miércoles, 1 de abril de 2015

Tres Champagnes

Tres champagnes bebidos recientemente como acompañamiento de comidas enteras, y con desigual resultado, aunque con el denominador común de no haberme parecido ninguno de ellos inolvidable.
La Maison Delamotte se encuentra en el centro de la Côte des Blancs, en Le Mesnil-sur-Oger, y comparte con la mítica casa Salon un mismo equipo comercial, un mismo viñedo y un jefe de bodega común. Elaboran cuatro cuvées, tres blancos y un rosado. El elegido para acompañar a una tabla con Joselito, mortadela de Bologna, Pecorino trufado y un queso cremoso de los alpes alsacianos, fue el Champagne Delamotte Brut (AOC Champagne, 55% Chardonnay 35% Pinot noir, 10% Pinot meunier; Delamotte). Es un vino de color amarillo pálido, con una burbuja abundante y algo desordenada. Nariz de intensidad media, con avellanas, pan tostado y notas de flores y frutas blancas. En boca seco, algo frutal, con el carbónico bastante marcado. El básico de la casa, que no está mal pero que no me entusiasmó.
Fundada en 1734, Champagne Taittinger es propiedad de la familia Taittinger desde 1932, y es considerada como una de las casas elaboradoras de champagne más antiguas. Situada en la región de Reims, cuenta con unas magníficas cavas subterráneas construidas en el siglo IV por los monjes benedictinos de la abadía de Saint Nicaise. Para acompañar el menú degustación del restaurante Simply Fosh, en Palma de Mallorca, elegimos el Chamnpagne Taittinger Brut Prestige Rosé (AOC Champagne, Pinot noir y Chardonnay, Taittinger) se elabora con alrededor de un 30% de Chardonnay y se incluye un 15% de vino tinto tranquilo de los mejores Pinot noirs de la Montaña de Reims y de Les Riceys. Tenemos un champagne de color rosa pálido, tirando a piel de cebolla, con una burbuja fina y persistente que forma un bonito rosario. Nariz muy frutal, sobre todo cerezas y frambuesas, con los aromas típicos de frutos secos y bollería. En boca es seco, frutal, con buena presencia, carbónico bien integrado y final muy agradable. Interesante para plantar cara a una comida completa y el que más me gustó de los tres.
La Maison Perrier-Jouët lleva elaborando sus vinos desde 1811. Cuentan con 65 Ha de viñedo, un 99% de los cuales están clasificados como grand cru, y elaboran más de 10 cuvées, de las cuales ya había catado en alguna ocasión, y elegí esta vez para la comida, su básico Perrier-Jouët Grand Brut (AOC Champagne, Chardonnay, Pinot Noir, Pinot Meunier; Perrier-Jouët). De color amarillo muy pálido, tiene una burbuja muy fina y elegante. La nariz es delicada, con bollería, frutos secos, manzana y flores blancas, y en boca es seco, fresco, frutal, y algo amargor al final. Un champagne delicado, al que en mi humilde opinión le falta algo de presencia, por lo menos cuando se le hace plantar cara a una comida completa.
Tres champanes de estilos muy distintos, de los que me quedo con el rosado de Taittinger, sobre todo si hablamos de acompañar a todo un menú. Creo que el Perrier-Jouët iría mejor como copa de aperitivo, y el Delamotte, aunque con presencia suficiente, no acabó de entusiasmarme.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Cosas (ricas) Que He Estado Bebiendo.

Hacía ya bastante tiempo que no escribía en el blog, y es que he estado limitándome a disfrutar de los vinos y no a analizarlos con vistas a poder escribir sobre ellos. Como mucho una breve mención en Twitter y poco más. Pero como da la casualidad de que en estos dos últimos meses he disfrutado muchos ratos de mesa, mantel y vinos con una nueva parte muy importante de mi vida, he decidido compartir también aquí algunos vinos que me han gustado y que no me importaría volver a beber. Eso sí, esta vez sin análisis, sin catas, sólo un pequeña reseña de sensaciones.
- Enrique Mendoza Petit Verdot 2012 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Petit Verdot, Enrique Mendoza): aún estaba por terminar de hacerse y limar una cierta tanicidad, pero me ha parecido un vino serio e interesante, con cierta profundidad, al que habría que dejar evolucionar más para ver hasta dónde llega.
- Domaine de Pignan Châteauneuf-du-Pape 2008 (A.O.C Châteauneuf-du-Pape, tinto con crianza, Garnacha, Syrah, Monastrell, Cinsault y otras; Domaine de Pignan): un vino de supermercado, no demasiado complejo, pero muy rico. Más ligero de lo que me esperaba, tiene desde mi punto de vista un RCP muy buena. Probadlo con unos buenos quesos.
- Tricó 2011 (DO Rías Baixas, blanco con crianza en inox 100% Albariño, Compañía de Vinos Tricó): poco hay que decir de este vino. Uno de los Rías Baixas que más me sorprendió cuando lo probé por primera vez, y que me sigue deleitando cada vez que lo bebo. Personalidad, seriedad y calidad, con largo recorrido (a este 2011 un añito más de botella le sentará muy bien). El camino a seguir.
- Dos Marías Roble 2013 (DO Binissalem-Mallorca, tinto roble, Mantonegro, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah; Macià Batle): un vino con cierta complejidad, interesante, agradable, muy adecuado para comidas ligeras. Ojo a la temperatura de servicio.
- La Bruja Avería 2012 (DO Madrid, tinto roble 100% Garnacha, Comando G): una Garnacha fresca, floral y frutal, de buen trago, que me sorprendió gratamente. De esas de sentarse con alguien y despachar una botella sin darse cuenta. Me gustó mucho.
- Champagne Egly-Ouriet Les Vignes de Vrigny Premier Cru (AOC Champagne, espumoso 1005 Pinot Meunier, Egly-Ouriet): champagne 100% Meunier, con 42 meses de crianza, y bebido pocos meses después del degüelle. Un champagne con mayúsculas, serio, con gran presencia. Para acompañar una comida completa y dar la talla frente a cualquier plato. Y con un precio realmente interesante.
- La Malkerida 2012 (Vino de Mesa, tinto joven 100% Bobal, Bruno Murciano y David Sampedro): tenía muchas ganas de probar este vino, y no me defraudó en absoluto. Fácil de beber, sin más pretensiones que la de ser un vino alegre. Abstenerse quienes busquen bobales más serios como los de Mustiguillo.
En resumen, siete vinos con los que he disfrutado y con los que he sonreído. De alguno tengo una botella en casa, regalo de esa nueva parte de mi vida que es quien me saca las mayores sonrisas.

jueves, 5 de febrero de 2015

Vinos Internacionales de Supermercado

Como ya he comentado en alguna ocasión, de vez en cuando me gusta darme una vuelta por los lineales de los supermercados y grandes superficies para ver lo que hay y si me encuentro con alguna sorpresa en forma de vino interesante a buen precio. Esta vez se vinieron conmigo a casa tres vinos internacionales adquiridos en distintos establecimientos de este tipo.
Del primero de los vinos no puedo dar información sobre sus orígenes más allá de que de trata de un vino de la región del Rin y que está embotellado por Andreas Oster Weinkellerei para la cadena Aldi. El Riesling Feinherb 2013 (Rheinhessen, blanco joven 100% Riesling, Andreas Oster Weinkellerei) es un vino de color amarillo pálido con reflejos acerados y verdosos; la nariz no es muy intensa, con fruta madura, cítricos y una mínima punta herbácea; en boca tiene una acidez fresca, es frutal con recuerdos cítricos, y tiene un punto dulzón muy leve junto con un mínimo amargor final. Un vino sencillo, sin mucha historia, pero agradable de beber.
Viña San Pedro es una bodega chilena fundada en 1865 en la región del Valle Central de aquel país; actualmente producen más de una docena de vinos, entre ellos las conocidas series Gato Negro y 35º South, de distintas variedades y formas de elaboración, y están presentes en más de 80 países. El vino que se vino a casa desde el hipermercado es de una casta que no había probado hasta ahora, y que espero que en otra ocasión me de alguna alegría más que la que me dio esta botella. Gato Negro Carmenère 2012 (Chile, Valle Central; tinto con crianza 100% Carmenère, Viña San Pedro) se mostró de color rubídeo brillante con reflejos amoratados; muy extraño en la fase nasal, con aromas de reducción, fruta computada y verduras cocidas; de su paso por boca no voy a hacer descripciones por lo desagradable que fue. Le dimos oportunidad hasta el día siguiente de airearse y cambiar, y aunque los aromas mejoraron algo, su destino fue directamente el fregadero. No sé si había algún problema con esta botella o directamente no merece la pena romperse la cabeza con una gama de vinos de la que se venden 80 millones de litros al año.
Con el último de los vinos si puedo decir que mereció la pena lo pagado y que repetiría. Tour Saint Martin es una cooperativa fundada en 1930 en la región de Minervois; actualmente la componen 55 socios con un total de 300 Ha de viñedo y producen vinos de la IPG Coteaux de Peyriac y de la AOC Minervois. Château de Peyriac 2010 (AOC Minervois, tinto con crianza, Syrah, Garnacha, Monastrell; Tour Saint Martin) se elabora con maceración de 20 a 30 días a temperatura controlada y tiene una crianza de 12 meses en roble. Viste de color rubí con ribete amoratado; aromas espaciados, moras, hierbas aromáticas, tierra mojada y toques ahumados; en boca es frutal, con una buena acidez y un tanino sedoso, un vino bastante redondo. Sin duda el más agradable de los tres, que mejoró sensiblemente con el tiempo y que se llevó de maravilla con una tabla de quesos potentes.
Tres experiencias desiguales, una para repetir, otra que puede estar bien para un rato de charla desenfadada y otra que no creo que se me ocurra volver a probar.

jueves, 22 de enero de 2015

Un Cru Bourgeois que Susurra

Después de dos fracasos con los vinos elegidos para una cena (uno directamente al fregadero y otro sin acabar de decirme por qué tiene la fama que tiene), decidí que la comida del día siguiente tenía que servir para resarcirme, así que decidí echar mano de un vino muy recomendado por Santiago de Coalla Gourmet, de un elaborador del que ya había probado su segundo vino.
Ya hablamos aquí del Château d’Angludet, que comparte meseta bordolesa con grandes como Château Margaux o Château Palmer. 32 Ha de viñedo: Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot, con una edad media de 25 años, y clasificado como Cru Bourgeois Exceptionnel en 1932. Moulin d'Angludet 2005, me pareció un vino suave, agradable y con cierta complejidad, así que ya llevaba tiempo con ganas de probar su Grand Vin. En 2008, el nombre se cambió a Chàteau Angludet y su segundo vino pasó a llamarse La Réserve d'Angludet.
Así pues, con cierto tiempo de jarreado y aireación, presenté en la mesa el Chàteau Angludet 2009 (AOC Margaux, Cru Bourgeois Exceptionnel, tinto con crianza, 53% Cabernet Sauvignon, 35% Merlot, 12% Petit Verdot; Château Angludet). Se trata de un vino de color granatoso, con ribete granate, limpio aunque algo apagado. La nariz es de intensidad media, con madera de cedro, fruta roja madura, espaciado delicado y recuerdos de matorral. En boca es muy vino muy sedoso, elegante, con un tanino muy dulce y fino, y que en su muy buen final nos recuerda el espaciado y la viruta de lápiz. Esperaba un vino algo más perfumado tratándose de un Margaux, pero el conjunto es muy agradable.
Cada vez más me doy cuenta de que los buenos vinos no tienen por qué gritar; algunos como este se limitan a hablar en voz baja, sabiendo que a veces el silencio es más interesante que las voces.

lunes, 15 de diciembre de 2014

De Nuevo con Covides

El pasado 28 de noviembre tuvimos la oportunidad de volver a catar los productos de Bodegas Covides en Bodega Selección de Alicante, con ocasión de presentar las nuevas añadas de algunos de sus vinos, y sobre todo, la presentación de su cava 50 Aniversario.
Ya hemos hablado en una anterior entrada de esta cooperativa, formada por unos 650 socios que cultivan alrededor de 2300 Ha repartidas entre más de 50 municipios del Alt y Baix Penedés y el Garraf, para una cosecha media anual de 24.000.000 de Kg de uva, así que no vamos a repetir datos, y vamos a centrarnos directamente en lo catado en una presentación nuevamente dirigida por María Galup, enóloga y directora técnica de la bodega.
Empezamos por el que ellos mismos consideran su cava más comercial, a pesar de ser un Brut Nature, que no son del gusto de todos los consumidores. Casteller Brut Nature se elabora con las variedades tradicionales de la DO Cava, siempre con al menos un 50% de Xarel·lo y un con tiempo en cava que depende de la añada. En esta ocasión se nos presentó un cava de color amarillo pajizo muy pálido, con reflejos verdosos, brillante y con una burbuja fina y continua. Aromas de buena intensidad a bollería, pan tostado y flores blancas. En boca, totalmente seco, con un carbónico marcado, fresco y amargoso, ligeramente cremoso. No es una cava espectacular, pero no me disgusta para un aperitivo e incluso para una comida ligera.
Seguimos con el cava insignia de la casa, el Duc de Foix Brut Reserva Especial, al que el aporte de un 30% de Chardonnay le da un toque distinto al habitual en los vinos de esta región. Amarillo pajizo, algo más intenso que el anterior, y con una burbuja muy fina y continua, elegante. La nariz se mostró inicialmente menos intensa que la de su predecesor, con tostados, ahumados y un punto cítrico que acompañaban a los típicos aromas de levadura y pan tostado. En boca es seco, muy cremoso y envolvente, frutal y complejo, con un muy buen final. Me gusta bastante este cava, serio y bien presentado.
El siguiente espumoso en catar casi en primicia fue el cava que María ha elaborado para celebrar los 50 años de Covides; una producción muy limitada que no será fácil de comprar en tiendas. El Cava Edición Especial 50 Aniversario, es un brut elaborado con un 50% de Chardonnay, 25% de Xarel·lo y 25% de Parellada, con un período de maceración pelicular para la mitad de la Chardonnay y la Xarel·lo, y tres años de crianza en rima. Viste de color amarillo a limonado pálido, brillante, muy bonito, con una burbuja muy pequeña y continua. En nariz es complejo y elegante, ahumados, cítricos, mantequilla dulce, pan tostado, levaduras. En boca, cremoso, con recuerdos ahumados y tostados, carbónico muy elegante y bien integrado y con un cargo final. Un cava muy rico, serio, que creo que no gustará demasiado a los bebedores habituales de los cavas más sencillos y comerciales,  y que me ha gustado mucho.
Terminamos la cata de espumosos con el cava rosado que elaboran. Casteller Brut Rosado es un cava 100% Trepat, de color cercano al asalmonado pálido, y con una burbuja algo más grande pero de buena continuidad. Aromas de frutillas rojos, mantequilla dulce y algo de tostados, y paso por boca con muy buena acidez, seco, frutal y amargoso. Es un cava interesante, aunque me había gustado más cuando lo catamos en la anterior presentación.
Terminamos catando la nueva añada de dos vinos tranquilos de la bodega, recién embotellados. Empezamos con Duc de Foix Xarel·lo 2014, elaborado con el añadido de un 4% de Moscatel. Amarillo muy pálido con reflejos verdosos, reveló en nariz pera, jazmín, melocotón y algo de piel de uva. En boca se mostró seco, frutal y floral, algo graso y con un puntito amargoso. Me pareció menos explosivo que el intenso 2013, pero más serio.
Terminamos con el Duc de Foix Rosado 2014, un rosado 100% Cabernet Sauvignon, de color rosa frambuesa, muy brillante y bonito. En nariz, frambuesas, alguna nota vegetal y recuerdos de golosinas. En boca frutal, seco y con menos sensación de golosina que la anterior añada. Un rosado bebible, más interesante que el 2013, con menos sensación de chuche, lo que ha hecho que me gustara más.
En resumen, vinos que no creo que pasen a la historia de los grandes vinos mundiales, pero que son agradables de beber, con detalles interesantes, y que pueden tener su momento y compañía. Mención aparte para el cava 50 Aniversario, que me pareció un vino muy serio y bien elaborado, y como la anterior vez, al Duc de Foix Brut Reserva Especial.

martes, 25 de noviembre de 2014

Póker de Vinos Navarros

Los primeros registros documentales del cultivo de la vid y la elaboración de vino en Navarra datan de la época romana, y su importancia se mantuvo durante la dominación árabe. En los siglos XIV y XV Navarra era una importante elaboradora y exportadora de vino, alcanzando su máximo auge en el XIX, aunque luego la filoxera destruyó más de 48000 de las 50000 Ha de cultivo.
La DO Navarra se constituyó en 1932 y publicó su primer reglamento en 1967. En la actualidad la superficie de cultivo de la DO es de 11500 Ha repartidas en cinco zonas de producción: Valdizarbe, Tierra Estella, Ribera Alta, Baja Montaña y Ribera Baja. Los suelos son en su mayoría calizos y con poca arcilla, con una altitud entre 250 y 560 metros sobre el nivel del mar.
Por algún motivo que no soy capaz de precisar, yo asociaba los vinos navarros con vinos de elevada acidez, algo ásperos y difíciles, salvo claro está los famosos dulces y rosados elaborados en esta región y que tan conocidos son. Pero tras ponerme en contacto con Jesús Ramón López (La Guarda de Navarra), un distribuidor apasionado de los vinos de su tierra, pude probar una interesante selección de vinos preparada por él, y que me ha servido para hacerme una visión algo más global de lo que actualmente se está haciendo en la DO Navarra.
El primero de los vinos que probé es un niño mimado del amigo Jesús. Gallico Crianza 2010 (DO Navarra, tinto con crianza 50% Merlot, 45% Tempranillo y 5% Syrah-Cabernet; Bodegas Gallico) es un vino de color apicotado con ribete granatoso. Nariz alegre, franca, con frutos rojos maduros, matorral, alguna nota láctica y animal. En boca tiene una acidez fresca, un paso muy agradable, un tanino muy pulido y un sabor muy rico. Sin duda un vino alegre y de los de disfrutar.
Otro de los vinos que vinieron a casa de mano de Jesús fue el Blaneo Syrah 2011 (DO Navarra, tinto con crianza 100% Syrah, Pagos de Araiz). Es un vino que la bodega elabora cada año con el varietal que consideren el más adecuado para refleje el espíritu de la bodega en su vino más emblemático. Viste de color cereza con bonitos reflejos violáceos. La nariz es intensamente especiada, con notas balsámicas, frutas rojas y aromas como de ceniza. En boca es algo goloso, frutal, con un tanino muy dulce. Muy rico, me gustó, aunque eché de menos algo más de acidez.
Y si algo de acidez eché de menos en el Blaneo, todo lo contrario en el Mácula 2006 (DO Navarra, tinto con crianza, 60% Merlot y 40% Cabernet Sauvignon, Bodegas Tándem). De color rubí granatoso muy bonito, reveló una nariz licorosa, balsámica, con fruta negra, tabaco y fondo espaciado, buena complejidad. En boca le noté una acidez algo subida; frutal y de cuerpo medio, tiene un tanino dulce que deja un final muy agradable. Me gustó, pero esa acidez desentonaba un poco.
El último de este cuarteto de vinos navarros me había creado muchas expectativas por todo lo bueno que había leído sobre él de la mano de Joan Gómez o Jorge Sibaritastur. Y estas expectativas se vieron superadas con creces. El Terroir 2009 (DO Navarra, tinto con crianza 100% Garnacha, Domaines Lupier) es un vino de color rubídeo granatoso de capa media baja. La nariz es sencillamente espectacular, continuamente cambiante, dejando salir lavanda, cuero, caramelo de violeta, frutas del bosque, hierbas aromáticas, tierra mojada, incluso algo que me recordó al cacahuete; impresionante. En boca es fresco, frutal, con una acidez alegre, con un punto rústico que me encanta y un tanino presente que deja un final agradablemente secante. Un vino con mayúsculas, sin ninguna duda. Fantástico.
Cuatro buenos vinos cuatro, cuyo disfrute debo agradecer de nuevo a Jesús, con un Gallico alegre y pizpireto, un Blaneo y un Mácula interesantes y un espectacular El Terroir, del que pienso hacerme con alguna botella más, así como de su hermano La Dama, y conocer un poco más esta bodega.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Estrenándome con los Blancos Secos de Burdeos

Burdeos es una región vinícola famosa sobre todo por sus vinos tintos a base de Cabernet Sauvignon y Merlot, y por sus blancos dulces elaborados en las zonas de Sauternes y Barsac basados en la Sémillon afectada por la podredumbre noble. Pero también se elaboran en Burdeos vinos blancos secos, sobre todo con Sauvignon Blanc, con aportes de Sémillon y Muscadelle.
Clarence Dillon adquiere Château Haut-Brion en 1935 y establece lo que será el Domaine Clarence Dillon. En 1983 adquieren el Château La Mission Haut-Brion y sus crus asociados, los Châteaux Laville Haut-Brion y Laville Haut-Brion. En 2002, el príncipe Roberto de Luxemburgo, bisnieto de Clarence Dillon, es nombrado director general de la sociedad, y en 2005 toma la iniciativa de crear la marca de vinos premium de Burdeos Clarendelle. Actualmente Clarence Dillon Wines, aparte de los famosos Château Haut-Brion y Château La Mission Haut-Brion, disponen de una amplia gama de vinos grand cru de Pessac-Léognan, Médoc, Pomerol y Saint-Émilion.
La gama Clarendelle nace con la intención de poner a disposición del público una serie de vinos de marca manteniendo la filosofía y las ideas de calidad de sus famosísimos compañeros de empresa. Los vinos son elaborados por el personal de Clarence Dillon Wines conjuntamente con el equipo de los Châteaux Haut-Brion y La Mission Haut-Brion. Actualmente se distribuyen en unos 30 países, y a diferencia de la mayoría de vinos bordoleses, salen a la venta “cuando están listos para beber”. El catálogo de la marca Clarendelle consta de cuatro vinos, Clarendelle Rouge, Clarendelle Blanc, Clarendelle Rosé y el blanco dulce Clarendelle Amberwine.
El vino que probé el otro día, fruto de una reciente adquisición, fue el Clarendelle Blanc. Se elabora principalmente con Sémillon y Sauvignon Blanc, con pequeños aportes de Muscadelle en algunas añadas. Clarendelle Blanc 2012 (AOC Bordeaux, blanco con crianza con sus lías; 71% Sémillon, 24% Sauvignon Blanc, 5% Muscadelle; Clarende Dillon Wines) es un vino de un bonito color amarillo pajizo claro con reflejos oro pálido. Tiene una nariz elegante, de intensidad media, con jazmín, fruta tropical y de hueso y algún recuerdo de ciruela claudia. En boca tiene una buena acidez con un punto de dulzor que no me esperaba encontrar, es muy frutal y con un agradable amargor final. Un vino rico, dulzón, elegante aunque no muy complejo. Yo lo bebí con pescado, pero creo que iría muy bien con algo de foie o incluso queso azul no muy intenso. A ver qué tal evolucionan las dos botellas que me quedan, aunque no creo que merezca la pena dejarlas mucho tiempo olvidadas en la vinoteca.