sábado, 2 de diciembre de 2017

Cata-Degustación Navideña 2017 en Bodega Selección

Ayer tuvo lugar como cada año por estas fechas, la cata degustación especial navidad de mi enoteca física de cabecera. Más de 25 vinos a disposición de los asistentes, aunque en esta ocasión me dediqué sólo a los que no conocía y a aquellos que siempre te apetece volver a catar.
Empezamos por los espumosos, y dejando de lado algún champagne famoso sin causa, pasé directamente al Lanson Black Label (AOC Champagne, 50% Pinot Noir, 35% Chardonnay y 15% Pinot Meunier; Champagne Lanson), de color amarillo muy pálido con una burbuja muy fina; aromas de levaduras, avellanas y flores blancas; paso por boca fresco, con buena acidez, frutal, con el carbónico bien integrado; sencillo, agradable sin alardes. A continuación Billecart-Salmon Brut Reserve (AOC Champagne, Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier en proporciones similares; Champagne Billecart-Salmon), un vino de color amarillo pajizo claro, con una burbuja fina y continua; aromas de fruta blanca, cítricos y bollería, y un paso por boca con buena acidez, quizás menos seco de lo esperado, delicado; no estuvo mal, pero sin entusiasmar.
Pasando a los blancos tranquilos, y de nuevo ignorando algunas propuestas de las Rías Baixas de producciones millonarias en botellas, decidí empezar con Javier Sanz Verdejo 2016 (DO Rueda, blanco con crianza con sus lías 100% Verdejo, Javier Sanz Viticultor), de color amarillo muy pálido con reflejos acerados; buena intensidad aromática de fruta blanca, heno y lichis, mostrándose en boca con un cierto dulzor, buena acidez, cítrico y graso; no me vuelve loco, pero desde luego mejor que muchos verdejos. Talva 2015 (VT Castilla, blanco fermentado y criado en barrica, Chardonnay y Sauvignon Blanc; Pago del Vicario) mostró un color amarillo alimonado con reflejos dorados muy bonito; en nariz destacaban aromas de frutos secos, hojarasca, notas de fruta tropical y de piel de ciruela claudia, y en boca es seco, graso, amargoso, con recuerdos de la crianza y buena acidez; un vino diferente e interesante. Terminé los blancos con un vino que siempre que puedo vuelvo a catarlo, Capellanía 2012 (DOCa Rioja, blanco con crianza, 100% Viura, Marqués de Murrieta), de color amarillo alimonado pálido, tiene una buena intensidad aromática de fruta blanca madura, aromas de la crianza y anisados; en boca es seco, amargoso, nuevamente marcando la crianza en barrica, graso y de buena acidez; es un vino que me gusta mucho, y que parece que de nuevo da un pequeño giro en sus características.
Entrando en materia de tintos, Vega Izán Reserva 2003 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta fina, Bodegas Riberalta) tenía un color granate acaobado, algo apagado; en nariz cueros, algún barniz, algo de fruta confitada; en boca seco, tánico, con algún toque de fruta muy escondida; quizá la botella tuvo algún problema, desde luego, este vino así, no. Un clásico en estas catas, Abadal 3.9 2005 (DO Pla de Bages, tinto con crianza, 85% Cabernet Sauvignon y 15% Syrah, Bodegas Abadal) vestía de color granatoso asomando algún caoba; en nariz cueros, tostados y fruta negra muy madura, y en su paso por boca buena acidez, tánico, con la fruta algo escondida; un buen vino del que quizás pasó su mejor momento. Un vino que no conocía era Bucamel 2009 (VT Castilla, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Tierras de Orgaz), de color granatoso asomando algún teja, nariz con barnices, madera recién cortada, regaliz y balsámicos, y en boca acidez correcta, taninos presentes y cierta frutosidad; no está mal, pero necesitaría tiempo en la copa. Otro desconocido, Viuda Negra Nunca Jamás 2016 (DOCa Rioja, tinto joven 100% Tempranillo, Bodegas Javier San Pedro Ortega), de color picota brillante y reflejos violáceos, nariz joven y alegre de fresas, gominolas y lácticos, y paso por boca frutal, con algún verdor, agradable; un joven alegre, de chateo o copa fresca en verano.
Entré ya en los pesos pesados de la sesión, y empezamos con otro desconocido que gustó mucho, Malacuera Cepas Centenarias 2014 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta fina, Bodegas Malacuera), de color picota bien cubierto y ribete aún violáceo; en nariz es intenso, muy afrutado, con cacao, especias dulces y algún cuero que aparece con el tiempo; en boca nuevamente mucha fruta, intensidad, acidez alegre y final algo secante; me pareció un vino muy rico, que puede ser bebido ahora para disfrutar de la fruta y la intensidad, y que tiene un buen potencial de guarda para desarrollar terciarios y complejidad. Seguimos con otro clásico en estas catas navideñas, Castillo Ygay Gran Reserva 2007 (DOCa Rioja, tinto con crianza 86% Tempranillo, 14% Mazuelo; Marqués de Murrieta), de color rojo rubí de capa media muy bonito; aromas de maderas finas, grosella y otras frutas rojas, ceniza y hojarasca; en boca tiene buena acidez, frutal, elegante, algo secante aún, con un final muy agradable; es un vinazo, pero todavía muy joven, tiene que crecer más. Terminé como no podía ser de otra manera, con uno de los grandes vinos españoles, Valbuena 5º Año 2012 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon, Bodegas Vega Sicilia), de color picota de muy buena capa con ribete amoratado; nariz compleja y elegante, con café, tostados, fruta roja que va apareciendo con la aireación, toffee y cueros; en su paso por boca tiene una buena acidez y buena carga frutal, es fino y elegante, aún algo tánico, con un final largo y agradable; no es su hermano mayor, pero es un muy buen vino, que también tiene que ir creciendo, y que se disfruta con aire, tiempo y copa grande.
Buena sesión de cata degustación, con algunos descubrimientos interesantes y con nuevas añadas de vinos que me siguen gustando mucho y que tienen un largo futuro por delante.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Otro Cumpleaños y Otro Cru Classé

Como viene siendo una tradición personal desde hace algunos años, parte de mi celebración de cumpleaños es dar cuenta de un cru classé de Burdeos. Este año no iba a ser menos, y decidí repetir un deuxième cru que además fue con el que empecé esta costumbre.
La historia de Château Montrose se remonta hasta hace unos 200 años, y ha estado en manos de cuatro familias. En 1815, Etienne Théodore Dumoulin plantó el viñedo y construyó las instalaciones necesarias para poner en marcha la bodega. En 1866, Mathieu Dollfus adquirió la bodega y llevó a cabo un trabajo de modernización tanto de la viticultura como de la vinificación, así como mejoras muy innovadoras para la época en las condiciones de trabajo de los empleados. En 1896, la familia Charmolüe se hace cargo de la bodega, siendo Jean-Louis Charmolüe el responsable de empezar a replantar los viñedos y acometer otras obras de modernización de la bodega en 1960. Por último, en 2006 la bodega fue vendida a Martin y Thomas Bouygues, quienes iniciaron un intenso programa de renovación culminado en 2013.
Actualmente Château Montrose tiene 95 Ha de viñedos en propiedad, plantados en laderas de grava profunda con arena y arcillas, estando unas 90 Ha en producción. El viñedo está plantado con un 60% de Cabernet Sauvignon, 32% de Merlot, 6% de Cabernet Franc y 2% de Petit Verdot, con vides que tienen en promedio cerca de los 40 años de edad. El proceso de elaboración incluye fermentación en depósitos de acero con control de temperatura, donde también tiene lugar la fermentación maloláctica, realizándose la crianza del primer vino en barricas nuevas en un 60% durante alrededor de 18 meses.
Elaboran tres vinos, el grand vin es Château Montrose, siendo su segundo vino La Dame de Montrose y produciendo un tercer vino a partir de las viñas más jóvenes llamado Saint-Estèphe de Montrose.
Como ya dije, este fue el vino elegido para inaugurar las celebraciones de mi aniversario con un cru classé bordelés. Si bien en 2010 fue la añada 2002, en esta ocasión, y acompañado por una presa ibérica estofada y un risotto de champiñones, descorchamos un Château Montrose 2007 (AOC Saint-Estèphe, deuxième cru classé, tinto con crianza, 64% Cabernet-Sauvignon, 30% Merlot, 5% Cabernet franc y 1% Petit Verdot; Château Montrose). Una añada no demasiado fácil, que obligó a un trabajo importante en el viñedo, y que dio como resultado un vino de color rojo rubí granatoso, asomando algún incipiente destello atejado, de buena capa. La nariz tiene una buena intensidad y complejidad, apareciendo en primer lugar notas de madera y viruta de lápiz, grafito, arándanos y grosellas, que fueron dando paso a cueros y ceniza. En boca tiene una buena carga frutal, cierta potencia, buena acidez y se reveló aún un tanto secante, con un largo final.
Las dos añadas de este vino que he probado han sido añadas "menores" en Burdeos. El 2002 fue elaborado aún por la familia Charmolüe, mientras que este 2007 es la segunda añada de la familia Bouygues. Me ha parecido un vino más austero, y aunque tengo la sensación que de esta botella no estaba al 100%, también creo que necesita más años (el 2002 lo bebí con 8 años y este con 10, y aquel ya estaba mucho más pulido). Tengo otra botella de esta añada para guardar unos años más, pero de momento me quedo con el 2002.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cata Mensual Noviembre 2017. Vinos Internacionales II: Tintos

Seguimos con la crónica de la cata de vinos internacionales que tuvo lugar el pasado día 13 de Octubre en Bodega Selección de Alicante con la docena larga de vinos tintos que tuvimos a nuestra disposición.
De la Toscana llegó Ampeleia Unlitro 2015 (IGT Costa Toscana, tinto con crianza en cemento, 60% Garnacha, resto Cariñena y Garnacha Tintorera; Ampelaia), de color rubí de capa muy baja, aromas a golosinas y grosellas, con una acidez correcta, frutal y fresco; un vino alegre que se bebe muy bien. Pasamos al vino más exótico de la sesión, un vino de Georgia, el Pheasant's Tears Saperavi 2015 (Kiziqi, Georgia, tinto con crianza 100% Saperavi, Pheasant's Tears), de color picota muy intenso y ribete violáceo, en nariz desplegó notas ahumadas, de regaliz y frutas ácidas y en boca se mostró con una acidez viva, secante y quizá con un punto de verdor; no me entusiasmó. Pasamos a Francia, a la región de Beaujolais, de la mano del Pierre Cotton Côte de Brouilly 2015 (AOC Côte de Brouilly, tinto con crianza 100% Gamay, Pierre Cotton), de color picota de capa media con ribete violáceo, aromas intensos de cerezas, frambuesas y recuerdos florales; en boca muy frutal, con una acidez alegre, fresco y muy rico. Desde el Ródano llegó el Domaine Combier Crozes-Hermitage Cuvée L 2016 (AOC Crozes-Hermitage, tinto con crianza en cemento 100% Syrah, Laurent Combier), un vino de color picota aframbuesado de capa baja con aromas ahumados, notas cárnicas, violetas y frutos rojos con un paso por boca fresco, agradable, con muy buen final; me gustó bastante este vino. Sin salir de Francia nos vamos al Jura de la mano de Domaine de la Pinte Arbois Pulsard Pinte Bien 2016 (AOC Arbois, tinto con crianza de 3 meses 100% Poulsard, Domaine de la Pinte), color rubí de capa muy baja, aromas de caramelo, frutas rojas y hierbas de monte, paso por boca fresco, afrutado, acidez muy viva, algo secante al final; muy rico este otro vino del Jura. Pasamos a Borgoña, con el Sextant Bourgogne La Fleur Au Verre 2016 (AOC Bourgogne, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Sextant), vestido de color cereza de capa baja, con aromas de frutos negros y rojos y notas tostadas y que en boca es frutal, fresco, de buena acidez, agradable; mejor boca que nariz, muy rico.
Cruzamos de nuevo a Italia, de nuevo a la Toscana, para probar el Fonterenza Pettirosso 2015 (IGT Toscana, tinto con crianza en acero 100% Sangiovese, Campi di Fonterenza), de color picota rubídeo, nariz no muy intensa con algún aroma azufrado, frutas rojas y notas terrosas, y paso por boca con una acidez correcta, frutal, tanino fino y buen final; no está mal. El viaje nos lleva de nuevo a Francia, a Burdeos, catando el Château du Courlat 2007 (AOC Lussac-Saint-Émilion, tinto con crianza, 90% Merlot, 10% Cabernet Franc; Château du Courlat), de color granatoso de capa media con ribete granate; aromas de la madera, fruta negra muy madura y café torrefacto; en boca denso, acidez correcta, ahumados, algo secante; no es el mejor Burdeos que he probado. De vuelta a la Toscana, La Massa 2009 (IGT Toscana, tinto con crianza, 70% Sangiovese, 30% Merlot, 10% Cabernet Sauvignon y Garnacha Tintorera; Fattoria La Massa), de color granatoso de capa baja, con aromas de caramelo, fruta escarchada y pasificada; buena acidez, frutal, algo secante; no me disgustó. Dos tintos de la región del Loira, empezando con Clau de Nell Anjou Cabernet Franc 2011 (AOC Anjou, tinto con crianza 100% Cabernet Franc, Anne Claude Leflaive) de color picota de buena capa con ribete rubídeo; aromas intensos de fruta roja, setas y tierra húmeda; de buena acidez, denso, frutal y algo amargoso; interesante. Clau de Nell Anjou Grolleau 2011 (AOC Anjou, tinto con crianza 100% Grolleau, Anne Claude Leflaive) viste de color picota de capa media, tiene aromas de hojarasca, algo que me recordó a una barbacoa, tomillo y grosellas, y es fresco, frutal, de buena acidez; de nuevo un vino rico.
Nos vamos al Rosellón de la mano de La Raphaelle 2013 (AOC Côtes du Roussillon, tinto con crianza en cemento, 80% Monastrell, 10% Cariñena, 10% Garnacha; Domaine De Nidolères ), vestido de color rubí con destello caobas, de capa baja, aromas a caramelo de violeta, regaliz, genciana; frutal, fresco, de buen final; me gustó. Sin salir del Rosellón, Gauby Les Calcinaires 2014 (AOC Côtes du Roussillon Villages, tinto con crianza, 50% Syrah, 25% Monastrell, 15% Garnacha, 10% Cariñena; Domaine Gauby), de color cereza de capa baja, mostró aromas de pedernal, fruta roja ácida y hierbas de monte; en boca acidez algo justa, frutal y agradable; no está mal para tomar una copa. Terminamos la sesión en Portugal, de la mano del Álvaro Castro Dão 2014 (DOC Dão, tinto con crianza, 35% Alfrocheiro, 30% Touriga Nacional, 35% Tinta Roriz; Álvaro Castro), de color granate de capa media, aromas de fruta roja fresca, hojarasca y campo, fresco, frutal, de buena acidez con algún toque de verdor; muy rico, me gustó bastante.
Terminamos así una buena sesión de cata con 24 vinos internacionales, destacando de entre los tintos el Côte de Brouilly de Pierre Cotton, el Crozes-Hermitage de Domaine Combier y el italiano Ampeleia Unlitro como vinos alegres y frescos; los vinos de Anne Claude Leflaive me resultaron muy interesantes, para dedicarles más tiempo. El tinto del Jura de Domaine de la Pinte de nuevo me llevó a una región a la que creo que debo dedicarle algunas compras, y el Dão de Álvaro Castro fue el vino que elegimos al final para cenar, lo cual creo que deja todo dicho.

domingo, 15 de octubre de 2017

Cata Mensual Noviembre 2017. Vinos Internacionales I: Espumosos y Blancos.

El pasado viernes acudimos a la cata mensual que organiza mi enoeca de cabecera en la ciudad. Para esta ocasión el programa anunciaba una cata de vinos internacionales, y así pudimos probar 24 vinos franceses, italianos, portugueses y hasta un vino de Georgia. Una cata muy interesante cuya reseña voy a dividir en dos partes.
Empezamos la cata con una sorpresa, una sidra de pera, Bordelet Poiré Authentique (Sidra de Peras, Normandía, Eric Bordelet). De color amarillo pálido, con pocas burbujas; nariz muy aromática con anisados y fruta tropical y un paso por boca fresco y con un dulzor comedido. No lo esperaba y me llamó bastante la atención. Seguimos un vino italiano, Mosca To 2016 (DOC Moscato d'Asti, 100% Moscato Bianco, Gianluigi Bera), de color amarillo algo más intenso, con aromas francos a piel de uva y ciruela Claudia, y que en boca tiene un dulzor algo empalagoso que junto con una acidez justa hacen que canse un poco.
Pasamos a la mesa de los chardonnay, todos ellos franceses de distintas zonas. Del Jura probamos el Domaine de la Pinte Arbois Chardonnay 2015 (AOC Arbois, blanco con crianza, 100% Chardonnay, Domaine de la Pinte), un vino de color amarillo pajizo, nariz con ahumados, cítricos y herbáceos y un paso por boca seco, con recuerdos de frutos secos y una acidez correcta. Bien. Seguimos con Jean Paul & Benoît Droin Chablis 2015 (AOC Chablis, blanco con crianza en acero, 100% Chardonnay, Jean Paul & Benoît Droin), que viste de color amarillo pálido brillante, con aromas ahumados, cítricos y frutales como lichis, y que en boca se mostró graso, con cierto peso, buena acidez y amargor final. No está mal, pero está bastante lejos del Mont de Milieu de la misma casa que bebí hace unos años. Pasamos al Mâconnais con el Domaine Guillemot-Michel Viré-Clessé La Quintaine 2015 (AOC Viré-Clessé, blanco con crianza sobre lías en depósito de cemento, 100% Chardonnay, Domaine Guillemot-Michel), un vino de color amarillo pajizo muy bonito, con aromas herbáceos, florales, de fruta blanca y tostados suaves; en boca es graso, amplio, floral, con buena acidez; un vino biodinámico que me ha gustado bastante. Y para terminar con la Chardonnay, Joseph Burrier Château de Beauregard Saint-Véran 2015 (AOC Saint-Véran, blanco con crianza sobre lías en acero, 1005 Chardonnay, Joseph Burrier), vino de color amarillo alimonado intenso, con ahumados intensos, cítricos claros, jazmín y heno, y que en boca se mostró amargoso, seco, con la acidez algo justa y final cítrico. Un buen vino, aunque no muy de mi estilo.
Seguimos avanzando en los vinos blancos de distintas castas y orígenes, y de nuevo en el Jura probamos el Domaine de la Pinte Arbois Savagnin 2012 (AOC Arbois, blanco con crianza, 100% Savagnin, Domaine de la Pinte), que mostraba un color amarillo limón intenso, una nariz diferente, con avellanas, aromas yodados, flores secas, algún anisado, y que en boca tiene una acidez viva, es frutal, graso y alegre. Muy rico, para mí fue el vino de la cata. Seguimos en Francia y nos vamos al Loira de la mano del Riffault Sancerre Les Quarterons 2013 (AOC Sancerre, blanco con crianza con sus lías en acero, 100% Sauvignon Blanc, Domaine Etienne & Sébastien Riffault), que tiene un color amarillo dorado intenso; en nariz amielados, cera y fruta blanca muy madura, y en boca es muy seco, amargoso, graso, con un final algo afrutado; no me gustó. No podíamos estar catando más de media docena de blancos sin que apareciera la Riesling, y lo hizo desde Alsacia, con el Schoffit Riesling Sec Tradition 2014 (AOC Alsace, blanco con crianza en acero, 100% Riesling, Domaine Schoffit), un vino de color amarillo pálido, con aromas a caucho, fruta blanca ácida y herbáceos y que en su paso por boca se mostró algo graso, con una acidez viva y recuerdos frutales; me gustó este vino. Terminamos la cata de blancos en Italia, en La Toscana, con el Fonterenza Biancospino 2014 (Montalcino, Toscana; blanco con crianza; 90% Trebianno, 10% Ravanese y Procanico; Campi di Fonterenza), vino de color amarillo dorado intenso, reflejos naranja; en nariz aparecían aromas azufrados que daban paso a frutos secos y al fondo a algo de fruta blanca tras mucha aireación; en boca seco, con buena acidez y con recuerdos yodados; un vino muy raro para mí, que no me importaría poder catar individualmente, tras un buen jarreo, para intentar saber de qué va.
En resumen, de esta sesión de blancos me han gustado bastante el Riesling de Schoffit, el Viré-Clessé La Quintaine de Guillemot-Michel y por encima de todos, el que para mí fue el vino más interesante de la cata y el que más me gustó, el Savagnin de Domaine de la Pinte. Siendo esta la primera vez que pruebo vinos del Jura he de decir que me gustaron bastante, tanto los blancos como los tintos, y seguro que de este Savagnin acabará alguna botella en casa.

jueves, 12 de octubre de 2017

Château Simone Tinto 2010

La AOC Palette es una pequeña denominación de origen de la Provenza francesa reconocida en 1948 que comprende unas 46 Ha situadas en las comunas de Meyreuil, Tholonet y Aix-en-Provence. Los suelos son fundamentalmente calcáreos, fósiles y de cantos rodados, y los vinos son fundamentalmente mezclas con Garnacha, Monastrell y Cinsaut en el caso de los tintos y rosados, y Clairette y Garnacha blanca en el caso de los blancos. Los vinos tintos son oscuros, con taninos firmes y los blancos finos y florales; los rosados tienen una fragancia floral y aromas de sotobosque. La producción anual de este AOC es de unos 1550 Hl.
Château Simone está localizado en Meyreuil, a unos 4 Km de Aix-en-Provence, y pertenece a la familia Rougier desde 1830. Los viñedos representan un mosaico de fincas rodeadas por árboles, y los suelos se componen esencialmente de calizas formadas en lagos de la era terciaria combinadas con arcillas, guijarros y grava. Cultivan una amplia variedad de uvas, y actualmente no utilizan fertilizantes químicos ni herbicidas. La vendimia es manual y la vinificación es tradicional, con levaduras indígenas. Elaboran 2 vinos blancos, dos rosados y un tinto.
Château Simone Tinto 2010 (AOC Palette, tinto con crianza, 45% Garnacha, 30% Monastrell, 5% Cinsaut, 20% de otras castas como Syrah, Castet, Manosquin, Cariñena o Muscat) se elabora a partir de frutos de cepas de más de 50 años de edad media. La fermentación tiene lugar en pequeños depósitos con levaduras indígenas y le sigue una maceración de 15 a 21 días. La crianza se prolonga durante 8 meses en pequeñas cubas y luego durante 1 año en barricas de roble de distintas edades, para ser luego embotellado sin filtrar.
Es un vino de color rubídeo, de capa baja, con un ribete donde ya asoman los tonos teja. En nariz tiene una intensidad media, con aromas de reducción, caza, cueros, y tras agitar la copa fruta negra, frutillos rojos ácidos y lavanda. En su paso por boca tiene buena acidez, cuerpo medio, buena presencia frutal, tanino aún secante pero fino y un agradable final.
Un vino diferente, muy interesante y muy rico, que se beneficia de una buena aireación para revelar toda la fruta que lleva dentro.

martes, 12 de septiembre de 2017

Champagne de Vigneron

Hace algunos meses, ese famoso centro comercial de logo triangular ofrecía en su Club del Gourmet una colección de Champagnes de Vigneron a unos precios muy interesantes, por lo que nos decidimos a adquirir algunas botellas.
Pertois-Moriset es un negocio familiar de Récoltants-Manipulants situado en Le Mesnil-sur-Oger. Actualmente poseen 18,5 Ha de viñedo repartidas entre la Côte des Blancs (alrededor de 12 Ha grand cru, 100% Chardonnay) y Les Coteaux Sézannais (unas 6 Ha, 60% Pinot Noir y 40% Chardonnay). En el viñedo la lucha contra las plagas y enfermedades se realiza mediante técnicas como la confusión sexual y el control estricto de los tratamientos profilácticos, intentado realizar una viticultura lo más respetuosa posible con el medio ambiente. De su portfolio de 7 cuvées hemos probado el Pertois-Moriset Blanc de Blancs Grand Cru (AOC Champagne, 100% Chardonnay), que se elabora con un 80% de vino base de la vendimia actual y un 20% de la precedente, con una crianza de 7 meses en acero inoxidable y posterior envejecimiento de 5 años en las cavas. Es un champagne de color amarillo pálido, brillante, de burbuja algo escasa. Delicado en nariz, con cítricos, jazmín y lichis sobre un fondo de bollería. En boca es ligero, cítrico, fresco, con un carbónico bien integrado. Es un champagne agradable, poco intenso y quizás algo falto de chicha. Para aperitivo.
La casa Froment-Griffon se funda en 1970, después de que la familia trabajara en los viñedos familiares durante cuatro generaciones, y está situada en Sermiers. Los viñedos se extienden por un total de  6.65 Ha repartidas en cuatro crus de la Montaña de Reims: Sermiers, Chamery, Villers-Allerand y Gueux. Intentan llevar a cabo una viticultura sostenible y minimizar el impacto ambiental, y una parte de los viñedos son cultivados siguiendo pautas de agricultura ecológica. Elaboran un total de 8 champagnes y una ratafía de champagne, y hemos probado el Froment-Griffon Rosé (AOC Champagne, rosado, 50% Chardonnay, 25% Pinot Noir, 25% Pinot Meunier), elaborado exclusivamente con uvas procedentes de la vendimia en curso, con una crianza de 24 a 36 meses y que sale al mercado entre 3 y 6 meses tras el degüelle. Es un champagne de color rosa asalmonado muy bonito, con una burbuja fina y constante algo desordenada. Aromas de frutillos rojos, notas florales y tostados leves. En boca es seco, una acidez viva, muy frutal y con un carbónico algo marcado. Un champagne muy rico, que gustó para una comida ligera.
Maurice Veselle es una casa calificada como Récoltant-Manipulant situada en Bouzy y que controla viñedos grand cru en la Montaña de Reims. Sus vinos no hacen la fefrmentación maloláctica y tienen largas crianzas de unos 5 años en sus cavas. Elaboran 4 cuvées de champagne y un vino tinto, y el que hemos probado es el Maurice Veselle Cuvée Reserve Brut Grand Cru (AOC Champagne, 80% Pinot Noir, 20% Chardonnay). Viste de color amarillo pálido con reflejos acerados, con una burbuja abundante y algo desordenada. La nariz no tiene una intensidad muy alta, con aromas de brioche, avellanas y fruta blanca. En boca es seco, de buena acidez, frutal y con el carbónico marcado. Un buen champagne, gastronómico.
La bodega Leclerc se fundó en 1872, y en 1995 se convirtió en una maison de champagne, adoptando posteriormente el nombre Leclerc Briant. Está situada en Epernay y trabajan un total de 10 Ha de viñedos en Cumières, Hautvillers, Mareuil-sur-Aÿ, Bisseuil y Rilly la Montagne, la mayoría de ellos grand cru. En 1940 adoptan métodos de cultivo orgánicos, y en 1980 obtienen el certificado biodinámico en todos sus viñedos, aplicando estos principios orgánicos y biodinámicos en todo el proceso de vinificación. Elaboran tres gamas de champagne, incluyendo una de viñedo único, con un total de 13 cuvées. El que hemos probado pertenece a la gama "Classics" y es el Leclerc Briant Brut (AOC Champagne, 70% Pinot Noir y 30% Pinot Meunier), elaborado con un 5% de vinos de reserva y unos 5 años de crianza en las cavas. Es un vino de color amarillo con reflejos algo dorados y donde parece querer asomar algún rosa, con burbuja algo escasa, fina y continua. En nariz, aromas de avellanas, mantequilla dulce, notal florales, bollería y tímidos frutos rojos. Buena acidez, frutal, con un carbónico bien integrado y un poco menos seco de lo que me esperaba. El más "especial" de los cuatro, bueno para comer.
Cuatro champagnes que si bien no creo que aspiren al trono de los grandes, sí que desde luego son bastante más interesantes que muchos que circulan por ahí a carretadas. Buena RCP desde luego, y estilos que van desde vinos para un aperitivo fresco, hasta champagnes con los que dar cuenta de una comida completa. A ver que nos deparan los otros cuatro que hemos comprado.

sábado, 19 de agosto de 2017

El Bierzo Según Gancedo

Ya hace tiempo que la periodicidad de mis escritos en este humilde blog se ha ido espaciando mucho. ¿Falta de ganas? ¿Falta de tiempo? ¿La inmediatez de las redes sociales hace que ni escribamos ni leamos textos largos? No lo sé. ¿Son los blogs algo arcaico y condenado a desaparecer como creen muchos? Tampoco lo sé. Es mi intención, al menos de momento, intentar volver a escribir con más frecuencia, pero sólo el tiempo lo dirá.
Hoy quiero compartir tres vinos del Bierzo que me regaló un amigo con el que me une, aparte de ya varios años de relación laboral, una amistad que se ha ido cimentando en intereses comunes, y al que quiero aprovechar para agradecer aquí públicamente su apoyo siempre que le he necesitado. Gracias Salva.
Los vinos en cuestión son elaborados por Gancedo Bodegas y Viñedos. Una bodega familiar situada en Quilós, provincia de León, y que trabajan un total de 19 Ha de viñedo repartidas en 5 fincas, y con una edad de las cepas de entre 60 y 100 años. Viticultura tradicional, artesanal, pero intentando mantener el máximo respeto y la integración con el medio ambiente. Elaboran 6 vinos entre blancos, tintos y rosado, a partir de las variedades Mencía, Godello y Doña Blanca.
Su blanco Capricho Val de Paxariñas 2014 (DO Bierzo, blanco joven, 85% Godello y 15% Doña Blanca; Gancedo Bodegas y Viñedos) se elabora con frutos de cepas de Doña Blanca de 60 años y el Godello más joven, de 20 años, plantados en vaso sobre suelos arenosos y con un rendimiento de 1-2 Kg/cepa. La vinificación se lleva a cabo en inox. Se trata de un vino de color amarillo pálido, con reflejos verdosos, limpio y brillante. Buena intensidad aromática, con fruta muy madura (pera), lichis, puntas de jazmín y destellos herbáceos. En boca eché en falta un poco más de acidez (para mi gusto, ojo), siendo un vino frutal, algo graso y con un final amargoso muy agradable. Unos 6 meses después descorché una segunda botella, donde la nariz era menos intensa, y apareció un carácter más floral y recuerdos de heno, sin grandes cambios en boca. A pesar de que para mi gusto iba un poco justo de acidez, me gustó bastante este vino.
Hoy mismo he descorchado una botella de uno de los tintos que elaboran, Xestal Mencía 2008 (DO Bierzo, tinto con crianza, 100% Mencía, Gancedo Bodegas y Viñedos). Frutos procedentes de viñedos en vaso plantados en suelo franco limoso y algo arcilloso, con una edad de las cepas de 60 a 100 años, con un rendimiento de 1,5-2 Kg/cepa. Vinificación en inox y maloláctica y crianza de 12 meses en barricas de roble francés, para sacar el vino al mercado al menos 5 años después de la vendimia. Mostró un color rubídeo granatoso de capa media, algo opaco. Nariz de intensidad media, que a primer acercamiento mostraba sobre todo aromas de fruta negra madura y tostados, apareciendo luego aromas florales y esos olores tan típicos de la Mencía que recuerdan a la verdura cocida. En boca buena acidez, cuerpo medio, recuerdos frutales y de madera bien conjuntados, y un final algo secante. Me pareció un vino muy bueno, y aun cuando pensaba que ya con 9 años a sus espaldas podría ir justo, creo que aún tiene bastante vida por delante.
He querido dejar para el final el vino que más me ha gustado de los tres. Elaborado a partir de cepas de Doña Blanca a de 60 años y de Godello de 20 años plantadas en suelos arenosos y pedregosos. La Doña Blanca en vaso, con una densidad de 3.800 plantas/Ha y la Godello plantada en espaldera con densidad de 3.000 plantas/ha. Viticultura tradicional, producción de 1-2 kg/cepa y elaboración y posterior crianza de 13 meses en barricas de roble francés. Herencia del Capricho 2009 (DO Bierzo, blanco con crianza, 90% Godello y 10% Doña Blanca; Gancedo Bodegas y Viñedos) viste de un precioso color amarillo dorado con reflejos dorados, intenso y brillante. Buena intensidad y complejidad aromática, con cera de abejas, amielados, fruta blanca muy madura, jazmín, mantequilla dulce... En boca es un vino grado, denso, con una acidez correcta, lleno y largo. Un vino más que interesante, para ir descubriendo matices y disfrutando con él mientras evoluciona en la copa. Me guardo una segunda botella porque creo que puede tener una evolución digna de apreciar.
Vinos buenos e interesantes los de esta bodega, desde los de trago más fácil con Capricho, pasando por una Mencía de calidad y potencial de guarda y un blanco con crianza de tiempo y disfrute. Me gustaría probar el resto del portfolio de la casa.