martes, 4 de agosto de 2015

Barolo Cascina Nuova de Elvio Cogno

La Azienda Agricola Elvio Cogno está situada en la colina de Bricco Ravera, cerca de Novelo, en Langhe. Fue construida en el siglo 18 y está rodeada de 11 hectáreas de viñedo. La familia Cogno lleva cuatro generaciones elaborando vino en Langhe, y actualmente sus vinos están acogidos a las DO Barolo, Barbaresco, Langhe, Barbera d'Alba y Dolcetto d'Alba.
El Elvio Cogno Barolo Cascina Nuova 2007 (DOCG Barolo, tinto con crianza 100% Nebbiolo, Azienda Agricola Elvio Cogno) es el Barolo básico de los cuatro vinos que dentro de esta DOCG elabora la casa. Procedente de un viñedo de 1,5 Ha situado a unos 380 metros de altura, la producción es de 15000 botellas de un vino que pasa por una fase de crianza de 24 meses en grandes barricas de roble de Eslavonia y un posterior afinado de 6 meses en botella. Nos encontramos con un vio de colores atejados y caobas, evolucionado, de capa baja, pero bonito. La nariz es de intensidad media, dejando paso en primer lugar a aromas como de brandy (¿oxidación?) y luego a petróleo, guindas en licor, flores secas y puntas licorosas. En boca se mostró como un vino muy redondo y sedoso, conservando una acidez correcta, fluido pero con presencia, con un tanino muy pulido y un sabor muy rico. Un vino ya con años, menos complejo y potente de lo que me esperaba, pero que gustó mucho y que dio claras muestras de calidad. Lo bebimos el día 3 de agosto de 2015 para acompañar un menú elaborado en casa consistente en ensalada caprese, crostini de jamón ibérico y Grana Padano y risotto de setas e ibérico, a los que acompañó de maravilla.
Mi segundo Barolo, y nuevamente un vino que no me ha decepcionado. Con mejor boca que nariz, no creo que guarde mucho más la segunda botella que tengo, y creo que le enfrentaré a algún plato más contundente de la gastronomía italiana.

lunes, 6 de julio de 2015

Vinos Europeos de Lidl

Hace un tiempo nos enteramos de una promoción de vinos internacionales en Lidl. Y aprovechando una visita a uno de sus establecimientos, decidimos traernos a casa varios de los vinos que formaban parte de esa campaña. Más allá de la recomendación del Châteauneuf-du-Pape que nos habían hecho en Twitter, no teníamos referencias de ninguno de ellos. Así, y sin esperar grandes obras de arte de la vinicultura, se vinieron a casa cinco vinos que hoy quiero compartir.
Domaine de Pignan es una bodega cuyos orígenes se remontan a 1855, y actualmente elaboran varios vinos dentro de las AOC Châteauneuf-du-Pape, Côte du Rhône y como Vin de France. El Domaine de Pignan Châteauneuf-du-Pape 2008 (AOC Châteauneuf-du-Pape,  64% Garnacha, 13% Monastrell, 12% Syrah, 11% Cinsault, Counoise, Terret noir, Vaccarèse y Muscardin) se elabora a partir de frutos de viñedos viejos y tiene una crianza de 14 a 18 meses en barricas de 1 a 4 vinos. Es un vino de color rubí de capa baja, con algún destello teja. La nariz no es muy compleja, pero si agradable, muy frutal, con cerezas y frambuesas sobre algún recuerdo como de clavo. En boca es suave, sedoso, muy redondo, frutal y con una acidez agradable. Un vino sencillo y rico, de repetir.
Aún en Francia, y sin salir del Ródano, probamos el Cru de la Vallée du Rhône Saint-Joseph 2012 (AOC Saint-Joseph, tinto con crianza, Syrah, Monastrell, Garnacha). No tenemos datos del elaborador, y es un vino de color rubídeo con ribete aún algo amoratado; nariz de intensidad media, con frambuesa, cereza, canela y alguna discreta punta especiada; en boca es ligero, frutal, suave y rico. Un vino sin grandes complejidades, pero muy rico de beber.
Seguimos el viaje europeo parando en la Toscana, con dos vinos dentro de la Denominación Chianti. Corte Alla Mura Chianti Riserva 2010 (DOCG Chianti Riserva, tinto con crianza 80% Sangiovese, 205 Canaiolo; Sensi Vigne e Vini) es un vino de color granate de capa media, con ribete granate. La nariz es poco intensa, con aromas terrosos, de fruta roja y algo especiado. En boca tiene buena acidez, marca la madera y es un tanto secante y diría que tiene algo de verdor. Se dejó beber, pero es poco expresivo. El segundo vino italiano de esta compra fue el Fortezza dei Colli Chianti Classico 2012 (DOCG Chianti Classico, tinto con crianza, Sangiovese y cabernet Sauvignon, Fortezza dei Colli); de color rubí de capa media baja con algún destello atejado, mostró una nariz de intensidad media, algo confusa, con maderas, guindas en licor y algún barniz; en boca acidez correcta, algo tánico, poco definido y en general poco agradable. No acabamos la botella y no repetiríamos.
Acabamos el recorrido europeo a través de los vinos de Lidl en Alemania, en concreto en la región de Pfalz con este Riesling Halbtrocken 2013 (DO Pfalz, blanco joven 100% Riesling; Sommerauer Schlossbergkellerei). Se trata de un vino de color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz muy cítrico, con jazmín y algún deje amielado. El paso por boca revela buena acidez con una mínima huella de dulzor y un final algo amargoso. No es nada del otro mundo, y palidece ante un Riesling "de verdad", pero se dejó beber.
Un pequeño recorrido por Italia, Francia y Alemania de la mano de Lidl, con resultados dispares; una par de vinos que no me importaría volver a beber y alguno que no creo que nunca vuelva a entrar en mi vinoteca.

domingo, 21 de junio de 2015

Loureiro Tinto y Caíño Tinto de Zárate

La Loureiro Tinto es una de las tres variedades tintas autóctonas del Valle del Salnés. Tiene bayas pequeñas y redondeadas, es de maduración tardía aunque conserva una acidez alta y tiene una capa de color densa; produce vinos muy aromáticos y de calidad. La Caíño Tinto es otra de las tres variedades autóctonas del Valle del Salnés. Racimos de tamaño mediano muy compactos, maduración tardía y rendimientos generalmente bajos; produce vinos de elevada acidez y graduación media.
Con estas dos uvas y con la tercera en discordia, la Espadeiro, elabora Eulogio en Bodegas Zárate, algunos de los mejores tintos de las Rías Baixas que he probado. Hablamos de vinos frescos, de alta acidez, secantes, podríamos decir que con un carácter un tanto "rústico", que normalmente alejan a quienes buscan tintos domados por largas estancias en barrica y botella o a los amantes de los aromas aportados por estas crianzas.
Allá por agosto del año pasado compartí en este humilde blog mis impresiones sobre uno de los vinos que hoy traigo y que en su día catamos en bodega de la mano de Eulogio, y he de decir que le ha sentado bien este tiempo de reposo. El otro vino lo probé en la bodega en una añada anterior, y ni esa ni la que hoy comento, me han decepcionado en absoluto.
Como en su día dije, Zárate Caíño Tinto 2011 se elabora tras vendimia manual, elección en el viñedo, uvas pisadas sin despalillar en un tino de roble abierto, donde tiene lugar la fermentación, maceración larga de 4 semanas con un pigeage diario; maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de roble francés de tercer año para pasar a ser embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 1250 botellas.En esta ocasión (marzo de 2015) el vino vestía de color rubídeo granatoso de capa baja, muy bonito. La nariz no se reveló muy intensa, y destacaban los olores a monte, a frutas rojas y hierbas aromáticas, con alguna nota balsámica. En boca es ligero, fluido, con una acidez fresca y alegre que hacen que sea un vino de trago fácil.
Vendimia manual, La vendimia es manual, selección de uva en la finca, despalillado, fermentación en una tina de acero inoxidable abierta, maceración de 4 semanas con pigeage diario, maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de 500 litros de roble francés de tercer año; embotellado sin filtrar ni clarificar. Estos son los pasos para elaborar Zárate Loureiro Tinto 2012, y el resultado es un vino de color picota de capa media con ribete violáceo. Nariz fresca, alegre, con fruta roja ácida, hierbas aromáticas, campos, hoja de ciprés estrujada. La acidez es viva, es un vino secante, frutal, ligero pero con enjundia. Delicioso.
Tintos atlánticos, frescos, alegres, vivos. Vinos que huelen a campo y saben a vino. Vinos que sé que echan para atrás a muchos, que son incluso despreciados por otros, pero que a mí me hacen sonreír, me traen a la mente a Galicia, sus gentes y sus tierras, y me hacen disfrutar. Quiero más.

jueves, 11 de junio de 2015

Cata de Cinco Grandes Vinos Riojanos

El pasado 29 de mayo tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante una cata especial en la pudimos degustar cinco grandes vinos riojanos elegidos por su calidad, historia e innovación, y con el añadido de ser añadas muy difíciles, por no decir imposibles, de encontrar en el mercado.
Poco hay que decir de la familia Eguren, con cinco generaciones que desde 1870 elaboran vinos de calidad en varios sitios de la geografía española. Viñedos Sierra Cantabria nace con la idea de transmitir las virtudes de algunos de los mejores viñedos que la familia posee en La Rioja, en unos vinos excepcionales. Sierra Cantabria Colección Privada 2002 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Viñedos Sierra Cantabria) se elabora con uvas procedentes de las fincas Los Terreros y Jararte situados en San Vicente de la Sonsierra; viñedos de más de 50 años y vendimia con ligera sobremaduración. Una de las características distintivas de este vino es su elaboración, con un 50% de maceración carbónica de larga extracción (21 días) y un 50% de elaboración tradicional, despalillado y con 25 días de maceración con los hollejos. Fermentación con levadura seleccionada y control de temperatura, maloláctica en barrica y crianza de 18 meses en barrica nueva de 225l, 50% roble francés y 50% roble americano. El resultado de este proceso es un vino de color rubídeo acaobado, de capa alta y algo apagado. A copa parada muestra una buena carga frutal, sobre todo frambuesa y moras, algo compotadas, para dar paso luego a regaliz, cuero y alguna punta de barniz; con el tiempo en copa aparecen el café y los torrefactos. En boca destaca su buena acidez y cuerpo, tanino bien presente aún y una retronasal que marca sobre todo torrefactos; con el tiempo en copa se abre, suaviza y redondea. Un muy buen vino, sabroso, complejo e intenso, que veo sobre todo para acompañar a una comida.
Marqués de Murrieta es una bodega con más de 160 años de historia, y Luciano Murrieta y García–Lemoine tiene el honor de haber elaborado el primer vino fino de Rioja, siguiendo la filosofía bordelesa, y exportarlo. Dalmau 2000 (DOCa Rioja, tinto con crianza  85% Tempranillo, 8% Cabernet Sauvignon y 6% Graciano; Marqués de Murrieta) es un vino elaborado a partir de los frutos del Pago Canajas, viñedos centenarios situados en la parte media-alta de la finca Ygay, a 465 metros de altitud. Vino de edición limitada, vendimia manual en cajas, fermentación de cada variedad por separado con temperatura controlada, el Tempranillo en pequeños depósitos de acero inoxidable y el Graciano y el Cabernet Sauvignon en un pequeño tino de roble. Crianza de 18 meses en barricas nuevas de roble francés de Allier y 12 meses en botella antes de salir al mercado. Esto da lugar a un vino de color picota profundo con ribete acaobado aún bastante brillante. Inicialmente cerrado en nariz, necesitó tiempo y agitación de la copa para dejar salir notas de ebanistería, pimienta, fruta negra muy madura y recuerdos de bosque. En boca se mostró más frutal que en nariz, con un cuerpo medio, sedoso, redondo, fino y elegante. No mostró una gran evolución en copa, pero mantuvo su presencia. Me pareció un gran vino.
El origen de La Granja de Remelluri es muy antiguo, y aunque no hay una fecha exacta, se ha encontrado una necrópolis del siglo X en el centro de la finca, y el libro de cuentas más antiguo conservado en el Ayuntamiento de Labastida, fechado en 1596, reseña ya todos los años y hasta el siglo pasado la aportación de vino en cántaras de la Granja Nuestra Señora de Remelluri. Sólo en añadas excepcionales elaboran su vino insignia, La Granja de Remelluri, que tiene como característica principal la participación de uvas blancas en su elaboración, más allá de sólo ayudar a la fijación del color. Así en esta ocasión pudimos catar La Granja de Remelluri Gran Reserva 1996 (DOCa Rioja, tinto con crianza, Tempranillo, Garnacha, Graciano, Moscatel, Viura y Malvasía; Remelluri), que mostraba un color caoba de capa media con un ribete de color caramelo y el borde atejado. A copa parada aromas minerales, maderas finas, café, fruta ya muy atenuada al fondo y alguna nota vegetal. En boca es un vino sedoso, con buena acidez, tanino muy dulce y pulido y torrefactos en la retronasal. Fue perdiendo presencia con el tiempo en copa y fue el vino que más me costó entender de toda la cata, se nota la calidad, pero está ya entrado en años.
Las Bodegas de la Real Divisa son unas de las bodegas más antiguas de La Rioja y de Europa, y es la bodega riojana más antigua aún en activo. Además,  fue la primera bodega de Rioja en recibir una Medalla en la Exposición de Burdeos en 1895. Elaboran tres vinos, de los que catamos su vino emblema, elaborado sólo con uvas de viñedos propios y en añadas de calidad óptima del fruto. Marqués de Legarda Reserva de la Familia 1995 (DOCa Rioja, tinto con crianza 91% Tempranillo, 7% Graciano, 2% Mazuelo; Bodegas de la Real Divisa) viste ya de un color caoba con ribete caramelo, de capa muy baja. Aromas de larga evolución, con cueros, maderas, caza y uvas pasificadas. En boca es ligero, delicado y sedoso, conservando aún una acidez agradable. Con el tiempo en copa no evolucionó mucho, manteniéndose en una discreta elegancia. Un viejuno que me ha gustado.
Terminamos la cata con la joya de la corona de Marqués de Murrieta. Elaborado exclusivamente en las añadas excelentes de los mejores viñedos de la bodega, selección de uvas procedentes del pago La Plana, en la zona más elevada de la Finca Ygay, a 485 metros de altitud. Fermentación de cada variedad por separado en depósitos de acero inoxidable de 30.000 litros con temperatura controlada. Encubado entre 20 y 25 días con continuos remontados y bazuqueos. 48 meses de crianza en barricas nuevas y usadas de roble americano de 225 litros y mínimo de 36 meses en botella antes de salir al mercado. Con estas credenciales se presentó Castillo Ygay Gran Reserva Especial 1995 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 78% Tempranillo, 15% Mazuelo, 6% Garnacha tinta, 1% Graciano; Marqués de Murrieta). Colores granates pálidos, acaobados y ribete atejado donde ya asomaba también el caoba. En nariz tostados, algo mineral, cueros, flores secas, café, tabaco, confitura, hojarasca... un sin fin de matices y recuerdos aromáticos. En boca se mostró sedoso, ligero, redondo pero con un tanino aún presente y elegante y con un fondo frutal que deja un muy buen final. Con el tiempo en copa mantiene su elegancia y presencia al tiempo que todo se va asentando. Para mí el vino de la cata sin ninguna duda, un auténtico vinazo.
Fantástica tarde-noche de cata de cinco enormes vinos que han representado un recorrido por la historia y las distintas formas de elaboración en La Rioja, desde la tradición más arraigada a la modernidad en elaboraciones y uso de castas foráneas.

lunes, 25 de mayo de 2015

Bodega Cooperativa Divina Aurora y su 592

La región de levante, y más concretamente la provincia de Alicante, ha sido una zona histórica de elaboración de vinos, que llegaron a ser de los más afamados de la península. La introducción del cultivo de la vid y la elaboración de vino en la provincia se debe agradecer a los griegos, los cuales iniciaron esta producción en las colonias de Hemeroskópeion (“Torre vigía”) en la actual Denia, Alonis en la actual Vila Joiosa, Akra Leuké ("Promontorio Blanco"), el actual Alicante, y Hélike, el actual Elche. Los romanos extendieron la viticultura hacia el interior de la provincia por los valles de los ríos Vinalopó ("Valle de las Uvas") y Serpis. La máxima expansión del cultivo de la vid en esta región se alcanzó a finales del siglo XIX, coincidiendo con la plaga de la filoxera en Francia.
En 1953, 145 viticultores y bodegueros de Beneixama deciden unirse en un proyecto común para modernizar sus sistemas de elaboración de vinos y favorecer su comercialización, creando la Bodega Cooperativa Divina Aurora. En esta bodega se elaboraban sobre todo claretes y tintos con las castas Monastrell, Bobal y Garnacha Tintorera y en menor medida con Forcallat y Bonicaire, también se elaboraban blancos a partir de Merseguera, Malvasía, Verdil y Tortosí, amén del Ví Arropat, vino dulce de Monastrell y Garnacha con una parte de mosto concentrado o arrope. En los años 80 se abandona la producción de vinos blancos por arranque del viñedo y se elaboran tintos a partir de Monastrell que se destinan a la venta a granel. La producción, que era de 6 millones de kilos en los años 60, se va reduciendo hasta el millón de Kg en la campaña 2008-2009, y se retoma la elaboración de vinos de calidad y embotellados a partir de uvas seleccionadas, siendo la primera bodega cooperativa de la Comunitat Valenciana en embotellar sus vinos.
Los viñedos de la cooperativa están situados a una altura entre los 500 y los 700 metros, con suelos ricos en caliza, y con un clima mediterráneo-continental, con inviernos fríos y veranos con un elevado salto térmico, y están plantados fundamentalmente con Monastrell, Bobal, y Garnacha Tintorera.
Actualmente se elaboran y venden embotellados por parte de la bodega un tinto joven a base de Monastrell y otras como Tempranillo, Merlot o Cabernet Sauvignon, llamado la Vall, y un tinto con crianza del que he podido disfrutar de las añadas 2010 y 2011 gracias a la generosidad de mi amigo y compañero Francisco Amorós.
El vino 592 2011 (DO Alicante, tinto con crianza, 80% Monastrell, 10% Garnacha Tintorera, 5% Merlot, resto Shiraz y Tempranillo; Bodega Cooperativa Divina Aurora) nace `por el deseo de elaborar vinos de calidad y se elabora en una línea de vinificación totalmente separada de los graneles. El nombre hace referencia a la altura de los viñedos, que en el caso de la Monastrell tienen más de 25 años. La vendimia es manual en cajas, fermentación en acero inoxidable con control de temperatura, maloláctica y crianza de 12 meses por variedades en barricas de roble europeo y posterior crianza en botella de 9 meses antes de salir al mercado. El resultado de este proceso de elaboración es un vino de color picota bien cubierto, con ribete granate, algo apagado. Aromas de buena intensidad, agradable, dando a copa parada mucha fruta negra madura y especias como nuez moscada y clavo, apareciendo posteriormente notas terrosas y hierbas de monte. En boca se reveló muy frutal de entrada, con buena acidez, con peso pero sin excesos, tanino suave y recuerdos retronasales del clavo y las especias que conjuntan un muy buen final.
Si ya el 2010 me había gustado, creo que este 2011 es aún mejor, más elegante y equilibrado, Bebido y disfrutado en abril de este año, y aunque creo que puede tolerar más guarda y desarrollar más terciarios, me ha gustado mucho tal y como está ahora, con esa presencia frutal mandando sobre las especias y la crianza. La producción es de unas 3000 botellas, por lo que no hay que dormirse si se quiere uno hacer con alguna botella más.
De nuevo gracias Paco, por el vino y por toda la amplia información sobre la cooperativa, así como por las fotos.

lunes, 18 de mayo de 2015

Agradable Zinfandel de McManis

Ya hemos hablado aquí con anterioridad de la familia McManis y de su extenso portafolio de vinos. Vinos asequibles y accesibles, fáciles de conseguir, no difíciles de pagar y sencillos de beber.
En esta ocasión se vino a casa una botella de su McManis Zinfandel 2013 (Lodi, California; tinto con crianza 100% Zinfandel, McManis Family Vineyards). Fermentación de 7 a 9 días en acero inoxidable con los hollejos, posterior prensado y finalización de la fermentación sin estos para pasar luego a una crianza de 4 a 6 meses en una combinación de barricas de roble francés y americano nuevas y usadas. El resultado de estos procesos es un vino de color granatoso de capa media con ribete granate. Intensidad aromática media, con mucha fruta como moras, grosellas y frambuesas, y aparición de notas de pimienta y, con tiempo en copa, de café. En boca se mostró frutal, ligero, de buena acidez y con un tanino delicado. Me gustó este vino.
Creo que los vinos de los McManis son una forma de acercarse a los vinos californianos sin dejarse el bolsillo en el intento. Vinos, al menos los que he probado, que no creo que busquen más que ofrecer una agradable copa a quien la desee, y que cumplen muy bien ese objetivo.

miércoles, 29 de abril de 2015

Fantásticos Espumosos Colet Navazos

La historia del Equipo Navazos empieza a finales de 2005, cuando un grupo de apasionados de las joyas que reposan en las bodegas de Jerez, El Puerto, Sanlúcar y Montilla, empiezan a seleccionar algunas botas y a embotellarlas en series muy limitadas para el disfrute propio y de un reducido grupo de buenos aficionados de España, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. A partir de 2007, una pequeña cantidad de estas botellas empieza a salir a la venta para el público en general; esta cantidad ha ido creciendo poco a poco, pero manteniéndose siempre dentro de límites artesanales, como mucho unos pocos miles de botellas.
La historia de la familia Colet en el Penedès se inicia en 1783, con lo que llevan más de dos siglos cuidando sus viñedos repartidos en los municipios de Sant Martí Sarroca y Pacs del Penedès. Elaboran todos sus vinos con uvas de viñedos propios y la cantidad total oscila entre 110.000 y 120.000 botellas.
Los primeros contactos entre Sergi Colet y el Equipo Navazos se produjeron en 2003, y entre 2005 y 2006 se plantea seriamente la posibilidad de elaborar espumosos en el Marco de Jerez. En 2007 se dio inicio a las pruebas y el trabajo sobre el terreno, hasta la salida al mercado de las primera añadas, 2006 y 2007. En 2013 salen al mercado los dos espumosos fruto de esta colaboración que hoy quiero compartir, Colet Navazos Extra Brut 2010 y Colet Navazos Extra Brut reserva 2009.
Si lo poco (desgraciadamente) que he probado de Navazos me ha entusiasmado, cuando me llevé por primera vez a la nariz y a la boca una copa de estos espumosos, me di cuenta de que estaba ante un vino impresionante y totalmente distinto a lo que hasta ahora había probado.
Colet Navazos Extra Brut 2010 (DO Penedès, espumoso 100% Xarel·lo, Colet Navazos) se elaboraba originalmente con distintas castas, pero desde esta añada 2010 se decidió utilizar sólo una de las uvas más emblemáticas del cava, la Xarel·lo. Tiraje en marzo de 2011 y degüelle en octubre de 2013, lo que nos da un total de 31 meses de crianza en rima con sus lías. Para el dosage se empleó exclusivamente palo cortado sanluqueño sin adición de nada de azúcar ni de sulfuroso. El resultado, un vino de color amarillo alimonado donde asoma algún reflejo dorado, con una burbuja muy fina. La nariz es fantástica, intensa, con frutos secos y bollería sobre un marcado fondo de crianza biológica. En boca es totalmente seco, intenso, cremoso, lleno y con un carbónico muy bien integrado. Lo bebí en enero de este 2015, y creo que aún estaba un poco joven, y que puede desarrollar aún más y proporcionar más placer a quien sepa apreciarlo.
Colet Navazos Extra Brut reserva 2009 (DO Penedès, espumoso 100% Chardonnay, Colet Navazos) se elabora actualmente con Chardonnay al 100%, aunque previamente se utilizaban otras castas. Tiraje en marzo-abril de 2010 y degüelle en octubre de 2013, para un total de 42 ó 43 meses de crianza con sus lías. Para el dosage se utilizó exclusivamente manzanilla pasada, sin adición de azúcar ni sulfuroso. De este vino he bebido ya varias botellas, pero en concreto la que descorchamos en abril de este año nos reveló un vino de color amarillo alimonado con burbuja fina y persistente, donde algún reflejo dorado claro y ambarino iluminaban la copa. Aromas intensos a bollería, frutos secos, notas tostadas, levaduras y puntos cítricos. Paso por boca seco, intenso, fresco, con un carbónico perfectamente integrado y largo. Un delicioso vino de beberse cajas.
Estamos antes los que posiblemente sean los espumosos españoles más interesantes que haya probado. Complejos, potentes, intensos, elegantes, serios. No han dejado indiferente a nadie que los haya disfrutado conmigo, y siempre la opinión ha sido fantástica. Si no los han probado, no lo duden, a por ellos. Y si ya los han saboreado, a hacerse con botellas para tener guardadas, que aún tienen recorrido.
Por cierto, el Extra Brut 2009 fue el vino que bebimos la primera vez que quedamos a comer quien ahora pone en mi rostro las mayores sonrisas y yo, por lo que además tiene un componente personal muy importante para mí.