 2014 (D.O. Vinos de Madrid, tinto joven 60% Tempranillo y 40% Garnacha, La Casa de Monroy) viste de color picota de buena capa con ribete granatoso, en nariz muestra fruta negra madura, regaliz, caramelo y algún barniz; y en boca es frutal, de buena acidez, final secante y con un deje desagradable que no logré identificar; mejor nariz que boca, no me gustó. Pasamos a La Doncella de las Viñas 2013 (IGP Vino de la Tierra de Castilla, tinto con crianza 80% Tempranillo y 20% Syrah; Familia Conesa), un vino elaborado por los propietarios de Pago Guijoso, y que tiene un color rubídeo algo evolucionado, nariz bastante marcada por la crianza y en la que apenas aparece algo de fruta negra muy madura y algún toque láctico, y que en su paso por boca es fluido, con acidez correcta pero de nuevo muy marcado por la crianza; mi opinión personal sobre este vino es: no. Seguimos con un tinto de Granada, Lindaraja Roble 2014 (D.O.P. Vinos de Calidad de Granada, tinto con 3 meses de crianza, Tempranillo y Syrah; Fontedei) que viste de color picota con joven ribete amoratado; en nariz destacan notas lácticas, fruta roja dulzona y algún tostado, y en boca es frutal, alegre y algo goloso; sin ser una maravilla, me gustó este vino. Seguimos con un vino de un proyecto desconocido para mí pero al que le prestaré algo de atención, El Figura 2015 (DOCa Rioja, tinto joven, Tempranillo y Garnacha; Siete Pasos) es un vino de color cereza de capa baja, intensidad media en aromas de fruta roja y campo, y paso por boca frutal, con buena acidez y algo secante; un Rioja estilo cosechero que no está mal. El Aprendiz Tinto 2015 (D.O. Tierra de León, tinto con crianza de 3 meses en barrica 100% Prieto Picudo, Leyenda del Páramo) tiene un color picota muy cubierto con ribete violáceo, inicialmente barnices y tostados que dan paso a cereza, caramelo de violeta y hierbas aromáticas, y que en boca es frutal, de buena acidez, con notas ahumadas y final algo secante nada desagradable; me gusta.
Para terminar, los tintos con más crianza de la noche, empezando por La Casa de Monroy Viñas Viejas 2012 (D.O. Vinos de Madrid, tinto con crianza 100% Garnacha, La Casa de Monroy) que muestra un color picota de capa media con ribete rubídeo; muchos aromas tostados sobre fruta roja y negra y puntito goloso; en boca buena acidez, fruta y golosidad; me gustó en boca más que en nariz, pero me pareció una Garnacha "disfrazada". Seguimos con El Prenda 2013 (DOCa Rioja, tinto con crianza, Tempranillo y Garnacha, Siete Pasos) que viste de color picota de capa alta con ribete aún amoratado; nariz que me mostró cacao y coco, fruta roja madura, viruta de lápiz y lilas, pasando por boca muy fluido, con fruta y madera bien integradas y final secante; no está mal. De nuevo en Castilla y León con Pago del Vicario 50/50 2009 (V.T. Castilla y León, tinto con crianza 50% Tempranillo y 50% Cabernet Sauvignon, Pago del Vicario) tiene un color granate con ribete granatoso, aromas evolucionados con barnices y fruta roja compotada, siendo en boca frutal, goloso y algo pesado; una copa vale, pero llega a cansar. Altos del Marqués Crianza 2012 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Altos del Marqués) es un vino de color rubí muy bonito que despliega aromas de fruta roja, caramelo y maderas elegantes y que en boca es frutal, con buen cuerpo y tanino algo secante; otro riojano que me gustó. Pasamos a Cataluña con Fermí 2010 (D.O. Cataluña, tinto con crianza, 85% Syrah y 15% Samsó, Fermí Bohigas), de color picota muy cubierto con ribete violáceo; nariz con cierta complejidad, con maderas, nuez moscada, fruta negra y algo mineral, pasando por boca con buen cuerpo, un punto dulzón y acidez correcta; me pareció un vino distinto que se merece ser probado con más calma.
Terminamos con un vino del que siempre que puedo me gusta ir probando nuevas añadas, Marqués de Murrieta Reserva 2011 (DOCa Rioja, tinto con crianza,  89% Tempranillo, 5% Mazuelo, 4% Graciano, 2% Garnacha; Marqués de Murrieta). Color rubídeo con ribete aún joven, mostró en nariz ahumados elegantes, maderas finas, fruta roja y algo de grafito; en boca es fino, con acidez muy correcta, con fruta y ahumados bien conjuntados y un final muy elegante. Me gusta mucho este vino, aunque si recuerdo añadas como 2005 0 2006, estás añadas más recientes se quedan un poco atrás.
Una noche de cata interesante, descubriendo proyectos como los de Fontedei, Leyenda del Páramo o Siete Pasos que me han mostrado vinos interesantes y para ir probando con calma, con el descubrimiento de blancos de variedades como Albillo Real o Malvar que han llamado mi atención y terminando con un Marqués de Murrieta que sigue en su línea de calidad.

martes, 20 de septiembre de 2016

Añada 2015 de Agro de Bazán

Ya he hablado en alguna ocasión en este blog de Agro de Bazán y sus vinos. He mencionado que tengo cierto cariño a esta bodega por ser la primera que visité y porque en ella tuvo lugar un acontecimiento familiar importante. Por eso, cuando los responsables de la bodega se pusieron en contacto conmigo para decirme que estaban interesados en enviarme algunas botellas de su nueva añada para que las probara y viese el nuevo etiquetado, acepté sin reparos.
No voy a hacer aquí un alegato a favor ni en contra de las bodegas, tiendas o bloggers que envían o reciben muestras; allá cada quien con lo que hace y cómo lo hace. Yo no tengo por qué dar explicaciones a nadie, así que pasemos a lo importante: el vino.
Desde la bodega me enviaron (no sin cierto atasco por parte de la compañía de transportes, que llegó a decir que no sabía dónde estaban las botellas), una botella de cada uno de los dos vinos que son su punta de lanza en la DO Rías Baixas, Granbazán Etiqueta verde y Granbazán Etiqueta Ámbar a las cuales di unos meses de reposo antes de descorcharlas.
La añada 2015 fue una añada más seca y fría de lo habitual en el Valle del Salnés, con menores rendimientos y bayas con una mayor relación pulpa/hollejo; el final del verano fue seco y se empezó a vendimiar a finales de Septiembre.
Granbazán Etiqueta Verde 2015 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Agro de Bazán) se elaboró a partir de cepas plantadas en Tremoedo (Vilanova de Arousa) en suelos de granito descompuesto en los que no se utilizan fertilizantes de síntesis química ni herbicidas. Tras vendimia manual en cajas de 18 Kg, despalillado, maceración en frío a unos 6-8ºC, mezcla de mostos flor y muy suaves prensadas. La fermentación tuvo lugar en inox a baja temperatura durante 2 semanas y luego el vino reposó con sus lías finas durante 3 meses; embotellado temprano tras una suave filtración. Nos encontramos con un vino de color amarillo brillante con reflejos verdosos, con una nariz discreta donde notamos sobre todo manzana, hinojo y toques de melocotón. En boca reveló una buena acidez cítrica, siendo algo graso, con cierto peso y amargoso. Es un vino que cumple dentro de su estilo y que me pareció mejor de lo que me esperaba encontrar.
Granbazán Etiqueta Ámbar 2015 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Agro de Bazán) es el buque insignia de la bodega. Se elabora a partir de los mismos viñedos que el anterior, en los que están trabajando para conseguir la certificación orgánica, e intentando minimizar el impacto sobre el medio. Tras vendimia manual y selección en finca y bodega, los racimos se despalillaron y se realizó una maceración en frío a 6-8ºC durante unas 8 horas. El mosto pasó por gravedad a los depósitos de fermentación, teniendo lugar ésta última de forma espontánea y prolongándose durante dos semanas. Desfangado, trasiego y reposo sobre lías finas durante 3 meses antes del embotellado. El resultado de estos procesos es un vino de color amarillo alimonado con reflejos pajizos, limpio y brillante. La nariz tiene una intensidad media, con manzana, pera, piña, algún anisado y fruta de hueso. En boca es un vino ligeramente graso, de buena acidez, amplio y con un final amargoso muy agradable. Un buen vino que mejorará con algo más de reposo en botella.
Con respecto al etiquetado, creo que los cambios han sido para mejor, mostrando ahora una imagen más seria y elegante, sin perder las señas de identidad de la bodega.
Cuando empecé a beber "albariños" lo hice como la mayoría: echando mano de lo que había en los lineales de las grandes superficies, y pensando que muchos de esos vinos eran muy buenos y que así debía ser un vino de las Rías Baixas. El tiempo pasa, uno va probando muchas más cosas, conociendo elaboradores, adquiriendo conocimientos y haciendo el paladar, y se da cuenta de que aquello que antes le entusiasmaba, ahora le llega a resultar en ocasiones insulso y aburrido. Granbazán es un Rías Baixas fácilmente encontrable y adquirible, y sin pertenecer a los que para mí son los grandes exponentes de esta región vinícola, son buenos vinos que cumplen sobradamente su cometido, y que sobre todo en el caso de Granbazán Etiqueta Ámbar pueden plantarse en cualquier mesa sin desmerecer a quien lo haya elegido.

lunes, 29 de agosto de 2016

Visitando Adega Entre Os Ríos

"Todo esto empezó por el vino", nos cuenta José Crusat cuando empezamos nuestra visita; "mi padre vino a comprar una barrica y tuvo que esperar al vendedor, vio esta casa, habló con el dueño, llegaron a un acuerdo y se la compró. Así empezó todo". Así empezó la historia de lo que ahora es la casa rural Entre Os Ríos, una preciosidad de alojamiento situado entre los brazos de un desdoblamiento del río Pedras en a Pobra do Caramiñal. Una pequeña aldea de antiguos molineros compuesta de varios edificios alrededor de una pequeña plaza, por lo que recibe el nombre de Casa de Aldea, rehabilitada y ampliada con mucho gusto y detalle y que a buen seguro que no defraudará a quienes decidan alojarse en ella.
El padre de José, Francisco Crusat, es quien funda la bodega, aunque ya desde antes de 2002 elaboraba vino; primero para consumo propio, luego para los amigos... En el año 2006 a partir de la unión de las asociaciones de viticultores de Barbanza y de la zona de Iria Flavia se crea la IGP Viños da Terra do Barbanza e Iria con 4 bodegas amparadas: Boal de Arousa en Padrón, Adega do Moucho en la parroquia de Xuño en Porto do Son, Antonio Saborido en Boiro y Adega Entre Os Ríos en Pobra do Caramiñal. Los fundadores de esta IGP establecen unas normas mucho más estrictas que la vecina DO Rías Baixas, como por ejemplo en lo referente a los rendimientos (10000 Kg/Ha), acidez o niveles de sulfuroso permitidos en el vino, en una clara apuesta por la calidad y la personalidad de los vinos por encima de las grandes producciones.
Actualmente Adega Entre os Ríos tiene 1,8 Ha en propiedad y controla y trabaja otra, amén de comprar uva a los mismos viticultores desde hace unos 6 años, lo que representa cerca de otra Ha. Las cepas, fundamentalmente Albariño, aunque con algo de Treixadura, Raposo y algo de castas tintas, tienen edades entre 15 y más de 50 años, y están plantadas en suelos graníticos, de esquisto y algo de tierra de aluvión. Los rendimientos son de unos 7000 Kg/Ha (aún menores que los permitidos por la IGP), en el viñedo se ha abandonado hace años el uso de herbicidas, y se intenta hacer los mínimos tratamientos posibles. Todas las fermentaciones se llevan a cabo en inox con la levadura indígena de los viñedos, y se intenta limitar al mínimo el uso de sulfuroso. La producción total de la bodega es de entre 15.000 y 25.000 botellas anuales.
En la bodega se elaboran actualmente cinco vinos blancos, dos de ellos bajo el control y la supervisión de Francisco (Casal do Monte y Altares de Postmarcos) y en los otros José da rienda suelta a su creatividad (Vulpes Vulpes, KomoKabras, KomoKabras Verde y KomoKabras Amarillo). Además, hay vinificaciones "experimentales" con uvas tintas.
De la mano de José recorrimos las instalaciones de la casa rural, los preciosos viñedos y la bodega, pudiendo catar de los depósitos y las barricas distintas fases evolutivas de lo que van a ser las próximas añadas de sus vinos. Acidez, frescura, personalidad, terruño y calidad a raudales es lo que pudimos encontrar al llevarnos a la nariz y la boca esos vinos en plena elaboración. Mención especial a ese Raposo, que será la próxima añada de Vulpes Vulpes, de acidez cortante y repleto de aromas florales.
Para terminar, pasamos a probar varios de los vinos ya embotellados, sin poder disfrutar de las criaturas de José ya que por su escasa producción, no quedaba ni una botella para descorchar. Bueno, miento, sí quedaba una, pero puedo sufrir horribles torturas si hablo más de ella. Así pues, nos centramos en los dos buques insignia de la bodega.
Casal do Monte 2011 (IGP Vino de la Tierra de Barbanza e Iria, blanco con crianza con lías, 100% Albariño) se elabora con maceración previa a un suave prensado; fermentación con temperatura controlada en depósito de acero y fermentación maloláctica natural; crianza en acero con sus lías sin removido durante 18 a 24 meses, y posterior reposo en botella durante un mínimo de 3 meses antes de su salida al mercado; producción de 4.000-6.000 botellas anuales. Encontramos un vino de color amarillo dorado muy bonito, brillante. Aromas de buena intensidad, con notas amieladas, orejones, jazmín y piel de manzana, hidrocarburos (¿quién había dicho que la Riesling y la Albariño eran primas?) y un cierto deje oxidativo. En boca es un vino graso, con cierto peso, lleno, con acidez fresca y muy largo. Un vino de gran calidad y muy interesante.
Altares de Postmarcos 2012 (IGP Vino de la Tierra de Barbanza e Iria, blanco con crianza con lías, 100% Albariño), es el resultado de una elaboración similar a Casal do Monte, pero durante los cuatro primeros meses se hace un trabajo de removido de lías que luego permanecen en los depósitos hasta el embotellado. Tenemos un vino aún más complejo, de color amarillo oro más marcado, y que despliega intensos aromas de mieles, fruta escarchada, manzana asada, jazmín, flores secas y claras notas ahumadas; en boca es lleno, graso, con volumen, manteniendo una acidez viva y muy largo, tanto que salíamos de la bodega aún con los recuerdos del vino en la boca.
Casal do Monte y Altares de Postmarcos son dos vinos serios, complejos, que no tienen nada que ver con albariños de grandes superficies repletos de frutita fácil y que se diluyen al momento. Son vinos muy gastronómicos y que, sobre todo Altares, se benefician de una buena aireación, por lo que creo que un jarreo previo al servicio les sentaría muy bien.
Gracias José por abrirnos las puertas de la casa familiar, por llevarnos de la mano en un fantástico paseo por el viñedo, donde nace todo, y por la bodega, por las explicaciones llenas de pasión, y por permitirnos probar lo que hacéis. Nos debemos ese bocata de pulpo que tan bien vendéis tú y Mariano.