sábado, 13 de septiembre de 2014

Cata-Degustación de Septiembre 2014 en Bodega Selección

Ayer tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la cata-degustación mensual correspondiente al mes de septiembre.  En esta ocasión los asistentes tuvimos a nuestra disposición los 24 vinos más votados por los asistentes a las catas de junio, julio y agosto. No probé Los 24 vinos, sólo cerca de la mitad, algunos porque ya los conocía y no me despertaban mayor interés, y otros porque al llegar un poco tarde, ya habían sido consumidos por los ávidos bebedores de vino que acuden a este tipo de eventos.
Empezamos con los blancos, de los que hubo alguna cosa interesante. Baloiro Godello 2012 (D0 Bierzo, blanco con crianza 100% Godello, Bodega Luzdivina Amigo) tiene un color amarillo pálido; nariz con fruta de hueso, flores blancas y notas herbáceas; en boca tiene buena acidez, cierto peso y amargor agradable; sigo prefiriendo los godellos gallegos. Castillo de Monjardín El Cerezo 2012 (D0 Navarra, blanco joven 166% Chardonnay, Castillo de Monjardín) es un vino de color amarillo dorado, con aromas muy ahumados y tostados dejando cítricos al fondo, y que se mostró en boca muy hueco y con poco sabor; no gustó nada, y ya van varias añadas que no me convence. Pasión de Moscatel 2013 (D0 Valencia blanco con reposo con sus lías, 100% Moscatel, Bodegas Sierra Norte) tiene un color amarillo pálido con reflejos acerados, nariz con piel de uva, fruta muy madura y algo herbáceo, y boca es seco, de buena acidez, amargoso y algo graso; me resultó curioso. Duc de Foix Xarel•lo 2013 (DO Penedés, blanco joven 100% Xarel•lo, Covides) se mostró de color amarillo alimonado, con aromas de fruta blanca madura y fruta de hueso, junto con algo de flor blanca, para pasar por boca con buena acidez, seco y algo graso; rico. Caraballas 2013 (V.T. Castilla y León, blanco joven 100% verdejo, Finca Las Caraballas) es un vino de color amarillo pajizo casi dorado, nariz de buena intensidad, herbáceo y con fruta de hueso muy madura, en boca seco, de muy buena acidez, algo graso y con final amargoso; un vino muy interesante aunque no acabo de hacerme con él. Vegadeo Sauvignon 2013 (DO Rueda, blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Bodegas Castelo de Medina) tiene color amarillo pálido, buena intensidad aromática, muy varietal, con fruta blanca madura y toques animales, amargoso en boca, algo justo de acidez; no me entusiasmó.
Seguimos con la cata de los espumosos, todos ellos españoles. Parató Brut Reserva (DO Cava, espumoso, 31% Xarel•lo, 30% Parellada, 28% Macabeo, 11% Chardonnay; Parató Vinícola) viste de color amarillo pálido, con burbuja muy abundante, nariz con mantequilla, avellanas, tostados y cítricos, buen paso por boca, con un deje de dulzor, buena acidez y carbónico bien integrado. Gran Castellflorit Brut Nature (DO Cava, espumoso; Macabeo, Xarel•lo y Parellada; Covides) tiene un color amarillo pálido brillante, en nariz pan tostado, levaduras y flores blancas, y en boca totalmente seco, de buena acidez y con buen carbónico; creo que es un cava con una buena RCP.
Pasamos a los rosados, donde hubo cosas que me llamaron la atención. Pasión de Bobal Rosado 2013 (DO Utiel-Requena, rosado 100% Bobal, Bodegas Sierra Norte), es un vino de color rosa asalmonado pálido, nariz algo justa de intensidad, con fruta roja ácida y notas florales, y en boca muy buena acidez, fresco y frutal; me gusta este rosado. Pago del Vicario Rosado 2013 (VT de Castilla, rosado 100% Petit Verdot, Pago del Vicario) tiene un color casi rubí, aromas de fruta roja y herbáceos, y paso por boca fresco, un punto dulzón y con leve amargor final, no es desde luego la mejor añada de este vino. Parató Rosado 2013 (DO Penedés, rosado 100% Pinot Noir, Parató Vinícola) tiene un color rosa frambuesa pálido muy bonito, nariz muy agradable con fruta roja, gominolas y anisados que vuelven a notarse en el paso por boca, donde se revela muy frutal y de buena acidez; un rosado muy interesante, me gustó.
Terminamos catando tan solo un par de tintos. Montevannos 2012 (DO Ribera del Duero, tinto joven 100% Tempranillo, Bodegas Montevannos) es un vino de color picota de capa media con ribete violáceo, nariz con fruta madura roja y negra, dulzón y especiado, y en boca suave, con dulzor frutal, ligero; fácil de beber. Señorío de los Baldíos Roble 2013 (DO Ribera del Duero, tinto roble 100% Tempranillo, Bodegas García) tiene un color picota con ribete violáceo, nariz muy marcada por regaliza, con torrefactos y algo de fruta al fondo, paso por boca suave, ligero, con esa predominancia de la regaliz; se bebe pero no entusiasma.
En resumen, de lo probado destacar sobre todo el rosado Pinot Noir de Parató, los dos vinos de Bodegas Sierra Norte, el cava de Covides por su, para mí, buena RCP; el Xarel•lo de la misma bodega, y para probar con más calma el Caraballas, fuera ya de la DO Rueda, a ver si acabo de entenderlo o acaba de gustarme.

sábado, 6 de septiembre de 2014

De Sicilia al Piamonte

Según Jancis Robinson, Sicilia es la región vinícola más vital y más mejorada de Italia. Con una producción de unos 7 millones de Hl, los elaboradores se han centrado más en la cantidad que en la cantidad. Actualmente Sicilia es el terruño de varias DO como la famosa DOCG Cerasuolo, DO basadas en la Moscato (Moscato di Noto, Moscato di Siracuso), Malvasía (Malvasia delle Lipari) y sobre todo es la cuna del Marsala, aunque la uva que puso a la isla en la mapa vitivinícola mundial fue la Nero d'Avola.
La Frappato es una uva baja en taninos, que produce vinos con un un aroma seductor y que habitualmente se emplea en mezclas. Dentro de la región vinícola de Vittoria, esta uva se utiliza en la DOC Vittoria Il Frappato.
Valle dell’Acate es una bodega siciliana que actualmente posee unas 100 Ha de viñedo y elabora vinos en varias DO como la DOCG Cerasuolo di Vittoria, las DOC Insolia y Zagra, además de vinos con IGT como Il Moro, Bidis, Rusciano y Tané.
El Valle dell’Acate Il Frappato 2011 (DOC Vittoria Il Frappato, tinto joven 100% Frapatto, Valle dell’Acate) se elabora con frutos procedentes de la región de C. da Bidini (Acate), al este de Sicilia, y tiene una crianza de 6 meses en depósitos de acero con posterior reposo de 3 meses en botella. Se nos presenta como un vino de color rubí brillante, de capa baja. La nariz es muy fresca y frutal, diría que alegre, con fresas, frambuesas, algunas notas mentoladas y recuerdos de campo. En boca es fresco, de buena acidez, ligero y frutal, haciendo que apetezca tomar una y otra copa.
El Piamonte es una de las regiones vitivinícolas más legendarias de Italia, cuna de algunos de sus vinos más míticos basados en la Nebbiolo, como Barolo y Barbaresco, además de otras DO como Langhe o Monferrato.
La Barbera es reconocida como la segunda mejor uva del Piamonte, y da origen a vinos afrutados y de buen color, con alta acidez pero tradicionalmente bajos en taninos. Los vinos más famosos son los Barbera d'Alba, más complejos y potentes, y los Barbera d'Asti, más brillantes y finos.
Al sur de la localidad de Asti se encuentra la DOCG Barbera d'Asti, que fue reconocida en 1970 como DOC, y alcanzó el grado de DOCG en 2008. Al ser una DOCG, sus vinos deben estar elaborados al menos en un 85% con uva Barbera.
La Morandina es una Azienda Agricola fundada en 1780, aunque sus orígenes podrían remontarse al 1600, cuando el apellido Morando ya estaba presente en la región de Castiglione Tinella. Poseen viñedos en Neive, Montegrosso d'Asti y en Castiglione Tinella, y elaboran entre otros, Barbaresco, Chardonnay de Langhe, Moscato d'Asti, y dos Barberas, el Barbera d'Asti "Varmat", de viñas de más de 100 años, y el 5 Vignés que hoy nos ocupa.
La Morandina Barbera d'Asti 5 Vignés 2009 (DOCG Barbera d'Asti, tinto con crianza 100% Barbera, La Morandina) se elabora con uvas de 5 viñedos distintos situados en Montegrosso d’Asti y Costigliole, con una edad media de 60 años. Fermentación con levaduras indígenas, 30% en barricas de gran tamaño y 70% en acero, y tiene una posterior crianza de unos 12 a 14 meses. El resultado es un vino de color granatoso, de capa media, asomando algún teja y un tanto apagado. La nariz es de intensidad media, con un primer golpe intensamente especiado, que deja paso después a frutos del bosque, balsámicos y alguna nota animal. En su paso por boca tiene una acidez fresca, con cuerpo medie pero buena presencia, frutal y con un final algo secante. Muy rico.
Estamos ante dos vinos muy diferentes, uno muy frutal y alegre, otro más serio y complejo, pero muy fáciles de beber en verano. El Frappatto desde luego es para beberse botellas en una barbacoa con amigos.

martes, 26 de agosto de 2014

Visitando Adega Moraima

Si tuviese que resumir en una sola palabra mi visita del otro día a Adega Moraima, sin duda sería Viñedo. Y es que la principal preocupación de los socios de esta cooperativa es un viñedo sano, en buenas condiciones y procurando rescatar y mantener viejos viñedos prefiloxéricos dispersos por la zona.
Viña Moraima S. Coop. Galega es una pequeña cooperativa que nace en el año 2006. Actualmente está formada por un total de 12 socios que cuentan con unas 9 Ha de viñedo localizado en la parte alta de la comarca del Salnés, lo que les permite tener viñedos en laderas, con más insolación y muy buenas condiciones para una uva sana y de calidad. Varios de los socios tienen una tradición viticultora familiar que llega a ser centenaria, y actualmente están adscritos a la producción integrada, utilizando los mínimos tratamientos sistémicos posibles y con patrones como respeto a la capa vegetal natural del suelo. En bodega, se hace uso de la tecnología pero con el mayor respeto a la uva, intentando extraer de ella todas sus características varietales y de terroir.
La mayor parte de la visita, de la mano de Gonzalo y Diego, consistió en recorrer los viñedos. Viñedos muy viejos de Albariño, de escasa producción y alta calidad, junto con algunos viñedos en pie franco de Caíño y de Ratiño, una variedad con la que están empezando a trabajar. Mimo exquisito a la viña y selección de racimos en el propio viñedo para una producción total de unas 50.000 botellas de Albariño, aunque recientemente han embotellado su primera añada de Caíño Tinto. En Moraima se elaboran fundamentalmente dos marcas de vino 100% Albariño. Tras la selección en viñedo, despalillado, maceración en frío y separación del mosto flor para la primera marca, destinando el resto a la segunda marca de la bodega.
Junto con Gonzalo y Diego, a los que se unió Javier, el presidente de la cooperativa, y con la compañía de Alfonso, distribuidor en Bruselas, pudimos catar los dos vinos 100% Albariño que elaboran, así como el recién embotellado Caíño Tinto.
Aba de Trasumia 2013 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Adega Moraima) se elabora tras maceración pelicular de unas 5 horas a 6ºC con fermentación en acero inoxidable durante 14 días a 16ºC y un filtrado suave antes del embotellado. El resultado es un vino de color amarillo pálido con reflejos acerados. Tiene una nariz de intensidad media, con manzana, flores blancas y fruta de hueso. En su paso por boca muestra una buena acidez, es fresco, con un amargor y una mineralidad final muy agradables. Me pareció un vino de chateo, sin grandes cosas destacables, pero agradable.
Moraima 2013 (DO Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías, 100% Albariño, Adega Moraima) se elabora sometiendo a las uvas a una maceración pelicular a 6ºC durante unas 7 horas tras el despalillado, con fermentación en inox a 6ºC durante 14 días y posterior reposo con sus lías durante unos 4 meses; filtrado suave antes de embotellar. Es un vino de color amarillo alimonado, con una nariz franca y de buena intensidad, que muestra fruta de hueso, piel de manzana reineta, alguna nota de miel tenue, recuerdo del reposo con sus lías y un deje de pedernal. En boca se revela fresco, frutal, graso, llenando la boca y con un final amargoso muy agradable que le da una persistencia larga. Me pareció un muy buen vino y con capacidad de una evolución interesante, como demostró la botella de Moraima 2012 (DO Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías, 100% Albariño, Adega Moraima) que se sacó de la manga Diego. Este año más de botella ha hecho que nos encontremos con un vino de color amarillo dorado con reflejos dorados, precioso. Nariz de buena intensidad, elegante, con miel, cera, fruta muy madura, y claras notas cítricas. En boca se reveló lleno, con una acidez fresca, untuoso, amargoso y frutal, nuevamente con una muy buena persistencia. Una fantástica evolución para un muy buen vino.
Terminamos la cata probando el recién embotellado Moraima Caíño 2013 (DO Rías Baixas, tinto joven 100% Caíño Tinto, Adega Moraima). Tiene un precioso color rojo cereza de capa baja. Extraños aromas de reducción al principio, que nos obligaron a una buena aireación, para dejar salir su personalidad de bosque, matorral y fruta ácida. En boca tiene esa acidez viva típica de estos vinos, siendo ligero y frutal y mínimamente secante al final. No son vinos para todos los gustos, pero de este me bebería botellas.
Estamos ante otro ejemplo de que existe y se debe potenciar otra forma de hacer vino en las Rías Baixas. Producciones bajas, mimo en la viña, respeto a lo que la tierra nos brinda, y calidad por encima de cantidad. Desde luego Moraima es un vino serio, para descubrir sus matices y para seguir su evolución, y el Caíño, el primero que pruebo sin paso por barrica, es de los de sentarse a charlar y beber una copa tras otra.
Gracias a Gonzalo, Diego, Javier y Alfonso por una mañana más que agradable, de disfrutar y aprender.

jueves, 14 de agosto de 2014

De Tintos por Zárate

Como ya he comentado alguna vez aquí, la comarca del Salnés ha sido históricamente zona de producción de vinos tintos, siendo los blancos, fundamentalmente de Albariño, relativamente recientes (unos 50 o 60 años). Ahora, algunas bodegas están volviendo sus ojos a esas castas más o menos autóctonas y casi olvidadas por aquellos que buscan la venta de miles de botellas de vino dejando de lado la calidad, la tipicidad y la historia. Así, Loureiro Tinto, Caíño Tinto, Espadeiro y otras, empiezan a resurgir de la mano de algunos apasionados que escuchan de forma habitual "Y si ya vendes bien el albariño, ¿para qué te vas a meter en líos?"
Con la idea en mente de probar algunos de estos tintos, José Luis Louzán y yo pusimos rumbo a una de las bodegas que desde hace algunas añadas empiezan a trabajar bien con estas variedades, y donde además siempre somos bien recibidos y mejor tratados.
También hemos hablado ya aquí de Bodegas Zárate. Una bodega que ha creado parte de la historia de la DO Rías Baixas, y cuya tradición vinícola se remonta a 1707 de la mano de Diego Zárate y Murga,  Primer Marqués de Montesacro por Decreto de Felipe V. Ernesto Zárate fue el fundador de la Fiesta del albariño de Cambados, y después de 7 generaciones, la familia Zárate continúa cuidando los viñedos familiares y elaborando vino.
Actualmente, el encargado de mantener la tradición familiar es Eulogio Pomares, un enófilo convencido de que el vino se hace en la viña. Reducción al mínimo de productos químicos de síntesis, uso de algunos elementos de la biodinámica y mantenimiento de la cubierta natural, son entre otros los responsables de la calidad y diferenciación de los vinos de Zárate.
Hablar con Eulogio es siempre una delicia. Escuchar de boca de quien forma parte por herencia de la historia vinícola de esta región cómo trabajan las viñas, cómo elaboran sus vinos, y qué podemos encontrar en cada copa, es motivo para regresar a Meaño una y otra vez.
Como ya dije, en esta ocasión llevábamos la idea de dejar de lado esas maravillas blancas que elabora, e íbamos directamente a por los tintos. Eulogio nos contó un poco de historia, de como allá por los años 50 las grandes cooperativas dijeron a los agricultores que si querían seguir vendiendo uva, debían arrancar esas cepas tintas y plantar albariño. Nos explicó como y cuando han replantado ellos parte de sus fincas con Loureiro, Caíño y Espadeiro, y como han logrado mantener algunos pequeños viñedos viejos de Caíño y Loureiro que escaparon a la fiebre del albariño.
En Zárate se elaboran ahora 3 tintos monovarietales, Loureiro Tinto, Caíño Tinto y Espadeiro, de los cuales pudimos probar los dos primeros. Zárate Caíño Tinto 2011 se elaboró tras vendimia manual y selección en el mismo viñedo, que tiene una edad media de 60 años. Las uvas se pisaron sin despalillar en un tino de roble abierto, donde tiene lugar la fermentación, para luego hacer una maceración larga de 4 semanas con un pigeage diario. Posteriormente, maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de roble francés de tercer año para pasar a ser embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 1250 botellas. El resultado es un vino de bonito color apicotado, de capa media, brillante. Nariz intensa marcada por los aromas de bosque, frutales y de hierba, con notas mentoladas. En boca destaca una acidez viva, un paso muy fluido y una tanicidad algo marcada aún, que a alguno puede echar algo para atrás, pero que junto con la acidez le da una gran personalidad al vino.
El Zárate Loureiro Tinto 2011 inicia su vida de forma parecida, con vendimia manual y selección en viña, con viñedos de una edad media de 60 años. En este caso, las uvas se despalillan y fermentan en una tina de acero inoxidable abierta, y luego se realiza durante 4 semanas un pigeage diario. Maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de 500 litros de roble francés, y embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 600 botellas. En copa muestra un color picota brillante, de capa media, muy atractivo. Nariz marcada por las hierbas de monte, laurel, eucalipto y notas frutales. En boca de nuevo una acidez vivísima, buena tanicidad y un paso fresco y alegre, con una muy notable persistencia.
En resumen, dos vinos de marcado carácter atlántico, de disfrute temprano aunque con cierto potencial de mejora en botella, de los que hacen sonreír y beberse una copa tras otra.
Gracias nuevamente a Eulogio y Rebeca por la amabilidad y la simpatía que tienen conmigo cada vez que me acerco a la bodega, y a José Luis Louzán por hacer que tanto esta parte del día, como el resto, conformaran una maravillosa jornada.

domingo, 3 de agosto de 2014

Dejad que los Niños se Acerquen al Vino

Ya hace tiempo que le vengo dando vueltas a este tema, y tras una conversación hace un par de días con José Luis Louzán, me he decidido a ponerlo por escrito.
Mucho se habla por todas partes de la cultura del vino, de recuperar la cultura del vino, de que los jóvenes no beben vino.. Y por otro lado no dejamos de ver en los medios imágenes de jóvenes imberbes en estados lamentables a base de combinados de licores de 40º o más bebidos en cantidades que me harían palidecer hasta a mi.
¿Cómo conjuntamos una cosa con otra? Pues haciendo que beber vino deje de ser un tabú y que vuelva a formar parte de la vida diaria de las familias y los chavales. Y me explico.
En mi casa, desde que tengo memoria, siempre había vino. A granel, si, pero siempre había una garrafa de blanco y una de tinto, amén de una cajita de cervezas. No recuerdo en aquella época de mi niñez y adolescencia ver a mi padre comer con agua. Y mucho menos a mi abuelo, con aquella jarra que ponía "Deus fixo a muller e dixo: hai que roela". Por lo tanto, el vino formaba parte de mi vida diaria. Ver a alguien beber vino era lo normal.
Los que ya tenemos cierta edad, hemos sido iniciados en los sabores del vino desde niños. No pasaba nada porque un padre o una madre diese a probar un sorbito de vino al crío. Nadie se escandalizaba porque una niña bebiese "rosadito" (vino con gaseosa). Desde niños mi abuela nos daba de merendar muchas veces sopas de caballo cansado (pan duro remojado en vino y espolvoreado con azúcar).
Nadie de mi núcleo familiar es alcohólico, y a todos nos gusta disfrutar de un buen vino con la comida.
Todo esto me lleva a dos reflexiones. En primer lugar, el ver el consumo de vino como algo cotidiano y normal puede hacer que de adultos sigamos esas costumbres aprendidas en casa y hagamos del vino la bebida que acompaña nuestras comidas. Por otro lado, nada excita más la curiosidad de un adolescente que lo prohibido. Un adolescente que ve a sus mayores consumir vino, u otras bebidas alcohólicas, con moderación y responsabilidad, no buscará eso como seña de rebeldía. "Si es lo que hacen mis viejos, eso no mola para estar con los colegas".
Creo sinceramente que si desterramos esos falsos puritanismos y dejamos que el contacto con el vino tenga lugar bajo tutela familiar responsable, y desde edades tempranas, es mucho más probable que de adulto esa persona siga consumiendo vino y haciéndolo con moderación.

La imagen está tomada del blog de Uvinum.

lunes, 2 de junio de 2014

Dos Vinos de Supermercado

Alejado temporalmente de mi vinoteca, he dado estos días una oportunidad a vinos de los que podemos encontrar en las estanterías del supermercado. No hipermercado ni grandes almacenes, supermercado.
El primero de ellos fue un crianza riojano que me llamó la atención por su precio y por su nombre, que refleja fielmente lo que son últimamente mis conversaciones. Monólogo Crianza 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Solar Viejo) tiene un color rubídeo con ribete granatoso, mínimamente opaco. Nariz de intensidad media, con la vainilla en primer plano recordando los 12 meses pasados en roble americano, moras y un carácter licoroso y balsámico. En boca tiene un punto dulzón, es frutal, de cuerpo medio, algo justo de acidez y con un tanino muy suave. Bebible para acompañar un tapeo pero sin entusiasmar en absoluto.
El segundo vino probado estos días me gustó bastante más. El ensamblaje varietal y la presencia de la botella me decidieron a traérmelo a casa. La Estacada Syrah-Merlot 2011 (DO Uclés, tinto con crianza, Syrah y Merlot, Finca La Estacada) se elabora con una proporción mayoritaria de Syrah y tiene una crianza de 8 a 10 meses en barrica nueva de roble francés y 4 meses en botella antes de salir al mercado. Tiene un bonito color rubí granatoso con ribete aún amoratado. Aromas de buena intensidad a fruta madura y caramelo, con notas cárnicas y punto balsámico. En boca se reveló ligero, algo justo de acidez, muy frutal y con un tanino sedoso. No es el vino del siglo, pero me gustó bastante.
No han sido estos dos hallazgos para anunciar a bombo y platillo, pero sobre todo el vino castellano da buen juego por su precio.

sábado, 24 de mayo de 2014

Hostelería y Producto Local

Ya que últimamente tengo poco que comentar acerca de vinos probados, catas y degustaciones a las que hace que no asisto, restaurantes nuevos u otros temas similares, he decidido escribir sobre un tema que ya hace que me ronda la cabeza.
Hace algún tiempo leí acerca de una iniciativa de hosteleros arousanos con la que pretenden recuperar la costumbre del chateo. El plan es ofrecer en varios locales, un chato de vino y una tapa por un precio muy asequible. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando veo el vino elegido: "un Rioja". Y ya empezamos, vuelta la burra al trigo.
Desde hace tiempo vengo defendiendo que uno de los principales puntales, si no el más importante, de la promoción y difusión del producto autóctono es la hostelería. Son quienes llegan a más clientes directos y quienes tienen más en sus manos el poder dar a conocer productos y elaboraciones locales o regionales poco conocidas fuera de su tierra.
Cuando los visitantes van a comer a un local en Arousa, no suelen pedir chuletón de Ávila, sino almejas de Carril. Un turista gastronómico en Galicia espera disfrutar de buenos pescados y mariscos, quizá ternera gallega, pero no va buscando espárragos de Navarra. ¿Por qué entonces cuando ese visitante pide un vino se le ofrece, casi invariablemente, un Rioja o un Ribera? Si tiene suerte y anda por las Rías Baixas, se le ofrecerá un "Albariño" habitualmente genérico y de calidad justa. Y si ya está en un local muy "especializado" se le permitirá también elegir un "Mencía". Locales etiquetados por sus propietarios como "Vinotecas" no ofrecen más que estas opciones. Y si preguntas de dónde es el tal Mencía, empiezan las caras de sorpresa.
Entiendo que el hostelero y restaurador está para vender, pero creo que no es serio que teniendo buenos tintos gallegos, algunos de precio muy asequible, se elija para una iniciativa como la mencionada, un vino de la DOCa Rioja.
Y esto no me ha pasado sólo en Galicia. Hace poco, en un restaurante de Girona, fue imposible beber un vino local, o siquiera regional, que nos resultara mínimamente atractivo.
Señores hosteleros y restauradores, son ustedes muchas veces el primer y único contacto de quienes visitan su tierra con el producto que este terruño puede ofrecer. Promociónenlo, denlo a conocer, alaben sus virtudes. Tengan, sí, una bala conocida en la recámara para el recalcitrante que es como el que viaja a la India y busca una tortilla de patatas, pero ayuden a que quienes queremos probar y disfrutar de las bondades de los alimentos y vinos locales podamos hacerlo.