domingo, 18 de febrero de 2018

Empezamos con Burdeos 2012: Château de Carles

El Château de Carles es una de las propiedades más antiguas de la AOC Fronsac, en la llamada "orilla derecha" de Burdeos. El castillo en sí data de la década de 1400, cuando era una fortaleza propiedad de la familia De Carles. En 1900, la familia de Castaing adquiere el viñedo y toma las riendas de la bodega, que actualmente es dirigida por Stéphane Droulers y Constance Chastenet de Castaing, que cuentan desde 2007 con la expriencia de Jean-Luc Thunevin y Alain Reynaud.
Château de Carles posee unas 20 Ha de viñedo con suelos arcillosos y calcáreos en los que hay plantadas Merlot, Cabernet Franc y Malbec, con una edad media de las cepas de 30 a 35 años y con una densidad de 10.000 cepas por Ha. La vinificación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, cubas con temperatura controlada y barricas de roble de 500 litros, y los vinos tienen una crianza de unos 18 meses, con un 70% de barricas nuevas. Elaboran dos vinos: Haut Carles es su vino de alta gama, con más concentración y expresividad, buscando competir con los mejores de la región de Burdeos, mientras Château de Carles es el vino tradicional de la propiedad, del que producen unas 30.000 botellas al año.
La añada 2012 no fue fácil en Burdeos. Primvera muy húmeda, mildiu, maduración tardía, verano muy seco, otoño inestable... Aún así, según la opinión general, el clima permitió la producción de buenos vinos. A pesar de estos antecedentes, en su día nos animamos a adquirir en avanzada varias botellas de esta añada, de ambos márgenes y con algunos Cru Classé entre ellas, y después de haber leído algunas recomendaciones sobre los mejores momentos para probarlas, hemos decidido empezar por el vino que hoy comparto.
Château de Carles 2012 (AOC Fronsac, tinto con crianza, 90% Merlot, 5% Cabernet Franc, 5% Malbec; Château de Carles) se elabora con viñas de unos 35 años de edad media, y tras vendimia manual y selección de racimos, se vinifica por parcelas en acero inoxidable con control de temperatura, y tiene una crianza de 6 meses en acero y 12 meses en barrica. Tras decantar y airear, nos encontramos con un vino de color rubí con ribete donde parece que quiere asomar algún mínimo destello atejado, quizá mínimamente velado. La nariz es de intensidad media, delicada, donde a copa parada aparecen sobre todo frutos rojos maduros, que van dejando paso a frutas negras, hierbas aromáticas, notas terrosas y algún deje de cuero y tinta. En su paso por boca tiene una entrada frutal, de buena acidez, con cuerpo medio, taninos muy pulidos y muy sedoso, con un final muy agradable.
No es un Burdeos de levantar las cejas de asombro, pero es un vino muy rico, muy redondo y sedoso, en un muy buen momento para disfrutarlo, y creo que con muy buena RCP.

sábado, 3 de febrero de 2018

Tío Pepe en Rama 2017

En el año 2010 González Byass celebró su 175 aniversario, y como parte de esa celebración, sacó al mercado la primera edición de Tío Pepe en Rama. La expresión "en rama" hace referencia al fino antes de pasar por los procesos de estabilización, clarificación y filtrado; una saca cuando el fino en las botas está aún cubierto del velo de flor.
Tío Pepe en Rama 2017 (DO Jerez-Xérès-Sherry, generoso 100% Palomino, González Byass) es la octava edición de este vino. Se seleccionaron las 60 mejores botas de la bodega para una saca que tiene lugar en primavera, cuando la flor de las botas es más activa, y el fino es embotellado cómo sale de la bota, sin ningún proceso de clarificación ni filtrado.
Se trata de un vino de color amarillo pajizo con preciosos reflejos dorados, quizá con una mínima turbidez. La nariz es intensa, punzante, muy marcada por la crianza biológica, con avellanas tostadas, alguna nota de fruta blanca y manzanilla, ebanistería y claros recuerdos salinos. En su paso por boca se muestra amplio, untuoso, de acidez viva, seco y con un final muy largo y tremendamente salino, carácter que se destaca aún más a las 24 horas de abierto.
Me ha parecido un vino fantástico, que hace difícil parar de beberlo, y que con unas huevas y unas conservas de calidad (mejillones en escabeche y berberechos al ajillo), mojama de atún con un chorrito de AOVE, y con una fritura de pescado al estilo andaluz, completa una mesa de lujo. Me ha encantado.

martes, 9 de enero de 2018

Festividades Decembrinas 2017: Vinos y Sensaciones

Como es habitual, comparto con los lectores de este humilde blog los vinos que desfilaron por la mesa en las dos noches más señaladas de las fiestas decembrinas. En esta ocasión sin catas, sin descripciones organolépticas, sólo sensaciones, sólo que los vinos me dijeron y cómo se comportaron en la mesa enfrentándose a los platos con los que se tuvieron que medir.
Para Nochebuena decidí hacer un recorrido por los países europeos con mayor tradición vitivinícola, así que desfilaron vinos de Francia, Portugal, Italia y por supuesto España. Abrió el fuego con los entrantes el Champagne Aurore Casanova Brut Rosé (AOC Champagne, 42% Chardonnay, 30% Pinot Noir, 12% Pinot Meunier; Aurore Casanova), mostró buena carga frutal, siendo muy agradable y muy gastronómico; gustó en la mesa. Para el primer plato con frutos del mar, que combinaba ahumados, queso y aguacate, nos mantuvimos en Francia, concretamente en Alsacia, con un vino catado recientemente,  Schoffit Riesling Sec Tradition 2013 (AOC Alsace, blanco con crianza en acero, 100% Riesling, Domaine Schoffit); vivo, graso, con cierta complejidad y con un delicioso aroma a caucho; posiblemente el triunfador de la noche. Siguiente plato, aparecen los crustáceos en receta mallorquina, y les acompaña un vino portugués, Anselmo Mendes Alvarinho Contacto 2016 (DO Vinho Verde, 100% Albariño con unos 3 meses de crianza con sus lías, Anselmo Mendes), frutal, fresco, vivo, pero algo falto de espíritu; sinceramente me dejó bastante frío; igual se merece otra oportunidad con más tiempo de guarda y menos viandas, pero fue lo más flojo de la noche. Para el plato principal, cochinillo asado, trajimos a la mesa el representante español de la noche: El Puntido 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Viñedos de Páganos), aromático, intenso, sedoso, redondo, largo; fantástico vino en un muy buen momento de forma, la otra estrella de la sesión. Para los postres una compra de última hora, desde Italia llegó un Marsala Fine Ambra Semisecco (DOC Marsala, generoso, Catarrato y Grillo, embotellado por Francesco Intorcia e Figli); bien conjuntado, con cierta complejidad y potencia sin llegar a cansar; también gustó mucho y se quedó durante una agradable sobremesa.
Como los seguidores del blog ya sabrán, es una tradición personal que los vinos que aparezcan en la cena de Nochevieja sean todos gallegos, a excepción del champagne imprescindible para los brindis y jolgorios de recepción del nuevo año. En esta ocasión no iba a ser diferente, así que para los entrantes y picoteos empezamos con las burbujas, Gorgola Extra Brut (DO Rías Baixas, 100% Albariño, Cabana das Bolboretas), fresco, vivo, alegre, frutal, gastronómico; sin ser yo muy fan de los espumosos elaborados en esta zona, este me ha gustado bastante, para seguirle la pista. Empieza el desfile de crustáceos y moluscos, como no podía ser de otra manera estando donde estábamos, y nos vamos a Valdeorras de la mano de un viejo conocido, José Luis Arístegui Godello 2015 (DO Valdeorras, blanco fermentado en cuba de roble y con crianza de 3-4 meses con sus lías, 100% Godello, Adega José Arístegui), graso, envolvente, fresco y frutal, muy agradable; un vino que me gusta mucho y que se lleva muy bien con los pobladores submarinos de las rías. No puede faltar en nuestras celebraciones familliares navideñas un plato que nos recuerda siempre de dónde venimos los más jóvenes, y dónde han pasado gran parte de su vida los mayores: las hallacas que cada año con esfuerzo y ganas de no perder esta tradición elabora mi madre, en esta ocasión con la ayuda de una magnífica pinche de 5 años. Decidí para acompañar a este contundente plato presentar un blanco con enjundia, y apareció en la mesa Cíes 2015 (DO Rías Baixas, blanco con crianza 100% Albariño, Rodrigo Méndez), complejo, intenso, graso, lleno, combinando la presencia de la barrica con una acidez viva; otro gran vino de Rodri que con tiempo de guarda puede ser enorme; el ganador de la noche sin ninguna duda. Con el plato principal, el cabrito, opté por un vino que surge del proyecto de Juan y Carlos Rodríguez (con el que hemos compartido lecturas de blog y charlas cibernéticas) con Fredi Torres y que tenía muchas ganas de probar: Sílice 2015 (Sin DO, tinto con crianza 80% Mencía, 20% Albarello, Merenzao, Garnacha Tintorera y uvas blancas; Sílice Viticultores). Le tocó a este vino salir a escena cuando ya los estómagos están ondeando la bandera blanca, lo cual siempre es un hándicap, y lo noté algo goloso, como si le faltara un punto de frescura; me gustó, pero esperaba otra cosa, por lo que a la botella que queda por aquí le haremos los honores con los aparatos digestivos menos atiborrados. Las campanadas, las uvas, los abrazos y los brindis con burbujas de la mano del único vino que no era de tierras gallegas, Champagne Boucant‐Thiery Extra Brut (AOC Champagne, 50% Pinot Meunier, 35 % Pinot Noir, 15% Chardonnay; Boucant‐Thiery), nuevamente los estómagos repletos no permitieron hacer los honores como el vino lo merecía, pero se mostró con buena presencia, frescura, elegancia y visos de poder acompañar muy bien una comida completa.
Los triunfadores de la Nochebuena, el Riesling alsaciano y el riojano de los Eguren, que por otro lado eran apuestas ganadoras. El campeón de la Nochevieja, ese fantástico Cíes de Rodrigo Méndez, que creo que ha sido el vino que más me ha gustado de todo lo bebido en estas festividades, del que tengo una botella del 2016 que va a reposar en la vinoteca aún una buena temporada, y que me ha recordado que tengo que volver a pasarme por los dominios de Rodri.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Cata-Degustación Navideña 2017 en Bodega Selección

Ayer tuvo lugar como cada año por estas fechas, la cata degustación especial navidad de mi enoteca física de cabecera. Más de 25 vinos a disposición de los asistentes, aunque en esta ocasión me dediqué sólo a los que no conocía y a aquellos que siempre te apetece volver a catar.
Empezamos por los espumosos, y dejando de lado algún champagne famoso sin causa, pasé directamente al Lanson Black Label (AOC Champagne, 50% Pinot Noir, 35% Chardonnay y 15% Pinot Meunier; Champagne Lanson), de color amarillo muy pálido con una burbuja muy fina; aromas de levaduras, avellanas y flores blancas; paso por boca fresco, con buena acidez, frutal, con el carbónico bien integrado; sencillo, agradable sin alardes. A continuación Billecart-Salmon Brut Reserve (AOC Champagne, Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier en proporciones similares; Champagne Billecart-Salmon), un vino de color amarillo pajizo claro, con una burbuja fina y continua; aromas de fruta blanca, cítricos y bollería, y un paso por boca con buena acidez, quizás menos seco de lo esperado, delicado; no estuvo mal, pero sin entusiasmar.
Pasando a los blancos tranquilos, y de nuevo ignorando algunas propuestas de las Rías Baixas de producciones millonarias en botellas, decidí empezar con Javier Sanz Verdejo 2016 (DO Rueda, blanco con crianza con sus lías 100% Verdejo, Javier Sanz Viticultor), de color amarillo muy pálido con reflejos acerados; buena intensidad aromática de fruta blanca, heno y lichis, mostrándose en boca con un cierto dulzor, buena acidez, cítrico y graso; no me vuelve loco, pero desde luego mejor que muchos verdejos. Talva 2015 (VT Castilla, blanco fermentado y criado en barrica, Chardonnay y Sauvignon Blanc; Pago del Vicario) mostró un color amarillo alimonado con reflejos dorados muy bonito; en nariz destacaban aromas de frutos secos, hojarasca, notas de fruta tropical y de piel de ciruela claudia, y en boca es seco, graso, amargoso, con recuerdos de la crianza y buena acidez; un vino diferente e interesante. Terminé los blancos con un vino que siempre que puedo vuelvo a catarlo, Capellanía 2012 (DOCa Rioja, blanco con crianza, 100% Viura, Marqués de Murrieta), de color amarillo alimonado pálido, tiene una buena intensidad aromática de fruta blanca madura, aromas de la crianza y anisados; en boca es seco, amargoso, nuevamente marcando la crianza en barrica, graso y de buena acidez; es un vino que me gusta mucho, y que parece que de nuevo da un pequeño giro en sus características.
Entrando en materia de tintos, Vega Izán Reserva 2003 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta fina, Bodegas Riberalta) tenía un color granate acaobado, algo apagado; en nariz cueros, algún barniz, algo de fruta confitada; en boca seco, tánico, con algún toque de fruta muy escondida; quizá la botella tuvo algún problema, desde luego, este vino así, no. Un clásico en estas catas, Abadal 3.9 2005 (DO Pla de Bages, tinto con crianza, 85% Cabernet Sauvignon y 15% Syrah, Bodegas Abadal) vestía de color granatoso asomando algún caoba; en nariz cueros, tostados y fruta negra muy madura, y en su paso por boca buena acidez, tánico, con la fruta algo escondida; un buen vino del que quizás pasó su mejor momento. Un vino que no conocía era Bucamel 2009 (VT Castilla, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Tierras de Orgaz), de color granatoso asomando algún teja, nariz con barnices, madera recién cortada, regaliz y balsámicos, y en boca acidez correcta, taninos presentes y cierta frutosidad; no está mal, pero necesitaría tiempo en la copa. Otro desconocido, Viuda Negra Nunca Jamás 2016 (DOCa Rioja, tinto joven 100% Tempranillo, Bodegas Javier San Pedro Ortega), de color picota brillante y reflejos violáceos, nariz joven y alegre de fresas, gominolas y lácticos, y paso por boca frutal, con algún verdor, agradable; un joven alegre, de chateo o copa fresca en verano.
Entré ya en los pesos pesados de la sesión, y empezamos con otro desconocido que gustó mucho, Malacuera Cepas Centenarias 2014 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta fina, Bodegas Malacuera), de color picota bien cubierto y ribete aún violáceo; en nariz es intenso, muy afrutado, con cacao, especias dulces y algún cuero que aparece con el tiempo; en boca nuevamente mucha fruta, intensidad, acidez alegre y final algo secante; me pareció un vino muy rico, que puede ser bebido ahora para disfrutar de la fruta y la intensidad, y que tiene un buen potencial de guarda para desarrollar terciarios y complejidad. Seguimos con otro clásico en estas catas navideñas, Castillo Ygay Gran Reserva 2007 (DOCa Rioja, tinto con crianza 86% Tempranillo, 14% Mazuelo; Marqués de Murrieta), de color rojo rubí de capa media muy bonito; aromas de maderas finas, grosella y otras frutas rojas, ceniza y hojarasca; en boca tiene buena acidez, frutal, elegante, algo secante aún, con un final muy agradable; es un vinazo, pero todavía muy joven, tiene que crecer más. Terminé como no podía ser de otra manera, con uno de los grandes vinos españoles, Valbuena 5º Año 2012 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon, Bodegas Vega Sicilia), de color picota de muy buena capa con ribete amoratado; nariz compleja y elegante, con café, tostados, fruta roja que va apareciendo con la aireación, toffee y cueros; en su paso por boca tiene una buena acidez y buena carga frutal, es fino y elegante, aún algo tánico, con un final largo y agradable; no es su hermano mayor, pero es un muy buen vino, que también tiene que ir creciendo, y que se disfruta con aire, tiempo y copa grande.
Buena sesión de cata degustación, con algunos descubrimientos interesantes y con nuevas añadas de vinos que me siguen gustando mucho y que tienen un largo futuro por delante.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Otro Cumpleaños y Otro Cru Classé

Como viene siendo una tradición personal desde hace algunos años, parte de mi celebración de cumpleaños es dar cuenta de un cru classé de Burdeos. Este año no iba a ser menos, y decidí repetir un deuxième cru que además fue con el que empecé esta costumbre.
La historia de Château Montrose se remonta hasta hace unos 200 años, y ha estado en manos de cuatro familias. En 1815, Etienne Théodore Dumoulin plantó el viñedo y construyó las instalaciones necesarias para poner en marcha la bodega. En 1866, Mathieu Dollfus adquirió la bodega y llevó a cabo un trabajo de modernización tanto de la viticultura como de la vinificación, así como mejoras muy innovadoras para la época en las condiciones de trabajo de los empleados. En 1896, la familia Charmolüe se hace cargo de la bodega, siendo Jean-Louis Charmolüe el responsable de empezar a replantar los viñedos y acometer otras obras de modernización de la bodega en 1960. Por último, en 2006 la bodega fue vendida a Martin y Thomas Bouygues, quienes iniciaron un intenso programa de renovación culminado en 2013.
Actualmente Château Montrose tiene 95 Ha de viñedos en propiedad, plantados en laderas de grava profunda con arena y arcillas, estando unas 90 Ha en producción. El viñedo está plantado con un 60% de Cabernet Sauvignon, 32% de Merlot, 6% de Cabernet Franc y 2% de Petit Verdot, con vides que tienen en promedio cerca de los 40 años de edad. El proceso de elaboración incluye fermentación en depósitos de acero con control de temperatura, donde también tiene lugar la fermentación maloláctica, realizándose la crianza del primer vino en barricas nuevas en un 60% durante alrededor de 18 meses.
Elaboran tres vinos, el grand vin es Château Montrose, siendo su segundo vino La Dame de Montrose y produciendo un tercer vino a partir de las viñas más jóvenes llamado Saint-Estèphe de Montrose.
Como ya dije, este fue el vino elegido para inaugurar las celebraciones de mi aniversario con un cru classé bordelés. Si bien en 2010 fue la añada 2002, en esta ocasión, y acompañado por una presa ibérica estofada y un risotto de champiñones, descorchamos un Château Montrose 2007 (AOC Saint-Estèphe, deuxième cru classé, tinto con crianza, 64% Cabernet-Sauvignon, 30% Merlot, 5% Cabernet franc y 1% Petit Verdot; Château Montrose). Una añada no demasiado fácil, que obligó a un trabajo importante en el viñedo, y que dio como resultado un vino de color rojo rubí granatoso, asomando algún incipiente destello atejado, de buena capa. La nariz tiene una buena intensidad y complejidad, apareciendo en primer lugar notas de madera y viruta de lápiz, grafito, arándanos y grosellas, que fueron dando paso a cueros y ceniza. En boca tiene una buena carga frutal, cierta potencia, buena acidez y se reveló aún un tanto secante, con un largo final.
Las dos añadas de este vino que he probado han sido añadas "menores" en Burdeos. El 2002 fue elaborado aún por la familia Charmolüe, mientras que este 2007 es la segunda añada de la familia Bouygues. Me ha parecido un vino más austero, y aunque tengo la sensación que de esta botella no estaba al 100%, también creo que necesita más años (el 2002 lo bebí con 8 años y este con 10, y aquel ya estaba mucho más pulido). Tengo otra botella de esta añada para guardar unos años más, pero de momento me quedo con el 2002.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cata Mensual Noviembre 2017. Vinos Internacionales II: Tintos

Seguimos con la crónica de la cata de vinos internacionales que tuvo lugar el pasado día 13 de Octubre en Bodega Selección de Alicante con la docena larga de vinos tintos que tuvimos a nuestra disposición.
De la Toscana llegó Ampeleia Unlitro 2015 (IGT Costa Toscana, tinto con crianza en cemento, 60% Garnacha, resto Cariñena y Garnacha Tintorera; Ampelaia), de color rubí de capa muy baja, aromas a golosinas y grosellas, con una acidez correcta, frutal y fresco; un vino alegre que se bebe muy bien. Pasamos al vino más exótico de la sesión, un vino de Georgia, el Pheasant's Tears Saperavi 2015 (Kiziqi, Georgia, tinto con crianza 100% Saperavi, Pheasant's Tears), de color picota muy intenso y ribete violáceo, en nariz desplegó notas ahumadas, de regaliz y frutas ácidas y en boca se mostró con una acidez viva, secante y quizá con un punto de verdor; no me entusiasmó. Pasamos a Francia, a la región de Beaujolais, de la mano del Pierre Cotton Côte de Brouilly 2015 (AOC Côte de Brouilly, tinto con crianza 100% Gamay, Pierre Cotton), de color picota de capa media con ribete violáceo, aromas intensos de cerezas, frambuesas y recuerdos florales; en boca muy frutal, con una acidez alegre, fresco y muy rico. Desde el Ródano llegó el Domaine Combier Crozes-Hermitage Cuvée L 2016 (AOC Crozes-Hermitage, tinto con crianza en cemento 100% Syrah, Laurent Combier), un vino de color picota aframbuesado de capa baja con aromas ahumados, notas cárnicas, violetas y frutos rojos con un paso por boca fresco, agradable, con muy buen final; me gustó bastante este vino. Sin salir de Francia nos vamos al Jura de la mano de Domaine de la Pinte Arbois Pulsard Pinte Bien 2016 (AOC Arbois, tinto con crianza de 3 meses 100% Poulsard, Domaine de la Pinte), color rubí de capa muy baja, aromas de caramelo, frutas rojas y hierbas de monte, paso por boca fresco, afrutado, acidez muy viva, algo secante al final; muy rico este otro vino del Jura. Pasamos a Borgoña, con el Sextant Bourgogne La Fleur Au Verre 2016 (AOC Bourgogne, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Sextant), vestido de color cereza de capa baja, con aromas de frutos negros y rojos y notas tostadas y que en boca es frutal, fresco, de buena acidez, agradable; mejor boca que nariz, muy rico.
Cruzamos de nuevo a Italia, de nuevo a la Toscana, para probar el Fonterenza Pettirosso 2015 (IGT Toscana, tinto con crianza en acero 100% Sangiovese, Campi di Fonterenza), de color picota rubídeo, nariz no muy intensa con algún aroma azufrado, frutas rojas y notas terrosas, y paso por boca con una acidez correcta, frutal, tanino fino y buen final; no está mal. El viaje nos lleva de nuevo a Francia, a Burdeos, catando el Château du Courlat 2007 (AOC Lussac-Saint-Émilion, tinto con crianza, 90% Merlot, 10% Cabernet Franc; Château du Courlat), de color granatoso de capa media con ribete granate; aromas de la madera, fruta negra muy madura y café torrefacto; en boca denso, acidez correcta, ahumados, algo secante; no es el mejor Burdeos que he probado. De vuelta a la Toscana, La Massa 2009 (IGT Toscana, tinto con crianza, 70% Sangiovese, 30% Merlot, 10% Cabernet Sauvignon y Garnacha Tintorera; Fattoria La Massa), de color granatoso de capa baja, con aromas de caramelo, fruta escarchada y pasificada; buena acidez, frutal, algo secante; no me disgustó. Dos tintos de la región del Loira, empezando con Clau de Nell Anjou Cabernet Franc 2011 (AOC Anjou, tinto con crianza 100% Cabernet Franc, Anne Claude Leflaive) de color picota de buena capa con ribete rubídeo; aromas intensos de fruta roja, setas y tierra húmeda; de buena acidez, denso, frutal y algo amargoso; interesante. Clau de Nell Anjou Grolleau 2011 (AOC Anjou, tinto con crianza 100% Grolleau, Anne Claude Leflaive) viste de color picota de capa media, tiene aromas de hojarasca, algo que me recordó a una barbacoa, tomillo y grosellas, y es fresco, frutal, de buena acidez; de nuevo un vino rico.
Nos vamos al Rosellón de la mano de La Raphaelle 2013 (AOC Côtes du Roussillon, tinto con crianza en cemento, 80% Monastrell, 10% Cariñena, 10% Garnacha; Domaine De Nidolères ), vestido de color rubí con destello caobas, de capa baja, aromas a caramelo de violeta, regaliz, genciana; frutal, fresco, de buen final; me gustó. Sin salir del Rosellón, Gauby Les Calcinaires 2014 (AOC Côtes du Roussillon Villages, tinto con crianza, 50% Syrah, 25% Monastrell, 15% Garnacha, 10% Cariñena; Domaine Gauby), de color cereza de capa baja, mostró aromas de pedernal, fruta roja ácida y hierbas de monte; en boca acidez algo justa, frutal y agradable; no está mal para tomar una copa. Terminamos la sesión en Portugal, de la mano del Álvaro Castro Dão 2014 (DOC Dão, tinto con crianza, 35% Alfrocheiro, 30% Touriga Nacional, 35% Tinta Roriz; Álvaro Castro), de color granate de capa media, aromas de fruta roja fresca, hojarasca y campo, fresco, frutal, de buena acidez con algún toque de verdor; muy rico, me gustó bastante.
Terminamos así una buena sesión de cata con 24 vinos internacionales, destacando de entre los tintos el Côte de Brouilly de Pierre Cotton, el Crozes-Hermitage de Domaine Combier y el italiano Ampeleia Unlitro como vinos alegres y frescos; los vinos de Anne Claude Leflaive me resultaron muy interesantes, para dedicarles más tiempo. El tinto del Jura de Domaine de la Pinte de nuevo me llevó a una región a la que creo que debo dedicarle algunas compras, y el Dão de Álvaro Castro fue el vino que elegimos al final para cenar, lo cual creo que deja todo dicho.

domingo, 15 de octubre de 2017

Cata Mensual Noviembre 2017. Vinos Internacionales I: Espumosos y Blancos.

El pasado viernes acudimos a la cata mensual que organiza mi enoeca de cabecera en la ciudad. Para esta ocasión el programa anunciaba una cata de vinos internacionales, y así pudimos probar 24 vinos franceses, italianos, portugueses y hasta un vino de Georgia. Una cata muy interesante cuya reseña voy a dividir en dos partes.
Empezamos la cata con una sorpresa, una sidra de pera, Bordelet Poiré Authentique (Sidra de Peras, Normandía, Eric Bordelet). De color amarillo pálido, con pocas burbujas; nariz muy aromática con anisados y fruta tropical y un paso por boca fresco y con un dulzor comedido. No lo esperaba y me llamó bastante la atención. Seguimos un vino italiano, Mosca To 2016 (DOC Moscato d'Asti, 100% Moscato Bianco, Gianluigi Bera), de color amarillo algo más intenso, con aromas francos a piel de uva y ciruela Claudia, y que en boca tiene un dulzor algo empalagoso que junto con una acidez justa hacen que canse un poco.
Pasamos a la mesa de los chardonnay, todos ellos franceses de distintas zonas. Del Jura probamos el Domaine de la Pinte Arbois Chardonnay 2015 (AOC Arbois, blanco con crianza, 100% Chardonnay, Domaine de la Pinte), un vino de color amarillo pajizo, nariz con ahumados, cítricos y herbáceos y un paso por boca seco, con recuerdos de frutos secos y una acidez correcta. Bien. Seguimos con Jean Paul & Benoît Droin Chablis 2015 (AOC Chablis, blanco con crianza en acero, 100% Chardonnay, Jean Paul & Benoît Droin), que viste de color amarillo pálido brillante, con aromas ahumados, cítricos y frutales como lichis, y que en boca se mostró graso, con cierto peso, buena acidez y amargor final. No está mal, pero está bastante lejos del Mont de Milieu de la misma casa que bebí hace unos años. Pasamos al Mâconnais con el Domaine Guillemot-Michel Viré-Clessé La Quintaine 2015 (AOC Viré-Clessé, blanco con crianza sobre lías en depósito de cemento, 100% Chardonnay, Domaine Guillemot-Michel), un vino de color amarillo pajizo muy bonito, con aromas herbáceos, florales, de fruta blanca y tostados suaves; en boca es graso, amplio, floral, con buena acidez; un vino biodinámico que me ha gustado bastante. Y para terminar con la Chardonnay, Joseph Burrier Château de Beauregard Saint-Véran 2015 (AOC Saint-Véran, blanco con crianza sobre lías en acero, 1005 Chardonnay, Joseph Burrier), vino de color amarillo alimonado intenso, con ahumados intensos, cítricos claros, jazmín y heno, y que en boca se mostró amargoso, seco, con la acidez algo justa y final cítrico. Un buen vino, aunque no muy de mi estilo.
Seguimos avanzando en los vinos blancos de distintas castas y orígenes, y de nuevo en el Jura probamos el Domaine de la Pinte Arbois Savagnin 2012 (AOC Arbois, blanco con crianza, 100% Savagnin, Domaine de la Pinte), que mostraba un color amarillo limón intenso, una nariz diferente, con avellanas, aromas yodados, flores secas, algún anisado, y que en boca tiene una acidez viva, es frutal, graso y alegre. Muy rico, para mí fue el vino de la cata. Seguimos en Francia y nos vamos al Loira de la mano del Riffault Sancerre Les Quarterons 2013 (AOC Sancerre, blanco con crianza con sus lías en acero, 100% Sauvignon Blanc, Domaine Etienne & Sébastien Riffault), que tiene un color amarillo dorado intenso; en nariz amielados, cera y fruta blanca muy madura, y en boca es muy seco, amargoso, graso, con un final algo afrutado; no me gustó. No podíamos estar catando más de media docena de blancos sin que apareciera la Riesling, y lo hizo desde Alsacia, con el Schoffit Riesling Sec Tradition 2014 (AOC Alsace, blanco con crianza en acero, 100% Riesling, Domaine Schoffit), un vino de color amarillo pálido, con aromas a caucho, fruta blanca ácida y herbáceos y que en su paso por boca se mostró algo graso, con una acidez viva y recuerdos frutales; me gustó este vino. Terminamos la cata de blancos en Italia, en La Toscana, con el Fonterenza Biancospino 2014 (Montalcino, Toscana; blanco con crianza; 90% Trebianno, 10% Ravanese y Procanico; Campi di Fonterenza), vino de color amarillo dorado intenso, reflejos naranja; en nariz aparecían aromas azufrados que daban paso a frutos secos y al fondo a algo de fruta blanca tras mucha aireación; en boca seco, con buena acidez y con recuerdos yodados; un vino muy raro para mí, que no me importaría poder catar individualmente, tras un buen jarreo, para intentar saber de qué va.
En resumen, de esta sesión de blancos me han gustado bastante el Riesling de Schoffit, el Viré-Clessé La Quintaine de Guillemot-Michel y por encima de todos, el que para mí fue el vino más interesante de la cata y el que más me gustó, el Savagnin de Domaine de la Pinte. Siendo esta la primera vez que pruebo vinos del Jura he de decir que me gustaron bastante, tanto los blancos como los tintos, y seguro que de este Savagnin acabará alguna botella en casa.