domingo, 15 de octubre de 2017

Cata Mensual Noviembre 2017. Vinos Internacionales I: Espumosos y Blancos.

El pasado viernes acudimos a la cata mensual que organiza mi enoeca de cabecera en la ciudad. Para esta ocasión el programa anunciaba una cata de vinos internacionales, y así pudimos probar 24 vinos franceses, italianos, portugueses y hasta un vino de Georgia. Una cata muy interesante cuya reseña voy a dividir en dos partes.
Empezamos la cata con una sorpresa, una sidra de pera, Bordelet Poiré Authentique (Sidra de Peras, Normandía, Eric Bordelet). De color amarillo pálido, con pocas burbujas; nariz muy aromática con anisados y fruta tropical y un paso por boca fresco y con un dulzor comedido. No lo esperaba y me llamó bastante la atención. Seguimos un vino italiano, Mosca To 2016 (DOC Moscato d'Asti, 100% Moscato Bianco, Gianluigi Bera), de color amarillo algo más intenso, con aromas francos a piel de uva y ciruela Claudia, y que en boca tiene un dulzor algo empalagoso que junto con una acidez justa hacen que canse un poco.
Pasamos a la mesa de los chardonnay, todos ellos franceses de distintas zonas. Del Jura probamos el Domaine de la Pinte Arbois Chardonnay 2015 (AOC Arbois, blanco con crianza, 100% Chardonnay, Domaine de la Pinte), un vino de color amarillo pajizo, nariz con ahumados, cítricos y herbáceos y un paso por boca seco, con recuerdos de frutos secos y una acidez correcta. Bien. Seguimos con Jean Paul & Benoît Droin Chablis 2015 (AOC Chablis, blanco con crianza en acero, 100% Chardonnay, Jean Paul & Benoît Droin), que viste de color amarillo pálido brillante, con aromas ahumados, cítricos y frutales como lichis, y que en boca se mostró graso, con cierto peso, buena acidez y amargor final. No está mal, pero está bastante lejos del Mont de Milieu de la misma casa que bebí hace unos años. Pasamos al Mâconnais con el Domaine Guillemot-Michel Viré-Clessé La Quintaine 2015 (AOC Viré-Clessé, blanco con crianza sobre lías en depósito de cemento, 100% Chardonnay, Domaine Guillemot-Michel), un vino de color amarillo pajizo muy bonito, con aromas herbáceos, florales, de fruta blanca y tostados suaves; en boca es graso, amplio, floral, con buena acidez; un vino biodinámico que me ha gustado bastante. Y para terminar con la Chardonnay, Joseph Burrier Château de Beauregard Saint-Véran 2015 (AOC Saint-Véran, blanco con crianza sobre lías en acero, 1005 Chardonnay, Joseph Burrier), vino de color amarillo alimonado intenso, con ahumados intensos, cítricos claros, jazmín y heno, y que en boca se mostró amargoso, seco, con la acidez algo justa y final cítrico. Un buen vino, aunque no muy de mi estilo.
Seguimos avanzando en los vinos blancos de distintas castas y orígenes, y de nuevo en el Jura probamos el Domaine de la Pinte Arbois Savagnin 2012 (AOC Arbois, blanco con crianza, 100% Savagnin, Domaine de la Pinte), que mostraba un color amarillo limón intenso, una nariz diferente, con avellanas, aromas yodados, flores secas, algún anisado, y que en boca tiene una acidez viva, es frutal, graso y alegre. Muy rico, para mí fue el vino de la cata. Seguimos en Francia y nos vamos al Loira de la mano del Riffault Sancerre Les Quarterons 2013 (AOC Sancerre, blanco con crianza con sus lías en acero, 100% Sauvignon Blanc, Domaine Etienne & Sébastien Riffault), que tiene un color amarillo dorado intenso; en nariz amielados, cera y fruta blanca muy madura, y en boca es muy seco, amargoso, graso, con un final algo afrutado; no me gustó. No podíamos estar catando más de media docena de blancos sin que apareciera la Riesling, y lo hizo desde Alsacia, con el Schoffit Riesling Sec Tradition 2014 (AOC Alsace, blanco con crianza en acero, 100% Riesling, Domaine Schoffit), un vino de color amarillo pálido, con aromas a caucho, fruta blanca ácida y herbáceos y que en su paso por boca se mostró algo graso, con una acidez viva y recuerdos frutales; me gustó este vino. Terminamos la cata de blancos en Italia, en La Toscana, con el Fonterenza Biancospino 2014 (Montalcino, Toscana; blanco con crianza; 90% Trebianno, 10% Ravanese y Procanico; Campi di Fonterenza), vino de color amarillo dorado intenso, reflejos naranja; en nariz aparecían aromas azufrados que daban paso a frutos secos y al fondo a algo de fruta blanca tras mucha aireación; en boca seco, con buena acidez y con recuerdos yodados; un vino muy raro para mí, que no me importaría poder catar individualmente, tras un buen jarreo, para intentar saber de qué va.
En resumen, de esta sesión de blancos me han gustado bastante el Riesling de Schoffit, el Viré-Clessé La Quintaine de Guillemot-Michel y por encima de todos, el que para mí fue el vino más interesante de la cata y el que más me gustó, el Savagnin de Domaine de la Pinte. Siendo esta la primera vez que pruebo vinos del Jura he de decir que me gustaron bastante, tanto los blancos como los tintos, y seguro que de este Savagnin acabará alguna botella en casa.

jueves, 12 de octubre de 2017

Château Simone Tinto 2010

La AOC Palette es una pequeña denominación de origen de la Provenza francesa reconocida en 1948 que comprende unas 46 Ha situadas en las comunas de Meyreuil, Tholonet y Aix-en-Provence. Los suelos son fundamentalmente calcáreos, fósiles y de cantos rodados, y los vinos son fundamentalmente mezclas con Garnacha, Monastrell y Cinsaut en el caso de los tintos y rosados, y Clairette y Garnacha blanca en el caso de los blancos. Los vinos tintos son oscuros, con taninos firmes y los blancos finos y florales; los rosados tienen una fragancia floral y aromas de sotobosque. La producción anual de este AOC es de unos 1550 Hl.
Château Simone está localizado en Meyreuil, a unos 4 Km de Aix-en-Provence, y pertenece a la familia Rougier desde 1830. Los viñedos representan un mosaico de fincas rodeadas por árboles, y los suelos se componen esencialmente de calizas formadas en lagos de la era terciaria combinadas con arcillas, guijarros y grava. Cultivan una amplia variedad de uvas, y actualmente no utilizan fertilizantes químicos ni herbicidas. La vendimia es manual y la vinificación es tradicional, con levaduras indígenas. Elaboran 2 vinos blancos, dos rosados y un tinto.
Château Simone Tinto 2010 (AOC Palette, tinto con crianza, 45% Garnacha, 30% Monastrell, 5% Cinsaut, 20% de otras castas como Syrah, Castet, Manosquin, Cariñena o Muscat) se elabora a partir de frutos de cepas de más de 50 años de edad media. La fermentación tiene lugar en pequeños depósitos con levaduras indígenas y le sigue una maceración de 15 a 21 días. La crianza se prolonga durante 8 meses en pequeñas cubas y luego durante 1 año en barricas de roble de distintas edades, para ser luego embotellado sin filtrar.
Es un vino de color rubídeo, de capa baja, con un ribete donde ya asoman los tonos teja. En nariz tiene una intensidad media, con aromas de reducción, caza, cueros, y tras agitar la copa fruta negra, frutillos rojos ácidos y lavanda. En su paso por boca tiene buena acidez, cuerpo medio, buena presencia frutal, tanino aún secante pero fino y un agradable final.
Un vino diferente, muy interesante y muy rico, que se beneficia de una buena aireación para revelar toda la fruta que lleva dentro.

martes, 12 de septiembre de 2017

Champagne de Vigneron

Hace algunos meses, ese famoso centro comercial de logo triangular ofrecía en su Club del Gourmet una colección de Champagnes de Vigneron a unos precios muy interesantes, por lo que nos decidimos a adquirir algunas botellas.
Pertois-Moriset es un negocio familiar de Récoltants-Manipulants situado en Le Mesnil-sur-Oger. Actualmente poseen 18,5 Ha de viñedo repartidas entre la Côte des Blancs (alrededor de 12 Ha grand cru, 100% Chardonnay) y Les Coteaux Sézannais (unas 6 Ha, 60% Pinot Noir y 40% Chardonnay). En el viñedo la lucha contra las plagas y enfermedades se realiza mediante técnicas como la confusión sexual y el control estricto de los tratamientos profilácticos, intentado realizar una viticultura lo más respetuosa posible con el medio ambiente. De su portfolio de 7 cuvées hemos probado el Pertois-Moriset Blanc de Blancs Grand Cru (AOC Champagne, 100% Chardonnay), que se elabora con un 80% de vino base de la vendimia actual y un 20% de la precedente, con una crianza de 7 meses en acero inoxidable y posterior envejecimiento de 5 años en las cavas. Es un champagne de color amarillo pálido, brillante, de burbuja algo escasa. Delicado en nariz, con cítricos, jazmín y lichis sobre un fondo de bollería. En boca es ligero, cítrico, fresco, con un carbónico bien integrado. Es un champagne agradable, poco intenso y quizás algo falto de chicha. Para aperitivo.
La casa Froment-Griffon se funda en 1970, después de que la familia trabajara en los viñedos familiares durante cuatro generaciones, y está situada en Sermiers. Los viñedos se extienden por un total de  6.65 Ha repartidas en cuatro crus de la Montaña de Reims: Sermiers, Chamery, Villers-Allerand y Gueux. Intentan llevar a cabo una viticultura sostenible y minimizar el impacto ambiental, y una parte de los viñedos son cultivados siguiendo pautas de agricultura ecológica. Elaboran un total de 8 champagnes y una ratafía de champagne, y hemos probado el Froment-Griffon Rosé (AOC Champagne, rosado, 50% Chardonnay, 25% Pinot Noir, 25% Pinot Meunier), elaborado exclusivamente con uvas procedentes de la vendimia en curso, con una crianza de 24 a 36 meses y que sale al mercado entre 3 y 6 meses tras el degüelle. Es un champagne de color rosa asalmonado muy bonito, con una burbuja fina y constante algo desordenada. Aromas de frutillos rojos, notas florales y tostados leves. En boca es seco, una acidez viva, muy frutal y con un carbónico algo marcado. Un champagne muy rico, que gustó para una comida ligera.
Maurice Veselle es una casa calificada como Récoltant-Manipulant situada en Bouzy y que controla viñedos grand cru en la Montaña de Reims. Sus vinos no hacen la fefrmentación maloláctica y tienen largas crianzas de unos 5 años en sus cavas. Elaboran 4 cuvées de champagne y un vino tinto, y el que hemos probado es el Maurice Veselle Cuvée Reserve Brut Grand Cru (AOC Champagne, 80% Pinot Noir, 20% Chardonnay). Viste de color amarillo pálido con reflejos acerados, con una burbuja abundante y algo desordenada. La nariz no tiene una intensidad muy alta, con aromas de brioche, avellanas y fruta blanca. En boca es seco, de buena acidez, frutal y con el carbónico marcado. Un buen champagne, gastronómico.
La bodega Leclerc se fundó en 1872, y en 1995 se convirtió en una maison de champagne, adoptando posteriormente el nombre Leclerc Briant. Está situada en Epernay y trabajan un total de 10 Ha de viñedos en Cumières, Hautvillers, Mareuil-sur-Aÿ, Bisseuil y Rilly la Montagne, la mayoría de ellos grand cru. En 1940 adoptan métodos de cultivo orgánicos, y en 1980 obtienen el certificado biodinámico en todos sus viñedos, aplicando estos principios orgánicos y biodinámicos en todo el proceso de vinificación. Elaboran tres gamas de champagne, incluyendo una de viñedo único, con un total de 13 cuvées. El que hemos probado pertenece a la gama "Classics" y es el Leclerc Briant Brut (AOC Champagne, 70% Pinot Noir y 30% Pinot Meunier), elaborado con un 5% de vinos de reserva y unos 5 años de crianza en las cavas. Es un vino de color amarillo con reflejos algo dorados y donde parece querer asomar algún rosa, con burbuja algo escasa, fina y continua. En nariz, aromas de avellanas, mantequilla dulce, notal florales, bollería y tímidos frutos rojos. Buena acidez, frutal, con un carbónico bien integrado y un poco menos seco de lo que me esperaba. El más "especial" de los cuatro, bueno para comer.
Cuatro champagnes que si bien no creo que aspiren al trono de los grandes, sí que desde luego son bastante más interesantes que muchos que circulan por ahí a carretadas. Buena RCP desde luego, y estilos que van desde vinos para un aperitivo fresco, hasta champagnes con los que dar cuenta de una comida completa. A ver que nos deparan los otros cuatro que hemos comprado.

sábado, 19 de agosto de 2017

El Bierzo Según Gancedo

Ya hace tiempo que la periodicidad de mis escritos en este humilde blog se ha ido espaciando mucho. ¿Falta de ganas? ¿Falta de tiempo? ¿La inmediatez de las redes sociales hace que ni escribamos ni leamos textos largos? No lo sé. ¿Son los blogs algo arcaico y condenado a desaparecer como creen muchos? Tampoco lo sé. Es mi intención, al menos de momento, intentar volver a escribir con más frecuencia, pero sólo el tiempo lo dirá.
Hoy quiero compartir tres vinos del Bierzo que me regaló un amigo con el que me une, aparte de ya varios años de relación laboral, una amistad que se ha ido cimentando en intereses comunes, y al que quiero aprovechar para agradecer aquí públicamente su apoyo siempre que le he necesitado. Gracias Salva.
Los vinos en cuestión son elaborados por Gancedo Bodegas y Viñedos. Una bodega familiar situada en Quilós, provincia de León, y que trabajan un total de 19 Ha de viñedo repartidas en 5 fincas, y con una edad de las cepas de entre 60 y 100 años. Viticultura tradicional, artesanal, pero intentando mantener el máximo respeto y la integración con el medio ambiente. Elaboran 6 vinos entre blancos, tintos y rosado, a partir de las variedades Mencía, Godello y Doña Blanca.
Su blanco Capricho Val de Paxariñas 2014 (DO Bierzo, blanco joven, 85% Godello y 15% Doña Blanca; Gancedo Bodegas y Viñedos) se elabora con frutos de cepas de Doña Blanca de 60 años y el Godello más joven, de 20 años, plantados en vaso sobre suelos arenosos y con un rendimiento de 1-2 Kg/cepa. La vinificación se lleva a cabo en inox. Se trata de un vino de color amarillo pálido, con reflejos verdosos, limpio y brillante. Buena intensidad aromática, con fruta muy madura (pera), lichis, puntas de jazmín y destellos herbáceos. En boca eché en falta un poco más de acidez (para mi gusto, ojo), siendo un vino frutal, algo graso y con un final amargoso muy agradable. Unos 6 meses después descorché una segunda botella, donde la nariz era menos intensa, y apareció un carácter más floral y recuerdos de heno, sin grandes cambios en boca. A pesar de que para mi gusto iba un poco justo de acidez, me gustó bastante este vino.
Hoy mismo he descorchado una botella de uno de los tintos que elaboran, Xestal Mencía 2008 (DO Bierzo, tinto con crianza, 100% Mencía, Gancedo Bodegas y Viñedos). Frutos procedentes de viñedos en vaso plantados en suelo franco limoso y algo arcilloso, con una edad de las cepas de 60 a 100 años, con un rendimiento de 1,5-2 Kg/cepa. Vinificación en inox y maloláctica y crianza de 12 meses en barricas de roble francés, para sacar el vino al mercado al menos 5 años después de la vendimia. Mostró un color rubídeo granatoso de capa media, algo opaco. Nariz de intensidad media, que a primer acercamiento mostraba sobre todo aromas de fruta negra madura y tostados, apareciendo luego aromas florales y esos olores tan típicos de la Mencía que recuerdan a la verdura cocida. En boca buena acidez, cuerpo medio, recuerdos frutales y de madera bien conjuntados, y un final algo secante. Me pareció un vino muy bueno, y aun cuando pensaba que ya con 9 años a sus espaldas podría ir justo, creo que aún tiene bastante vida por delante.
He querido dejar para el final el vino que más me ha gustado de los tres. Elaborado a partir de cepas de Doña Blanca a de 60 años y de Godello de 20 años plantadas en suelos arenosos y pedregosos. La Doña Blanca en vaso, con una densidad de 3.800 plantas/Ha y la Godello plantada en espaldera con densidad de 3.000 plantas/ha. Viticultura tradicional, producción de 1-2 kg/cepa y elaboración y posterior crianza de 13 meses en barricas de roble francés. Herencia del Capricho 2009 (DO Bierzo, blanco con crianza, 90% Godello y 10% Doña Blanca; Gancedo Bodegas y Viñedos) viste de un precioso color amarillo dorado con reflejos dorados, intenso y brillante. Buena intensidad y complejidad aromática, con cera de abejas, amielados, fruta blanca muy madura, jazmín, mantequilla dulce... En boca es un vino grado, denso, con una acidez correcta, lleno y largo. Un vino más que interesante, para ir descubriendo matices y disfrutando con él mientras evoluciona en la copa. Me guardo una segunda botella porque creo que puede tener una evolución digna de apreciar.
Vinos buenos e interesantes los de esta bodega, desde los de trago más fácil con Capricho, pasando por una Mencía de calidad y potencial de guarda y un blanco con crianza de tiempo y disfrute. Me gustaría probar el resto del portfolio de la casa.

sábado, 13 de mayo de 2017

Primer Resumen de Burdeos 2010

La añada 2010 fue otra de esas añadas míticas en Burdeos (y ya van no sé cuántas añadas del siglo), con muchos vinos obteniendo altísimas puntuaciones en las revistas de mayor prestigio en el panorama vinícola.
En su día adquirí en avanzada 12 botellas de distintas AOC bordelesas, dentro de lo que mis presupuestos me permiten, y ahora que ya he probado todos los vinos, toca hacer un primer balance.
Descorché la primera botella de Château de La Dauphine 2010 (AOC Fronsac, tinto con crianza, 90% Merlot, 10% Cabernet Franc) allá por febrero de 2014, encontrando un vino de color rubídeo granatoso, de capa media, con una nariz no muy intensa, pero si agradable, licorosa, con frutos negros maduros, algo de cueros y notas florales. En boca se mostró fresco y frutal, con buena acidez, de cuerpo medio y un tanino delicado. La segunda botella tuvo cerca de un año más de evolución, haciéndose más maduro e interesante. Un vino sin grandes complejidades pero muy disfrutable.
El siguiente en hacer su aparición fue Château Grand Village 2010 (AOC Bordeaux Supérieur (Fronsac), tinto con crianza 75% Merlot y 25% Cabernet Franc). También a principios de 2014 vestía de color rubí asomando tonos granate, aromas de fruta roja y negra muy maduras, balsámicos, especiados, notas terrosas y toques de vainilla; en boca fue frutal, buena acidez, algo austero y con un tanino marcado; era aún demasiado joven. Alrededor de un año después, el tanino se había pulido bastante, todo estaba más conjuntado y el vino se disfrutaba mucho más, pero quizás fue de los que menos me entusiasmó.
En octubre de 2014 me atreví a abrir la primera botella de Château Haut-Beauséjour 2010 (AOC Saint-Estèphe (Cru Bourgeois), tinto con crianza, 53% Merlot y 47% Cabernet Sauvignon). Esta primera botella mostró un vino de color granatoso de capa media, con nariz licorosa de fruta roja, viruta de cedro, puntas balsámicas y algo terrosa; en boca  buena acidez, cuerpo medio, agradable y algo secante; necesitaba evolucionar. La segunda botella fue bebida en septiembre de 2015, el color no había cambiado demasiado, y en nariz aparecían pimiento, pimienta, grosellas y las notas balsámicas y de maderas ya comentadas; en boca el vino había ganado en presencia, manteniendo aún una buena acidez y siendo aún algo tánico. Buena evolución, pero me gustaría tener otra botella ya que necesitaba evolucionar aún más.
Ya en marzo de 2016 nos atrevimos con el primer Cru Classé, Château Fonroque 2010 (AOC Saint-Émilion Grand Cru Classé, tinto con crianza, 88% Merlot y 12% Cabernet Franc). De un precioso color cereza con ribete granate, nos regaló aromas intensos de fruta madura, maderas finas, hojarasca y notas de cuero en vueltas con balsámicos en una nariz licorosa; en boca buena acidez, cuerpo medio, frutal y con un final secante de duración media. Me queda una segunda botella que va a reposar aún un buen tiempo.
Para terminar, hace menos de un mes volvimos al Médoc con Château de Pez 2010 (AOC Saint-Estèphe (Cru Bourgeois Exceptionnel), tinto con crianza, 52.5% Cabernet Sauvignon y 47.5% Merlot). De color rojo granatoso, algo apagado, con destellos rubí; nariz de intensidad media, con maderas, fruta roja, tinta china y pimienta, y con un paso por boca sedoso, de buena acidez, muy bien conjuntado y con un final muy agradable de buena duración. Un vino muy rico, ya muy bien para beber, pero que creo que la segunda botella que me queda puede evolucionar hacia un vino muy bueno.
No voy a hablar de la primera botella descorchada de Château Lafleur-Gazin 2010, mi primer Pomerol, ya que tenía TCA, y aunque con un truco que encontré por ahí logré eliminar un poco el pestazo a corcho y el vino en boca apunta muy buenas cosas, no se puede valorar correctamente, así que espero que la siguiente botella no tenga el mismo defecto.
Buenos vinos en general, disfrutables, que necesitan tiempo y paciencia para revelar lo que llevan dentro.

sábado, 15 de abril de 2017

La Bernardine 2009 de Chapoutier

La AOC Châteauneuf-du-Pape comprende unas 3200 Ha de viñedo situado en el sureste de Francia, en la región del Ródano meridional, y en ella se elaboran unos 110000 Hl de vino anualmente. Los viñedos están asentados sobre los famosos "galets" o guijarros de cuarcita que retienen el calor que el sol les aporta durante el día y lo van liberando poco a poco durante la noche, además de ayudar a retener la humedad del suelo. En esta AOC están permitidas hasta 13 castas de uva, siendo las tintas principales Grenache, Syrah, Mourvèdre, Cinsaut, Counoise, Terret Noir, Muscardin y Vaccarèse, y las blancas Clairette, Roussanne, Picpoul, Picardan y Bourboulenc.
Los vinos de Châteauneuf-du-Pape suelen ser vinos potentes, alcohólicos, y de color bien cubierto, y es característica la fermentación de los vinos a altas temperaturas en depósitos de hormigón, y la crianza en este mismo material.
Ya hemos hablado anteriormente aquí de otro vino de la Maison Chapoutier, por lo que no creo que sea necesario volver a entrar en detalles sobre la cantidad de Ha de viñedo que poseen o controlan, sus métodos de cultivo o elaboración, o la extensa gama de vinos que sacan al mercado.
Si el anterior vino que comenté de M. Chapoutier fue un Crozes-Hermitage, en esta ocasión le toca el turno a La Bernardine Châteauneuf-du-Pape 2009 (AOC Châteauneuf-du-Pape, tinto con crianza, Grenache, Syrah, Mourvèdre; M. Chapoutier). Elaborado fundamentalmente con Garnacha (cerca de un 80%), conjuntada con Monastrell y Syrah, las uvas, tras una meticulosa selección, fermentan durante tres semanas a altas temperaturas en depósitos de hormigón, para luego hacer una crianza de 12 a 15 meses en recipientes similares. Nos encontramos con un vino de color rubí granatoso de capa media alta, con una buena intensidad aromática de ciruelas, cerezas, fruta escarchada, violetas, y algunas notas cárnicas y de café. En boca es un vino intenso, potente y con cuerpo, con una acidez muy correcta, aún algo secante y con un final de duración media. Bebido en Abril de 2017, acompañó muy bien a unos quesos potentes.
Me parece un buen vino, serio y potente, pero no acabó de gustarme demasiado; y siendo el segundo vino de esta casa que pruebo, y sin haberme entusiasmado ninguno de los dos, igual es que el estilo de vinos que elaboran no va conmigo. He probado vinos del Ródano de las AOC Crozes Hermitage, Côtes du Rhône o Saint-Joseph de elaboradores como Auguste Clape, Pierre Gonon, Alain Graillot o Domaine de la Janasse, y he disfrutado mucho más con ellos.

sábado, 8 de abril de 2017

Trío de Vinos de La Bodega de Pinoso

La Bodega de Pinoso se constituye como cooperativa en 1932, y a principios de este siglo XXI decide empezar a vender vino embotellado bajo la marca de la cooperativa, al mismo tiempo que empieza su apuesta por la agricultura ecológica, llegando a ser en la actualidad una de las principales productoras de vinos procedentes de agricultura ecológica de la Comunitat Valenciana.
Actualmente, La Bodega de Pinoso dispone de 1700 Ha de viñedo, con una edad media de 25 años, de los cuales más de la mitad están bajo la Normativa Europea de Producción Ecológica. Estos viñedos están repartidos entre los términos municipales de Pinoso, Monóvar, Yecla y Jumilla. Más del 70% de estos viñedos están plantados con la casta autóctona Monastrell, aunque también cultivan otras variedades como Tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Garnacha Tintorera, Macabeo, Airén y Sauvignon Blanc. Los suelos son calizos y pobres en materia orgánica, con un clima de tipo continental influenciado por la cercanía del Mar Mediterráneo, caracterizado por la escasez de lluvias (300-400 mm/año) y el alto número de horas de insolación (2.500 – 3.000 horas de sol).
La viticultura y elaboración por las que apuestan en este bodega tienen una serie de características como abonado de las parcelas con estiércol proveniente de ganadería ecológica para mejorar, minimización de labores agrícolas para mantener la estructura del suelo, mantenimiento de la biodiversidad dejando crecer la vegetación espontánea para que sirva como reservorio de la flora y fauna auxiliar, uso de tratamientos preventivos con azufre, cobre y Bacillus Thuringiensis contra la aparición de posibles plagas y enfermedades, utilización de levaduras autóctonas, sustitución de procesos químicos por procesos físicos menos agresivos con el vino, minimización del uso de conservantes disminuyendo al máximo la adición de sulfuroso y trazabilidad y control de todos los vinos ecológicos elaborados.
La bodega elabora un total de 13 vinos, englobados en tres gamas, de los cuales hemos podido probar tres.
Vermador Blanco 2014 (DO Alicante, blanco joven, Airén y Macabeo) se elabora tras maceración pelicular a muy baja temperatura, sangrado por gravedad y fermentación durante 30 días a temperatura controlada. Es un vino de color amarillo pajizo pálido, con reflejos verdosos y algún dorado. Aromas de intensidad media, donde destacan la piel de uva, la manzana y el hinojo, y paso por boca ligero, con una acidez correcta y un punto amargoso al final. Un vino sencillo y ligero, que se bebe bien.
Vermador Rosado 2014 (DO Alicante, rosado 100% Monastrell) se elabora tras maceración en frío durante unas 10 horas, y fermentación de varias semanas a unos 16ºC de temperatura. Tiene un bonito color rojo frambuesa, y despliega en nariz aromas de frambuesa, grosellas, recuerdos de cerezas y toques herbáceos, lejos de los rosados gominola tan frecuentes. En boca es seco, amargoso, frutal y con una acidez correcta. Un rosado que se deja beber, aunque creo que ya había pasado el momento de su mayor disfrute.
El vino top de la bodega se elabora con uvas procedentes de una selección de viñedos en secano con más de cuarenta años de edad con rendimientos por cepa muy bajos. Fermentación controlada en depósitos de acero inoxidable a 28 - 30ºC con constantes remontados y prolongada maceración postfermentativa para pasar a una crianza de 9 meses en barricas nuevas y aun adecuado período de reposo en botella antes de salir al mercado. Pontos 1932 2009 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Monastrell) es un vino de color rojo granate en cuyo ribete asoman los tejas. Nariz de intensidad media y cierta complejidad, con fruta negra madura, higos pasos, flores secas, grafito y caramelo. En boca reveló buena acidez, recuerdos bien conjuntados de fruta y madera, cierta potencia, un tanino presente que se mostraba elegante, y un buen final. Un vino muy rico, que gustó mucho en la mesa.
Un inesperado y agradable regalo este trío de vinos locales, de los que destacaría sin duda el Pontos 1932, que podría estar a la altura en cualquier buena mesa con productos de su tierra de origen, como unos buenos embutidos, gachasmigas y arroz de conejo y caracoles.